IV

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- Oye mujer ¿estás bien? - dijo viéndola -

Yuka la había atrapado.

- Si - dijo para levantarse rápido sin volver a verlo - lo siento - tomo las cosas y para luego ir hacia la puerta -

- Kuon - se quedó congelado no sabía que decir, la chica lo miro seria - te amo, disculpa como me comporte es solo que pensé que lo hiciste al propio o querías humillarme, pero supongo que exagere un poco.

- Yuka yo....

Alguien entra de la nada.

- Aquí estás Kuon, hola Yuka, te tardaste mucho así que pensé que te había pasado algo, dame te ayudo con eso - tomo todo las cosas para dormir y se fue -

- Ve con ellas.

- Yuka ¿me darías una oportunidad? - dijo muy nerviosa -

- ¿Serías mí novia?

Mientras tanto en otro lado era una noche de reportes.

- Bueno hasta el momento las acciones están bien, pero me interesa mucho ese famoso proyecto de ese joven Rikuya, quiero más información sobre el proyecto.

- Y ¿cual es el plan? - dijo la pelirosa -

- Pronto lo verán y creo que también llevaré a mí prometida - dijo viendo su teléfono que tenía fotos de ella en todos los lugares en los que había estado - bien hasta el momento solo ah estado con unas chicas, veamos que opina mí suegra sobre esto, se las mostraré en el almuerzo del domingo.

Aikawa siguió planeando y seguía nombrando a Kuon eso hacia que Yayoi ya estuviera con sus celos desbordandose, Momaru noto esto cuando desvío la mirada un momento por la fatiga de ver tanto su teléfono, a lo cual al notar los celos de ella le ordenó a todos salir y dejarlo solo con ella en su despacho.

- No me digas que estás celosa, eso patético tu sabías como iban a ser las cosas - la miro serio -

- ¿Amas a esa? - dijo con el ceño fruncido mirando hacia otro lado -

( Bueno advertencia aquí hay lemon, menores de edad y personas sensibles favor de no leer )

Ella estaba furiosa pero el tenía otros planes, aunque solo la trataba como un pedazo de carne, una vez más haría lo mismo que a hecho desde que la conoce, hacerle sentir que si era amada aunque no fuera cierto.

- Se lo que vas a intentar, ya estoy arta está vez no funcionará - dijo para pasar de su posición firme a cruzar los brazos -

- ¿Estás segura? - dijo acercándose a su oído para respirarle en su nuca - eres muy linda cuando te enojas - la agarró rápido para cargarla con fuerza y llevarla hasta la mesa y en el acto tirando todo lo que estaba encima - hoy no eh comido debe ser por eso que tengo mucha hambre pero tengo un gran antojo de ti - dijo con mirada y tono seductor -

Empezó salvaje rompiendo su uniforme haciendo que salieran volando los botones, metió su mano izquierda debajo de la blusa blanca de tirantes que llevaba siempre, empezó a quitarle la ropa bruscamente, después de unos momentos ella si le correspondió una vez más había caído por sus encantos.

- Que buena eres.

Siguió mordiendo su cuello haciendo que ella gimiera para ir quitándole la ropa a ese rubio al que nunca había podido negarse.

Cuando ya estaban completamente desnudos el fue directo a dejar chupetes en su piel pálida. Después de dejar algunas marcas, se introdujo dentro de ella y empezo a hacerlo con fuerza sin ninguna piedad, para el ella no más alguien que podía utilizar cuando se le viniera en gana, algo que ya la tenía arta pero era muy necia y no se daba por vencida porque algún día la amará. Ya habían pasado las horas y por fin se había cansado.

Soy tu DiosaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora