capítulo trece.

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No se arrepentía de la decisión que había tomado. Era un paso y un cambio muy importante en su vida. Había hablado por teléfono con la chica, Megan, ese mismo lunes, más temprano.

Actualmente se encontraba él en su auto, junto con sus bolsos, de camino a Doncaster.

Cuando llegara allí, se encontraría con la chica en la puerta de su hogar. Una vez esté ahí, la muchacha le daría las llaves y lo mismo haría él.

Luego de un —no tan, debido al tráfico—, corto viaje, Harry se encontraba finalmente en Doncaster. 

Reconoció la casa debido a las fotos que la chica le había enviado de estas. Harry le mandó un mensaje a Megan para avisarle que había llegado. Estaba totalmente emocionado.

El jardín delantero era totalmente grande y estaba lleno de plantas. Justo como a él le gustaba. Si por fotos la casa parecía agradable, en persona era muchísimo más bella. A pesar de no tener pisos superiores, la fachada del hogar era realmente grande.

Mientras admiraba la casa, la puerta principal fue abierta. 

Una chica —probablemente— más alta que él, salió de esta. Supuso que era Megan. Tenía el pelo color castaño claro y ojos muy oscuros. Harry pensó que se veía bonita.

Megan le ofreció una sonrisa—. ¡Harry! ¿Cierto? 

Harry se alejó del auto para acercarse a ella y saludarla—. Así es, supongo que eres Megan. Realmente es un placer por fin conocerte.

— El placer es mío Harry. —Lo tomó suavemente del brazo para empujarlo dentro del hogar—. Ven, pasa. Siéntete como en tu casa, ya que lo será por un tiempo. Quiero mostrarte un poco el lugar.

Luego de un largo recorrido, Megan decidió que era suficiente, le había mostrado toda la vivienda, junto con eso, le explicó como funcionaban algunos electrodomésticos que se hallaban allí. 

— ... Y eso es todo. Espero que te sientas cómodo aquí.

Ambos salieron al pórtico de la casa, finalmente despidiéndose—. De hecho, me encantó el hogar. De seguro me sentiré muy bien aquí.

— Oh Harry, olvidé un pequeño detalle. —La chica miró dentro de la casa por un segundo—. Yo... tengo una gata. Se llama Meredith. Olvidé mencionarlo, lo siento, no sé si eres alérgico, o algo por el estilo.

Harry sonrió—. No te preocupes. Amo los gatos, definitivamente no será un problema para mi. —Antes de que la chica se retirase, Harry habló—. Cuando llegues a mi casa, la reconocerás fácilmente ya que hay un cartel en la puerta que dice '' Harry's House ''.

Mientras Harry hablaba, Megan asentía—. De acuerdo, genial.

Luego de despedirse, Harry decidió volver a hacer un pequeño recorrido del hogar él solo. Comenzó por la parte trasera. Desde que vio la piscina quedó completamente enamorado de ella. 

A pesar de las bajas temperaturas, la chica le había comentado que dicha alberca era climatizada. Harry amaba nadar, era algo que se le daba muy bien. 

Su largo trayecto había finalizado. La habitación principal le fascinó. No sabría que hacer con la otra restante. Quizás la usaría cuando tenga la visita de sus padres, o Niall.

Se tomó su tiempo en organizar toda su ropa y calzados en el closet, ocupó mucho tiempo en eso. Desarmó sus bolsos y comenzó a dejar todo bien colocado en su lugar. Le gustaba la casa, a pesar de las energías raras que sentía dentro de ella. Quizás era por la chica dueña de esta. No le transmitía buenas vibras.

Harry era una persona super organizada, amaba el orden y la tranquilidad. Le gustaba que todas sus cosas estén super bien acomodadas. 

Fue a la cocina a buscar un encendedor para proceder a prender un sahumerio y pasarlo por todo el hogar. Además de aromatizar el ambiente, limpiaría las —raras— energías.

home exchange. [L.S.]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora