Notas del autor 1

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Robbers acudía constantemente a la cabaña. A veces miraba el rostro de su amado entre las aguas cristalinas, luego se encontraba a sí mismo hablándole a la nada. Ahora Robbers era quien sentía vivas las partes del cuerpo donde Nicolás lo había besado, porque él, de alguna forma, también empezó a morir. El viento soplaba fuerte y hacía frío. Un frío aceptable. De pronto, se durmió.

La mirada del lagoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora