Capítulo 47

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Capítulo 47

POV Lisa
Nunca me había sentido tan feliz.
Sostenía a Rosé en mis brazos dormida mientras me perdía en mis pensamientos.
Miro la pared, imaginando la sonrisa de Rosé, el sonido de su risa, la suavidad de su piel.
Sonrío.
Se siente tan bien que esté aquí conmigo después de todo.
Cierro los ojos, reviviendo como se sintió́ estar dentro de ella, tocarla, besarla por todo el cuerpo, el olor de su cabello.
Me había despertado hace tiempo, pero no quería despertarla.
Se veía muy tranquila.
Estaba feliz sintiendo su piel desnuda contra la mía, podría quedarme todo el día así.
Su móvil empezó a sonar.
Ella se movió y abrió sus ojos lentamente, me miró y me sonrió.
-Buenos días. -Dijo y me dio un pequeño beso en los labios.
-Tu móvil no ha dejado de sonar. Probablemente es tu padre preocupado preguntándose dónde estás.
-No me importa. Estoy mucho más que bien. -Se esconde más en mi pecho.
- ¿Desde cuándo te convertiste en la chica que no le importa nada y hace lo que quiera? -Digo burlona y ella ríe.
-Desde que me di cuenta de que tengo que aprovechar cada momento. En especial, estos, los que comparto contigo.
-No tienes idea de cuánto te extrañé. En serio. -Digo y beso su frente.
-No lo creo. -Dice mirándome fijamente.
- ¿Por qué dices eso? -Pregunto confundida.
La extrañé como el jodido infierno.
-Estuviste con Irene, y estoy segura que con muchas chicas más.
Empecé a reírme a carcajadas.
Incluso tuve que tapar mi boca para detenerme.
-No sé qué es tan gracioso, Manobal-Dice enojada.
Cree que me estoy burlando de sus celos.
- ¿Quién te dijo eso? ¿Irene?
-No exactamente. Lo dijo mientras todas nos cambiábamos para educación física. No sabes cómo me sentí.
Empecé a reír mucho más.
Ella ahora estaba mucho más enojada.
-Mejor no te hubiera dicho nada, no sé qué es tan gracioso.
-No, pequeña. Es que el día que Irene vino a mi casa tomándome por sorpresa, cuando íbamos a hacerlo, la llamé por tu nombre y salió enojadísima. Créeme, nunca la había visto así.
Ahora la que reía a carcajadas era Rosé.
- ¡Es una estúpida! -Empezó a reír mucho más fuerte.
-Ahora que lo recuerdo, ese día yo estaba bastante enojada, te vi en el aeropuerto con una chica. Acababa de llegar de California y créeme, no fue muy lindo. Tenía planeado descansar, pero llego Irene y pensé: ¿Por qué no? -Suspiré- Aunque el intento de olvidarte no funcionó.
-Me pasó lo mismo, con ella. Digo, pensé que te iba a olvidar si...
La rabia se arrastra dentro de mí como una maldita ola rompiendo contra la orilla.
-Espera, ¿tú y ella...? ¿Qué mierda hicieron?
- ¡No, no, no! Hasta ese punto no. Sólo nos besamos y bueno, nos toqueteamos un poco. Pero no funcionó, Lisa, porque eras lo único que estaba en mi mente mientras hacíamos eso.
La rabia me estaba quemando.
-No quiero verte con esa chica.
- Suzy es sólo una amiga, Lisa.
-Para ti. Ella no te ve como sólo una amiga y lo vi perfectamente ayer.
Si vuelve a poner sus manos sobre ti, juro que no me arrepentiré de lo que haré.
-Cálmate, Lisa. No hablemos más de eso. -Dice dándome un beso para calmarme, y lo logra.
De pronto, el intenso beso cambia a desesperación. Girándola sobre su espalda, sostengo mi peso
con los brazos, pero permito suficiente cercanía como para que su calor irradie hacia mí y sus pechos rocen mi torso cada vez que respira.
Me relajo un poco y comienzo a explorar su cuerpo con mis manos, sintiendo la suave piel de su estómago, sus costillas, la base de sus pechos.
Paso mis dedos por su pezón y jadea mientras sus piernas se aprietan alrededor de mi cintura.
Se siente bien, demasiado bien.
Necesito parar, de otra forma voy a perder el control.
-No, Rosé, no creo que sea buena idea. -Digo alejándome- No te quiero hacer daño.
Porque ahora lo único que quiero es estar dentro de ella otra vez.
Ella se levanta y se pone mi camisa que estaba tirada en el suelo.
Se ve hermosa.
-Y... ¿Desayunamos? -Pregunta, y asiento con la cabeza.
Después de desayunar, dejé a Rosé en su casa.
No quiero que tenga problemas y mucho menos por mi culpa.
La vi alejarse y sonreí.
Sonreí porque es mía.

Pequeña ¡Eres mia! // Chaelisa G!PDonde viven las historias. Descúbrelo ahora