I AM BACK, BITCHES!!!!
¿Creyeron que no terminaría esta historia después de años? No los culpo, tuve un bloqueo terrible con esta trama... Pero he vuelto, y ya corregí el desastre de borradores que tenía.
Disfruten de esta parte ^-^
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Youkai, esa palabra que había sido prácticamente desconocida para Zero hace tan solo unas semanas, ahora era una alerta de peligro: cada vez que alguien los descubría y pronunciaba aquella palabra, era hora de atacar o, en el peor de los casos, huir. Y esa era la mejor opción dada su situación; estaban desarmados en la biblioteca de la Asociación de Cazadores y uno de ellos había descubierto la identidad de Sesshomaru, así que tenían que escapar lo más rápido posible, antes de que el cazador veterano diera la alerta a los demás. Tal vez para Sesshomaru no sería un problema salir de ahí y enfrentar a los cazadores que fuesen necesarios, pero Yagari sabía que lo mejor era irse sin armar un alboroto más grande; los cazadores que desertaban o habían cometido traición eran perseguidos hasta la muerte.
El Daiyoukai estaba listo para atacarlo; no tenía sus espadas consigo, pero bien podía derrotar a un ejército completo usando sólo su látigo de veneno. Mientras tanto, el cazador veterano salía de su estupor, acercándose cada vez más al albino; no había temor en sus ojos, sólo una gran sorpresa y... ¿Alegría? Sus ojos brillaban de dicha y extendía su mano para poder tocar a Sesshomaru quien, extrañado por la conducta del mayor, había abandonado su posición de ataque al igual que los otros dos cazadores.
—¡No lo puedo creer! —exclamó soltando una risotada que aligeró el ambiente y los dejó aún más desconcertados.
—Un youkai de verdad —tomó el rostro del albino en sus manos, examinándolo con entusiasmo; parecía un niño pequeño frente a sus regalos de navidad.
Zero y Yagari se quedaron estáticos en su lugar; se habían preparado mentalmente para enfrentar todo tipo de situaciones en cuanto decidieron entrar a la Sede Principal, pero nunca imaginaron ver tan particular escena. Sabían que Sesshomaru no era alguien que gustase del contacto físico, en especial con humanos, pero el albino se sorprendió tanto de la reacción del mayor que no se alejó del cazador al principio, sólo buscó con la mirada al peli-plata; como pidiendo ayuda ante tan particular situación. Zero sonrió al notar ese gesto, incluso un Daiyoukai podía reaccionar como un humano normal cuando se sentía incómodo.
—He estudiado a los Youkais por más de 30 años, pero nunca pensé vivir para ver uno en persona.
El tacto del veterano era amable, delicado, como si temiese romper el rostro de porcelana de Sesshomaru. Este nunca había sentido un tacto tan cálido como el del cazador, ni siquiera de su madre, quien no fue afectiva con él desde que era pequeño, y ni qué hablar de su padre...
—Eres... un Inu-youkai si no me equivoco, se nota en tus ojos y la forma de tus garras —dijo acomodándose los lentes, para después bajar la mirada hacia su brazo izquierdo faltante. Eldrich no pudo ocultar el asombro en sus ojos; el poder de los Youkais era, o había sido, incomparable a cualquier vampiro conocido en esa época. ¿Cómo alguien tan fuerte había perdido su brazo? ¿Qué clase de enemigo había enfrentado? ¿O es que acaso existía algo más poderoso que los Youkais, algo que ni él conocía?
El profesor se perdió en sus pensamientos por un momento; tenía tantas cosas qué preguntarle al albino, pero Yagari los interrumpió y alejó al veterano de Sesshomaru por temor a que este último lo atacara. En cambio, Zero había notado que Sesshomaru no planeaba herir al profesor; sabía distinguir cuando el albino se sentía amenazado, ya que su mirada cambiaba y el ambiente se volvía denso debido a su gran y opresiva aura.
—Profesor Eldrich, le pido por favor que guarde el secreto, no se supone que la Asociación sepa de su existencia —interrumpió colocándose entre ambos. Yagari conocía al veterano, había sido su profesor de historia cuando era tan solo un estudiante, y sabía que no era una amenaza para ellos, a pesar de haber perdido contacto con él por años.
— ¡Oh, Yagari! Lo siento, no te había reconocido. Hace años que dejaste de venir a la biblioteca, y has cambiado mucho —el profesor Eldrich le tendió la mano, sonriente como siempre lo recordaba Yagari.
—Han pasado muchas cosas profesor, pero tampoco tenemos tiempo para ponernos al tanto de todo.
El veterano miró al extraño grupo que se había reunido ahí, y pudo entender un poco a lo que se refería. Eldrich aún tenía esa perspicacia que un buen cazador desarrollaba después de enfrentarse, y sobrevivir, a todo tipo de problemas y enemigos.
—¿Ahora en que problema te has metido, Yagari? —preguntó el profesor adoptando un porte más serio. La sonrisa en su rostro había desparecido; algo que Yagari había visto muy pocas veces en su tiempo como estudiante.
El cazador de un solo ojo dudo en responder, no podía mentirle al profesor sin ser descubierto, no a esas alturas, y ¿qué podría inventar para explicar que dos cazadores y un demonio estuvieran husmeando en la biblioteca de la Asociación? El silencio del cazador no hizo más que aclarar las dudas del profesor; algo grave había tenido que pasar para que su mejor estudiante, y un cazador respetable en la Asociación, estuviese por la noche en la biblioteca de la sede acompañado por su discípulo y un demonio en cubierto.
Desde que el veterano se interesó por la historia y origen de los vampiros en su adolescencia, había descubierto muchas cosas interesantes al respecto; antiguos manuscritos explicaban su evolución y desmentían la supremacía de los "pura-sangre", que se enorgullecían tanto de la "pureza" de su linaje y ancestros. Mientras más leía al respecto, más cambiaba su visión de aquellos vampiros que cazaba, pero también de los humanos que por siglos habían perseguido a esta especie con el fin de aniquilarla y ser los únicos sobre la Tierra.
Aunque durante su juventud fue uno de los mejores cazadores, no estaba orgulloso del número de vampiros que había tenido que ejecutar antes de que se crearan los tratados de paz con los pura-sangre, por lo que se retiró del campo de batalla siendo muy joven, terminando por dedicarse a los libros más que a las armas. Y eso le gustaba; había descubierto un nuevo horizonte de conocimiento que era tan bastó como la imaginación misma, la historia de aquellas criaturas que tanto se dedicaban sus compañeros a cazar era fascinante y a veces misteriosa.
Pero el conocimiento no sólo trajo consigo dichas; Eldrich descubrió que la súbdita y "misteriosa" pérdida de materiales históricos: como libros, manuscritos, esculturas y pinturas, había sido un complot formado por las Casas de Ancianos para despojar a los humanos de un conocimiento que ellos consideraban peligroso para sus intereses. No pudo ahondar más al respecto debido a su posición y las pocas conexiones que conservaba dentro de la Asociación de Cazadores, además no quería exponerse ante los vampiros como uno de los pocos humanos, o el único, especialista en Historia del Sengoku y Youkais.
Así que guardó silencio, hasta que este particular grupo interrumpió su aburrida y monótona rutina. Miró la figura majestuosa de Sesshomaru y dejo de pensar en los problemas que tendrían si el Daiyoukai era descubierto, dejo de pensar en lo que los pura-sangre trataban de ocultar al eliminar la información sobre su especie... Dejo de pensar como cazador y comenzó a razonar como historiador aficionado.
—Síganme.
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Sé que esta parte es más corta que las demás, pero llevo años sin escribir esta trama y necesito acostumbrarme de nuevo. Así que gracias por leer y perdón por la larga espera <3
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Youkais VS Vampires
FanfictionSesshomaru descubre el pozo por el cual Kagome regresaba a su época. Después de atravesarlo se encuentra con un mundo diferente, 500 años después de Sengoku, donde los demonios no existen y en su lugar se encuentran unas criaturas llamadas Vampiros...
