No sabía cuantos tragos de whisky ya se habría tomado ¿Diez? ¿Veinte? Quien sabe. Y lloraba. Jodidamente lloraba. Louis era de esas personas que solucionan cualquier tipo de problemas con drogas, cigarrillos y alcohol. Sabía que hacer eso no estaba del todo bien, sus padres y amigos solían decírselo, más no le importaba.
Esa misma noche se enteró que uno de sus mejores amigos estaba hospitalizado. Luke Hemmings. Habría tenido una pelea con otro chico, quien en medio del altercado le proporcionó un corte con una navaja en su vientre.
Louis estaba consternado, amaba muchísimo a su amigo Luke, y que esté internado por una grave lesión lo ponía muy nervioso. Se estaba quedando en la casa de su amigo, esperando por obtener alguna novedad. Había algunos días en los que simplemente se quedaba en el hospital y dormía allí, junto a su amigo, quien todavía no recuperaba la conciencia.
Louis consideraba a Luke como su hermano, habían sido amigos desde que los dos muchachos tenían ocho años. Luke definitivamente era una de las personas más importantes en su vida, aparte de su novia, y su pequeña hija, Meredith.
Meredith; una gata de pelaje blanco y gris, totalmente hermosa. Megan y Louis la adoptaron hace un año, cuando decidieron —por fin, según Megan—. mudarse juntos.
Situándonos en la actualidad, Louis se encontraba sentado en el sofá de la casa de su mejor amigo con un vaso de vodka en su mano derecha, y un cigarrillo encendido hasta la mitad, en su mano izquierda. Su pierna subía y bajaba en una alta velocidad, haciendo notar el nerviosismo del joven.
Se suponía que esa misma tarde recibiría una llamada del hospital comentando la situación de su amigo. Eran pasadas las doce del mediodía y Louis seguía sin recibir ningún llamado. Desesperado, tomó el teléfono y llamó.
— Hospital Central ¿En que lo podemos ayudar?
— Uhm. Hola —sus palabras temblaban— Me gustaría saber la situación de un paciente. Es mi mejor amigo, Luke Hemmings. Se encuentra en la habitación 413. Por favor, necesito saber como está.
—Buenos días señor. Desgraciadamente no podemos brindarle tal información, debido a que es confidencial. —se hizo un silencio, en el cual Louis soltó un fuerte suspiro— Si usted gusta, puede pasar por el establecimiento, dejarnos sus datos, quizás haremos una excepción.
La expresión del castaño se relajó al escuchar esas últimas palabras.
—Muchísimas gracias, señorita. De verdad le agradezco.
—No hay de que. Le espero, hasta pronto.
Tan rápido como la llamada fue cortada, Louis se dirigió a su habitación y se puso la primera remera limpia que encontró, junto a unos skinny jeans negros. Tomó las llaves del auto y salió. Para su suerte, no había mucho tráfico y pudo llegar rápido al hospital.
Al llegar al establecimiento, Louis notó que habían dos personas delante de él, esperando a ser atendidas.
Su celular comenzó a vibrar en el bolsillo de sus jeans. Lo tomó y vio el nombre de su novia reflejado en este.
—Amor, Megan ¿Ha pasado algo? —su voz hacia notar su cansancio y agotamiento.
—Louis —se escuchó un suspiro al otro lado de la línea— es la quinta vez que te llamo en el día, y ahora respondes. ¿Dónde estás?
—Sabes que me estoy quedando en la casa de Luke, Megan. Ahora mismo estoy en el hospital, no tengo mucho tiempo para hablar.
—Nunca tienes tiempo para mí.
—Amor, no...
—¿Sabes qué? Déjalo, luego hablamos. —Lo siguiente que Louis escuchó fue la línea telefónica cortándose.
Pasó sus manos sobre su cara, frustrado. Tenía demasiados problemas como para sumar uno más con su pareja.
La relación de Louis y Megan era extraña. A pesar del tiempo —dos años y siete meses—, él la seguía queriendo, aunque no como el principio. La veía como una amiga, más que como pareja.
En cuanto a Megan, era una chica muy posesiva y celosa lo que a Louis no le agradaba mucho, no le encontraba sentido. Ella le reprochaba que nunca le prestaba atención, ese fue uno de los motivos por los cuales decidieron mudarse juntos a Doncaster.
Lo despistó una voz femenina que lo llamaba desde detrás del mostrador. —Señor, usted es el siguiente.
—Lo siento, últimamente estoy muy distraído. —se acercó casi corriendo hacia donde se encontraba la chica.
—No se preocupe. Bien, dígame ¿Qué necesita?
—Yo... ehm. He hablado por teléfono esta mañana con una chica y me dijo que podía venir aquí para saber el estado de un paciente.
—Ya veo. Deme sus datos y el nombre del paciente y en que habitación se hospeda y veo que puedo hacer por usted.
Luego de agradecer y darle todos los datos necesarios a la muchacha, esta le dijo que espere que pronto lo iban a llamar.
Decidió ir a la máquina expendedora que se ubicaba allí para obtener algo de café, ya que el único liquido que había tocado su garganta era el vodka.
Mientras tomaba su taza de café, sus pensamientos volaban. En como siempre fracasaba en absolutamente todo. Por ejemplo sus estudios, o su familia.
No podía mantener consigo mismo a las personas que quería, como a su novia, o... a su amigo.
Louis le estaba dando mil vueltas al asunto de su pareja, realmente estaba pensando en terminar la relación por el bien de su salud mental.
Sabría que Megan se volvería loca por eso, sabía que su familia lo odiaría más de lo que ya lo hace, y sabría también, que viviría en la calle.
La casa que juntos compartían la compraron los padres de Megan, y por lo tanto, le pertenece a ella. Louis no trabajaba como para poder costearse una casa de ese estilo.
No tenía otra opción. Quería dejarla. Debería dejarla.
Su nombre y apellido resonando en los altavoces del hospital lo trajo a la realidad.
Inmediatamente se paró y fue hacía el mostrador.
—Bien, Louis ¿cierto? —asintió.— El paciente Luke Hemmings se encuentra en un estado estable. Si bien ha mejorado mucho, todavía no se ha despertado, aunque se estima que en esta semana lo hará.
Al escuchar la última frase los ojos de Louis brillaron.— ¿En serio? Wow. Muchísimas gracias señorita, en serio le agradezco mucho.
La chica rio suavemente y posó su mano sobre el hombro de Louis, como acariciándolo.— No hay de qué. Comprendo totalmente lo que es tener a alguien que quieres mucho hospitalizado.
Louis se despidió de la recepcionista y retomó el camino hacia la casa de Luke.
Una vez se encontraba en la casa de su amigo, tomó algunas de sus pertenencias y fue directo a la casa que compartía con su novia.
Habían varias cosas que debía solucionar en ese instante.
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home exchange. [L.S.]
Fanfictionhome exchange. un destino. un inesperado encuentro. Harry está cansado de la aburrida vida en Holmes Chapel y decide intercambiar su hogar con una extraña de internet, pero, al abrir la puerta de su -ahora- nuevo hogar, se lleva una pequeña sorpres...
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