Han venido millones de personas con el corazón en la mano, dispuestas a entregarme eso y mucho más. Sin embargo, mi vida sigue entregada a un amor antigüo y desgarrador. Entregué mi cuerpo pero mi mente y corazón seguían en tu cama, clamando tocarte hasta el amanecer una vez más.
Fue difícil decirte adiós de una forma tan brusca, como cuando el viento sacude los árboles en las tormentas de otoño. Y ahora, que estoy solo, ¿quién va a sacar la angustia de la habitación? ¿Quién va a llevar mis ganas de vos a la mesada de la cocina?
Pueden pasar los años y vos vas a seguir atrapado en mi memoria como el recuerdo que me llevó a los peores lugares de mi mente. Pero aún así, aunque deje de desearte, aunque deje que agua del mar se lleve el amor, voy a seguir atado a tu recuerdo como si fueras mi canción favorita... Porque seguís siendo mi tormento eterno.
