Te llamo desde lo más oscuro de mi ser,
desde las tinieblas de mi mente.
Mi pecho se siente ardiente.
Tus recuerdos vuelven a crecer.
El raro sentimiento de extrañarte.
Me invade el alma volver a sentirte.
El sol no brilla como antes,
la noche parece distante.
Mis ojos se nublan de lágrimas,
y me dejo llevar por la oscuridad de mi cuarto.
Con cada llamada me lastimás más.
Mis ojos arden, ya estoy harto.
Me entierro en mi cama, desaparezco.
Ya no contesto y eso nos mata.
De a poco en el espejo me desconozco.
Ya no llamás y eso a ambos nos mata.
Separamos nuestros corazones,
el cielo está de luto.
Vuelvo a rebuscar en mi mente y aparecés,
ahora mi cuerpo entero se une con el cielo.
