La hija del hielo

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En un tierra cubierta por nieve, donde el frío cala los huesos y congela a todo lo que está a su paso, vivía una de las tribus más grandes, la tribu de la "Escarcha" la cual pese a ser de las tribus más grandes, era de las más pacíficas

Esta tribu tenía una estructura política matriarcal, por lo cual su líder era una mujer; aquellas matriarcas podían tener muchos esposos

Amy era la hija menor de la matriarca, era muy débil en comparación a sus hermanos y hermanas, pero al ser la menor sabía que probablemente la usarían como moneda de cambio con alguna otra tribu. No obstante, era la favorita de su madre, solía mimarla más que a sus otras hijas e hijos

Toda la vida de Amy transcurría de forma pacífica hasta que un crudo invierno desoló su tribu. A diferencia de tribus aledañas las cuales vivían montañas a dentro, que estaban acostumbrados a los crudos inviernos; la tribu de Amy vivía en tierras medianamente más cálidas, al ser un territorio a las afueras de las montañas, donde caso nunca existían inviernos tan crudos; no obstante, aquel invierno, fue el más crudo de todos para los pueblos del sur...

Aquello provocó que la mitad de su aldeanos pareciera; y por ello muchas tribus aledañas atacaron a la pacífica y vulnerable aldea; los guerreros se defendieron lo mejor que pudieron. No obstante murieron muchos en batalla; entre ellos los padres y varios de los hermanos de Amy, ella había quedado huérfana

Debido a ella su aldea se veía más en riesgo de ser tomada por otras tribus

Amy: ¡Estamos perdidos! - gritaba mientras corría en círculos

Infinite: Tal vez haya esperanza - dijo con tranquilidad

Amy: ¡Murieron los mejores guerreros y no tenemos una monarca! - decía histérica

Infinite: Sigues con vida... - dijo con una sonrisa

Amy: Pero yo no soy una líder... - respondió triste

Infinite: Podrías serlo, sólo tienes que confiar más en ti misma  - tomó su mano - Así como yo confío en ti

La rosada se sonrojó ante tal acto, pues desde hacía ya un tiempo, un sentimiento romántico nació de ella hacía uno de los sacerdotes de su aldea

X: Mi señora - interrumpió en momento

Amy: Di-dime - soltó las manos del chacal y trató de recobrar la postura

X: Le llegó ésto - le entrego una especie de pergamino

Infinite: ¿Qué es eso?

Amy: Una declaración de guerra... dice que debemos rendirnos y entregar nuestras provisiones y a las mujeres para que no exterminen a nuestra aldea... - respondió temerosa

Infinite: Deberíamos rendirnos

Amy: Eso no puede ser, no quiero entregar a las mujeres de mi aldea, ni dejar sin alimento a mi pueblo - respondió con firmeza

Infinite: ¿Entoces prefieres que nos maten a todos? - cuestionó

Amy: Debe haber otra forma...

Infinite: ¿Cuál?

Amy: No lo sé, pero no dejaré a mi pueblo

Infinite: Tal vez podrías buscar el martillo de las montañas

Amy: ¿No se supone que eso es una leyenda?

Infinite: Todas las leyendas tienen su grado de verdad

Amy: Supongo que es nuestra única opción; la carta dice que atacaran en 10 días, volveré en 6 días

Infinite: Iré contigo

Amy: Gracias - abrazó al chacal - No sé que haría sin ti - afirmó mientras su rostro se ruborizaba

El par de zoomorfos partieron hacia la parte más fría y profunda de aquellas cordilleras; el frío dificultaba los pasos de Amy pero, Infinite ayudaba a la erizo para continuar ambos con su camino

Pasaron 2 días en los cuales ambos habían recorrido las montañas, una tormenta de nieve los sorprendió y dificultó su paso

Infinite: Amy debemos irnos

Amy: No podemos irnos hasta encontrar el martillo - dijo nerviosa

Infinite: La nieve te matará - tomó la capa que él traía y se la puso a la rosada para abrigarla

Amy: Si vuelvo a la aldea moriremos todos... - bajó la mirada

Infinite: Podrías sobrevivir

Amy: Vivir como la esclava de alguien no es vida

Infinite: Claro que no vivirías como esclava

Amy: ¿Cómo lo sabes?

Infinite: Pues... eres la líder de la aldea a lo mejor podrías ser la amante de alguno de los líderes de las aldeas aledañas o la esposa de algún sacerdote

Amy: Repito, no es una vida que deseo vivir

Infinite: Está bien, ya entendí pequeña fiera- dijo en tono de burla

Ambos caminaron a través de la capa de nieve que a cada momento se iba haciendo más y más gruesa

Amy: Ya estamos a un día de llegar a la montaña - dijo entusiasmada

Infinite: Sí, falta poco, deberíamos descansar

Amy: Pero estamos cerca

Infinite: No quiero que te canses, además tú lo dijiste, ya estamos cerca, nos vendría bien un descanso - acarició el rostro de la joven

Amy: Sí estaría bien - accedió ruborizada

Ambos jóvenes establecieron un pequeño campamento y el chacal prendió un fogata

Infinite: Sí tienes frío yo podría ayudarte a entrar en calor - ofreció su mano

Amy: Gracias - la rosada tomó la mano del chacal y se acercó al macho

La rosada posó su cabeza en el hombro del chacal sintiéndose avergonzada y al mismo tiempo feliz por aquel momento

Infinite: ¿Te gusta ser la matriarca?

Amy: ¿Eh? Pues, creo que sí; aunque no voy a negar que es estresante estar a cargo de tantos habitantes

Infinite: ¿No desearías tener un esposo el cuál se encargue de tu aldea? Tú podrías sólo atender a tu marido y a tus hijos

Amy: No voy a negar que la idea de compartir mi vida con el hombre al que amo y formar una familia, es una idea tentadora y es parte de mis planes a futuro, pero... - comentó con las mejillas rojas al imaginarse una vida al lado del chacal

Infinite: ¿Pero?

Amy: Pero me gustaría seguir siendo la matriarca, no quiero dejar el puesto que mi madre me dejó encomendado... además creo que puedo ser una buena líder

Infinite: Ya veo... - se paró - Debo rezar a los dioses para que bendigan nuestra llegada a la cima de la montaña

Amy: E-esta bien

Ella veía atentamente los movimientos del chacal, no era muy adepta a la religión del hielo, incluso se consideraba atea pero no lo decía en voz alta por la credibilidad que debía desprender al ser la nueva matriarca

Veía con asombro como aquel macho rezaba y tiraba ciertos frascos al fuego, creando pequeñas reacciones en el fuego, en un punto incluso el humo que desprendía la fogata se torno negro

Amy: Oye, jamás había escuchado ese rezo

Infinite: No es de extrañarse pues tú no crees en los espíritus del hielo - comentó

Amy: E-eso es mentira, yo-yo tengo fe en-

Infinite: Es inútil que quieras mentirme, te he estado observando durante un tiempo; jamás rezas cuando los demás lo hacemos, nunca te he visto entregar una ofrenda a los dioses

Amy: Yo... ¡Cuidado!

Una lanza surco el cielo con dirección a ellos, ambos saltaron en direcciones opuestas, al levantar la mirada, la rosada vio como un escuadrón de bárbaros se acercaban con armas

Amy: ¡Corre!

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