El poder de la poesía.
La poesía, es lo más maravilloso que puede uno escribir, porque escribir es desnudar el alma sin defensas ni máscaras, dejando que lo invisible encuentre su forma en las palabras. Es dedicación absoluta en cada oración redacta...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
No fui el temblor primero que rozó tu boca al hablar, ni la voz que despertó tu forma de amar. No fui la historia temprana escrita sobre tu piel, ni la primera que soñó contigo armando un ayer.
Pero déjame ser el puerto donde el dolor pueda dormir, el refugio donde vuelvas a sonreír. Déjame ser la canción que tu alma quiera escuchar, cuando el mundo quede en calma y solo exista la verdad.
No fui tu primer "te amo", ni la primera en tu corazón, pero quisiera ser la última que pronuncies con pasión. Ese amor que no nace del miedo, ni de la incertidumbre cruel, sino de hallar entre tus sueños mi refugio más fiel.
No fui la primera caricia que recorrió tu existir, pero deseo que mis manos te aprecien hasta el fin. Que descubran las heridas que escondiste, y las cubran lentamente con paciencia y con prudencia.
No fui el primer abrazo que sostuvo tu amargura, pero quiero ser el abrigo de tu frágil soledad.
Y habitar el lugar donde todas tus tormentas encuentren paz al llegar.
No estuve cuando tus ojos conocieron el sufrir, ni cuando las lágrimas te obligaron a partir. No vi caer tus silencios ni escuché tu corazón, cuando luchaba contra toda decepción.
Pero detrás de tus ojos verdes puedo contemplar, un universo infinito que jamás deja de brillar. Y quisiera perderme en esa inmensa claridad, hasta encontrar mi reflejo viviendo en tu mirar.
Quiero ser la última mujer que elijas amar, la que cuide los secretos que no pudiste mostrar. La que alcance con ternura lo que nadie vio jamás, en ese rincón de tu alma donde nadie pudo entrar.
La que pronuncie tu nombre antes que despunte el sol, y permanezca como el más eterno amor.
Quiero ser la última página escrita de tu historia, la última huella encendida que conserve tu memoria, el suspiro que en la noche te acompañe todavía, y el verso que sobreviva día a día.
Quiero ser la luz que quede cuando el tiempo se retire, la promesa que en tu pecho jamás muera ni expire, la razón por la que el alma vuelva siempre a sonreír, y el amor que entre tus sueños nunca deje de existir.