Intriga Familiar

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Con miedo Kitara fue acercándose a la puerta de su casa, y a paso de tortuga porque realmente estaba asustada de entrar y encontrar a au tía maldiciendo a todos lados.

-¿Vas a seguir creyendo que estas en una escena de acción o te dignaras a entrar?- Habló Kazutora, agarrandola del brazo entrando a la fuerza.

-¡Hey espera, no!- No tuvo tiempo de quejarse cuando ya estaban adentro.

Por suerte no había gritos, pero si un Chifuyu más rojo que tomate.

-¡Feliz Cumpleaños Chifuyu!- Grito alegremente el bicolor.- Te debo el regalo pequeñín.

-Je, gracias Kazutora, no es necesario el regalo.- Contestó dándole una tierna sonrisa.

-¿Y el señor pantene?- Preguntó Kitara, observado a todas direcciones.

-En la cocina, con tu tía.- Dijo en respuesta Chifuyu, volviendo a tornarse rojo.

Él estaba sumamente avergonzado por la situación, no todos los días tu suegra te encuentra cogiendo con su hijo, en mitad del salón.

-Mierda, si llego antes.- Suspiró reuniéndo fuerzas.- Bien, dos aves marías, un padre nuestro y a la cocina.

Se dirigió a dicha habitación encomendadose a todas las deidades, esperando ver de todo menos a Baji comiendo feliz un panqueque mientras su tía vertía la mezcla de estos en la sartén.

-¡Kita, mi niña! Ya bueno que llegaste preciosa.- Su tía deposito un beso en la mejilla, metiendole el postre en la boca.- Tú, Baji, ve a ofrecerle a Chifuyu. Tengo que hablar cosas con tu prima.

Como soldado en guerra hizo caso a las órdenes de su madre, agarrando un plato y dirigiéndose con su novio. Se escucho perfectamente cuando se topo con Kazutora.

"Chifuyito traje panque..¿Tora? ¿Que haces aquí?, ¡OYE SUELTA EL PANQUEQUE DE MI RUBIECITO, ANIMAL NO HUYAS!"

-Kitara.- La atención de la chica volvió a la señora Baji quien la miraba seriamente.

Trago profundo, asustada de hacer un movimiento erróneo.

-¿Si...?

-¡Porque...-Dio un golpe leve en el brazo de Kita.-...Demonios no me dijiste,-Deposito otro golpecito.- Que Baji estaba saliendo,-Le dio con el paño de platos.- Con Chifuyu!

-¡Auch, señora, señora, diga no a la violencia animal!- Se sobo el brazo suavemente- Se me olvidó decirle, jeje.

-Si mi ilvidi dicirti.- Volvió a darle con el paño de cocina- Ya vas a ver cuando a mi se me olvide comprarte mangas cuando vaya al centro.

Como perro regañado, hizo un puchero viendo a su mayor.

-Ahora ven aquí, te extrañé mucho cariño.

La señora Baji abrazo a Kita con fuerza, lo que menos le gustaba de sus viajes de trabajo, era tener que estar lejos de su hijo y sobrina.

-Créeme que no fue bonito encontrar a los enamorados en medio de "eso"- Carraspeo- Pero al menos, me quedo tranquila al saber que se cuidan.

Kita sonrió nerviosamente, no sabia que responder así que se limitó a asentir clavando la vista en el suelo.

-¡GANE LA APUESTA A LA MAMÁ DE CHIFUYU JAJAJA!

La castaña miro raro a su mayor.

-¿Apuesta?

-Bueno...digamos que desde empezó la amistad de Keisuke y Chifuyu, su mamá y yo apostamos sobre cuanto demorarian en confesarse. Se les notaba desde lejos que se amaban, los únicos que no lo veían eran ellos mismos.

Kita no se creía las palabras provenientes de la boca contraria, ¿acaso todos el mundo salió Bajifuyu shipper? En todo caso le daba la razón, todo el mundo sabía que había algo más entre ellos dos.

-...¿cuanto dinero ganaste?- El dinero ante todo.

- Mil trescientos yenes, se que no es mucho pero también gané la receta al cheescake que hace mi comadre- Dijo orgullosa y victoriosa.- ¡Oh lo otro! Ven siéntate, necesito hablar de otra cosa contigo.

"Mierda, ¿que hice ahora?" Fue lo que pensó Kitara, esas palabras asustaban más que la vez en que confundió a Baji con la niña del aro.
Se sentó como le ordeno su tía, quedando frente a frente una de la otra.

-Tía, no se que le haya dicho Kei, pero juro que soy inocente.

-¡Puajaja! Tranquila cariño, no es nada malo. No es nada malo, pero...mmm, si. Mejor te lo digo en navidad.

Kita la miro nerviosa.

-¡Tía, no puedo esperar cinco días! ¡Me comería la intriga!

-Soy un alma cruel, lo sé, lo sé- La señora se paró de la mesa, dirigiéndose a la puerta.- Verás como esos cinco días pasan volando.- Dio una sonrisa tierna yendo para malvada.- Iré a buscar mi parte de la apuesta, cuida que los calenturientos no hagan nada.

Salió de la cocina, dejando a Kitara en una crisis existencial y media botada en la mesa. ¡Que era tan relevante como para esperar cinco días!

Al rato también salió del lugar, encontrado a su primo lleno de trenzas y una cara de matenme. Mientras sus estilistas eran más que felices, jugando con su cabello.

Se les unió al poco rato, aún media pensativa por las palabras de su tía, aunque esa no era su única preocupación, aún debía comprar los regalos para sus amigos.

La ToMan Del Amor Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora