Castigo

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"Ahora que todo quedó arreglado entre la maldita escoria y yo, solo me queda arreglar las cosas contigo"

"¿A-arreglar?" pregunté temerosa ante su abrupta interrupción.

Tras haberme hecho pensar en mis actos y ver a la pared, la puerta de mi habitación se abrió sobresaltándome con Daddy un poco sucio y con su labio raro.

Me preocupé mucho por el, más no dije nada ya que no quería que se molestara conmigo.

"Así es, no creas que tu único castigo es ver la pared y reflexionar sobre lo que hiciste"

Cerró la puerta a su espalda y fue cuando logré ver ambas de sus manos, en una sostenía lo que parecía una tabla de madera con agarradera y un poco larga, mientras que en la otra su puño se cernía a un cinturón.

Nada de esto puede significar buenas noticias.

"P-pero ya entendí que hacer amigos es malo y que ellos son muy groseros y quieren separarnos"

Me defendí buscando que no me castigara de ninguna otra forma.

Más no le importó.

"El daño hecho esta, tú "amiguito" me golpeo aquí" comentó señalando su labio raro "por tú culpa"

Mis manos fueron hacia mis labios en sorpresa.

¿Bokuto?

¿En verdad tanto coraje me tiene?

Mis ojos se llenaron de lágrimas.

"Lo siento m-mucho Daddy, yo de verdad j-jamás quise que esto te pasara, Bokuto es malo, muy malo"

"No te perdono, lo haré hasta que hayas cumplido con tu castigo"

Mis manos comenzaron a sudar y mi cuerpo a temblar cuando lo vi acercándose a mi.

Trate de pegarme aún más a la pared esperando que esta me tragara y me escondiera.

Pero no fue así.

Su mano derecha tomó con fuerza mi brazo separándome de la pared y su mano izquierda tomó un puño de mi cabello colocándome sobre la cama boca abajo.

Mientras que su mano se cernía sobre mi nuca impidiéndome moverme.

Trato vagamente de bajarme los pantalones consiguiéndolo con éxito.

Me quito mis pantalones y mis braguitas dejándome expuesta de la cintura hacia abajo.

Al quitar su mano de mi nuca, me levante de un salto dispuesta a correr, pero ambas de sus manos se dirigieron a mi playera desgarrándola por completo dejándome totalmente expuesta.

Nuevamente me tomó de la nunca y me forzó sobre la cama.

"Si te mueves será peor"

Hablo en mi oído sintiendo como pegaba su cadera en mi trasero.

"¿Entendido?" Con un rápido asentimiento de cabeza trate de responder, más no fue suficiente "¿!Entendido?!"

"¡Si!" grite

"Buena niña"

Esas palabras que me hacían sentir tan bien ahora me hacen sentir mal, como si me odiara, como si ya no quisiera vivir en mi cuerpo.

Yo no quiero estar aquí.

"AHHHHH"

No pude evitar gritar al sentir un horrible dolor en mi espalda.

"Quiero que cuentes"

"U-uno"

Hablé temerosamente esperando el segundo golpe.

Más este no fue en la espalda, fue en las nalgas con lo que parecía ser la tabla de madera.

"Cuenta" demandó Daddy

"Dos"

No podía parar de llorar, Daddy intercalaba los golpes dándome uno en la espalda y uno en las pompas.

Moriría si seguía con esto.

Para el séptimo golpe, en cuanto sentí que elevó su mano, de manera rápida, me levanté dispuesta a correr hacia la puerta.

Tenía que salir de aquí o moriría de dolor.

Antes de llegar a la salida mire hacia atrás para saber qué tan cerca se encontraba Daddy

Y mayor fue mi sorpresa al encontrarlo a tan solo centímetros con su mano derecha elevada, sosteniendo aquella dolorosa tabla de madera.

Segundos después, sentí un golpe en mi cabeza y todo se volvió negro.

Vahído Donde viven las historias. Descúbrelo ahora