Si, he regresado después de miles de años. Y como siempre digo, actualizaré pronto :P
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Lo último que vieron sus ojos antes de caer inconsciente, fueron esos ámbares mirándolo fijamente, después todo lo que sintió fue estar recostado sobre una superficie suave y esponjosa.
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Era una hermosa mañana en la academia Cross. El cielo estaba despejado y la soledad de sus pasillos lo convertían en un hermosos recinto.
Los estudiantes de la clase diurna habían salido juntos al festival que se celebraría una semana completa en la ciudad. Mientras que la mayoría de la clase nocturna aprovechaba ese tiempo para regresar a sus hogares, atender algunos negocios importantes de la familia o deambular por las instalaciones sin preocuparse de que los humanos los vieran.
A pesar de la aparente calma exterior, dentro del edificio principal dónde se encontraban los dormitorios del director, el ambiente era muy tenso. Cross Kaien, Yagari Toga y Kuran Kaname estaban sentados en la sala, serios. Toga sostenía entre sus labios un cigarro que poco a poco se consumía, era el quinto de la mañana. Aunque no lo dijera en voz alta, estaba muy preocupado por Zero, al igual que Kaien, mientras que el pura-sangre estaba ocupado con pensamientos relacionados con aquel extraño demonio, Ikarashi.
Zero abrió lentamente los ojos, se sentía mareado, por lo que su vista tardó un poco en acostumbrarse a la luz del día. Lo único que veía en esa posición era una pared blanca, y la sombra de una persona, justo en detrás de él. Se encontraba recostado sobre un futón, recargando su cabeza en una extraña y dura almohada, pero él no notó estos detalles, su primer reacción fue de alerta, incorporándose rápidamente. Su dura infancia gracias a los vampiros le enseñó a estar alerta las 24 horas del día, incluso cuando dormía se despertaba ante el mínimo sonido o prefería pasar las noches en vela leyendo algún libro o deambulando por los dormitorios de la academia, aprovechando la luz del sol para descansar.
Al incorporarse un fuerte dolor en la cabeza lo obligó a apoyarse en el suelo, se sentía débil y como si hubiesen quemado su garganta.
-Has despertado -comentó el gran daiyoukai, quién se encontraba acompañándolo en el futón -Pensé que tendría que matarte si durante la madrugada te convertías en una bestia.
Sesshomaru mantenía su mirada seria y dura que lo caracterizaba tanto. Había pasado toda la noche "cuidando" a Zero, estaba preocupado por su estado, aunque también el cazador tenía impregnado el aroma de Ikarashi, demostrando el interés de ese demonio por él, por lo que Sesshomaru estaba seguro de que volvería por él, y lo atraparía en ese instante.
-¿Qué haces aquí? Vampiro... -Zero lo miró directamente, calmando su dolor de cabeza por un momento y enfocando la vista en el demonio de cabellos albinos.
-No me compares con esos insectos.
De repente Zero recordó todo lo que había pasado el día anterior en la mansión Fiorell, y aquella palabra que se repetía en sus más recientes pesadillas surcó sus labios.
-Demonio -sus manos temblaban por el simple recuerdo de su encuentro con algo más poderosos y antiguo que los pura-sangre. Entonces lo entendió, aquel albino de kimono y armadura también era un demonio. En sus últimas peleas lo había derrotado tan fácil usando solo dos dedos, siendo una pequeña prueba de su poder. Y por un momento le temió, ya que era algo desconocido, otro monstruo diferente que se sumaba a la fiesta, no solo dos colmillos y un par de poderes especiales, los demonios eran más complicados, debido a la poca información que se tenían de ellos, lo cual los hacía más peligrosos. El cazador se levantó del suelo, buscando en el bolsillo del pantalón su bloody rose, pero no la encontró.
-Soy más que un simple demonio, el gran inu-youkai, Lord de las Tierras del Oeste -Sesshomaru permaneció sentado, divirtiéndose con el creciente miedo del menor.
-Preguntaré de nuevo, ¿Qué haces aquí?
Un pequeño silencio inundó la habitación, suficiente para aumentar la tensión entre ambos, mientras se analizaban el uno al otro con la mirada, alertos a cualquier movimiento.
-Ayer estuviste a solas con Ikarashi y aún tienes su olor, ¿Por qué está interesado en ti? -preguntó con el ceño fruncido.
-No entiendo, ¿cómo...?- Zero no pudo terminar la pregunta cuando Sesshomaru se levantó y lo tomó del cuello.
-No tengo tiempo para perderlo contigo. Necesito encontrar a Ikarashi, y tú estuviste con él en su mansión. Así que me dirás lo que pasó -estaba perdiendo la paciencia y Zero no ayudaba mucho.
-Él me ofreció una cura, su sangre, a cambio de servirle -el agarre en su cuello se suavizó, pero no la mirada de Sesshomaru.
Cuando por fin lo soltó le dio la espalda, para dirigir su mirada a la ventana del cuarto, seguía sin entender las acciones de Ikarashi, ni en aquella época o en la suya. En Sengoku parecía ser un híbrido con objetivos claros, proteger el conocimiento del futuro, pero ahí desconocía sus motivos.
-Patético -volvió la vista a Zero -La sangre de un híbrido no podrá curarte, ya que no es pura, aún tiene su parte humana, y tu transformación solo empeorará.
Aunque el cazador no pensaba aceptar el trato de Ikarashi, eso fue un gran golpe para él, ya que la sed cada vez se hacía más grande e incontrolable, por lo que ya no tenía esperanzas. En cualquier momento atacaría sus seres queridos, los cuales podía contar con los dedos de una mano.
El daiyoukai percibió este cambio en el menor. No solía sentir lástima o cualquier emoción por las personas, sean humanos o demonios, pero tenía excepciones, una de ellas con el nombre Rin, la única humana que toleraba y realmente le importaba. Pero ahora estaba ese ser dañado, marcado de por vida por su peor enemigo, convirtiéndose lentamente en él, y aun así seguía peleando.
Sesshomaru intentó negarlo para sí mismo, pero desde el principio había sentido curiosidad por Zero, por lo que no lo mató en sus peleas anteriores, observando como reaccionaba a ellas. Había pasado una línea peligrosa al rescatarlo de Ikarashi y cuidarlo hasta que se recuperara, ya que se estaba interesando de más por el cazador, y él sabía que no saldría nada bueno de ello. Aún con estos pensamientos en mente le ofreció un trato.
-Pero mi sangre sí puede curarte, Zero -era la primera vez que lo llamaba por su nombre, y esto llamó la atención del susodicho.
-Mi linaje es de los mejores entre los demonios y soy un inu-youkai poderoso -Sesshomaru sabía que en su época su sangre era codiciada por los demonios de bajo nivel, ya que podía hacerlos más poderoso. El líquido que corría por sus venas se consideraba sagrado entre los Daiyoukais, y solo se tenía permitido compartirlo con la o él compañero que tendría de por vida, pero en aquella época lo que menos le interesaba eran sus tradiciones.
-Con mi sangre lograrás transformarte en un demonio, y dejarás la sed de sangre para siempre.
Kiryuu estaba anonadado, sorprendido, paralizado, incrédulo. Una pequeña llama de esperanza volvía a brillar en sus ojos, pero el cazador no confiaba en el albino, menos al saber que era como Ikarashi.
-¿A qué precio? Dudo mucho que lo hagas de buena fe.
Una pequeña y fugaz sonrisa se asomó en los labios de Sesshomaru, el cazador no era tan tonto como creía.
-Ayúdame a encontrar a Ikarashi, y la tendrás.
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Youkais VS Vampires
FanfictionSesshomaru descubre el pozo por el cual Kagome regresaba a su época. Después de atravesarlo se encuentra con un mundo diferente, 500 años después de Sengoku, donde los demonios no existen y en su lugar se encuentran unas criaturas llamadas Vampiros...
