Navidad, Blanca Navidad

1.9K 260 120
                                        

Navidad, blanca Navidad 1/2

La nieve, las luces y el espíritu navideño se esparcia por toda la ciudad, con amigos y familia preparándose para la noche buena.

-¡Baji Keisuke! ¡Por el amor de Dios, ve a ducharte!

El chico pelinegro hizo oídos sordos a su madre por quinta vez, estaba demasiado ocupado intentando envolver el regalo para su novio.

-Te recomiendo que le hagas caso, Kei. Te ha estado repitiendo lo mismo hace un buen rato, en cualquier momento sube y te va a retar.- Aconsejo su amada prima, mientras observaba a Baji envolviendo mal la caja.

-No va a subir, ahora cállate. Necesito concentración máxima para esto.

Tal y como dijo Kitara, se escucho un portazo, dejando ver la silueta molesta de la señora Baji, quien sostenía una sartén. Y estaba bastante dispuesta a usarla contra su hijo.

-Baji Keisuke, te metes a esa maldita bañera o quedaras de nuevo en el hospital. Sabes que no bromeó.- Gruñó enojada, dejando ver una vena que sobresalía de su frente.

-Y-ya voy mamita hermosa, no te enojes ¿s-si?- Asustado y temblando, agarró una toalla, dirigiéndose rápidamente a al baño.

-¡Tu!- La señora Baji dirigió la mirada a su sobrina, quien trago profundo al oírla.- Ve preparándote, los quiero a ambos arreglados antes de las siete. ¡Y me van a ayudar con la cena!

Kita asintió enérgicamente, sudando miedo. No había cosa más aterradora que su tía en Navidad.

Después de media hora, Baji se digno a salir del baño, luciendo la ropa que su madre le había comprado para la fecha. Una camisa gris, unos pantalones negros y un chalequito azul. Entre ducharse y vestirse se demoro solamente diez minutos, estuvo los otros veinte sacándose fotos y enviándolas a Chifuyu.

Se sintió satisfecho al recibir tantos alagos de su pareja.

-Dios, ¿Por que te demorabas tanto? Estuviste una eternidad allí dentro.- Bufó Kita, dándole un toallazo a su primo.

-¡La belleza toma tiempo tonta! Solo mira, quede increíble y Sexy.- Dijo dando una vuelta completa dejando ver todo su look.- Me daría a mi mismo si fuera posible.

La castaña rodó los ojos riendo, sin duda alguna, Baji era todo un caso.

-Quítese narcisista, los mortales también tiene que arreglarse.

Luego de que todos en la casa se arreglarán, comenzaron a colocar la mesa, la cual estaba llena de comida deliciosa preparada por la señora Baji, ensaladas de todo tipo y un enorme pollo relleno que adornaba el centro de la mesa.

Solo hacia falta que el invitado bicolor llegase y podrían cenar felices.

-Maldita sea Kazutora, me estoy muriendo de hambre.- Murmuró Baji, sintiendo como su estómago rugía, ni siquiera podía robar algo de la mesa. Su madre los tenía advertidos tanto a él como a Kitara.

Según ella la cena solo se podía tocar, cuando estuvieran todos los invitados. Pero ambos primos estaban a punto de desmayarse del hambre.

-Kei, creo que me va a dar el patatús.- Se quejaba Kita, mientras agarraba su pancita.

-Esta situación me esta generando ganas de quemar un auto.

-A mi también fíjate.- El estomago de la chica comenzó a sonar muy fuerte.- ¡KAZUTORA HANEMIYA, POR EL AMOR A TODOS LOS SANTOS, APARECE DE UNA MALDITA VEZ!

Y como por arte de magia se tratase, apareció el dichoso muchacho.

-¡Hola! Lamento la demora, un chico me miró feo y bueno, no podía permitir amargarme navidad.- Comentó riéndose

La ToMan Del Amor Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora