El poder de la poesía.
La poesía, es lo más maravilloso que puede uno escribir, porque escribir es desnudar el alma sin defensas ni máscaras, dejando que lo invisible encuentre su forma en las palabras. Es dedicación absoluta en cada oración redacta...
Y cuando no te encuentre en la penumbra salvaje de la noche herida, seguiré buscando tu sombra entre la luna callada y la tierra dormida.
Iré detrás de tus pasos invisibles, de tus huellas cubiertas por el velo y el ayer, porque aún mi alma se niega a aprender el dolor de perder.
Tu sonrisa... esa perfecta condena de dulzura y de pecado, vive intacta en mi memoria como un jardín que jamás fue arrancado.
El perfume de tu cuerpo en la brisa, impregnado en el aire e imposible de olvidar, me persigue en cada estación cuando intento dejarte de amar.
Aún arden tus labios en mis labios, como brasas debajo de la piel, y tus manos mentirosas vuelven a rozar mis sueños de papel.
Mi alma quedó desnuda ante un amor que nunca fue verdad, porque tus besos no eran míos ni tú falsa eternidad.
Fui tormenta bajo la lluvia fría, fui refugio, fui tempestad, mientras tu corazón temblaba sin conocer la sinceridad.
¿Por qué duele tanto el amor perdido? Me pregunto en noches como estas, donde tu ausencia aprendió a respirar sin mí, porque otros brazos hoy te abrazan y yo sigo muriendo aquí.
Tienes una nueva vida, un nuevo lugar, y yo cargo en silencio todo aquello que no pudiste concretar, destinando mi corazón a la amarga realidad.
Una fábula que el tiempo decidió romper, donde uno entregó su alma... y el otro solo aprendió a soltar sin mirar que uno de los dos perdió, sin haber un ganador, solo quedando una historia de un triste amor.
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