Capítulo 50

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Capítulo 50

POV Rosé.

Me levanté temprano para ir a la escuela.
Después de la noche que pasé, no tenía motivación alguna para ir.
Entré a la cocina y ahí estaba Jennie comiendo su cereal. Me senté en la mesa con ella y apoyé mi cabeza sobre esta.
Estaba cansada.
-Parece que alguien no tuvo una buena noche. -Dijo Jennie burlona.
-Ni que lo digas.
- ¿Qué te pasó, enana?
No le respondí. No podía contarle que salí sola ayer y todo lo que pasó.
Ella se levantó y se acercó a mí.
-Sé que no me quieres contar, pero sea lo que sea, todo va a mejorar. Te lo prometo. -Besó mi frente.
Sonreí y la abracé.
Esto era justo lo que necesitaba.
- ¿Te llevo a la escuela?
Niego con la cabeza recordando que Lisa siempre me llevaba.
Oh, probablemente esté afuera
esperándome.
Necesitaba verla y pedirle perdón.
Fui muy estúpida.
Corrí hasta la puerta y la abrí lo más rápido que pude, pero Lisa no estaba ahí.
La calle estaba vacía.
Cerré la puerta decepcionada.
-Sí, llévame a la escuela. -Le dije a Jennie, que río.

………………………………………………..

- ¡¿Fuiste a las carreras?! -Grita Hyeri.
Sabía que no debía contarle porque reaccionaría de esta manera.
Lo sabía.
Todos voltearon a mirarnos y tapé mi cara con mis manos.
¿Ya una chica no puede tener un
almuerzo tranquila?
-Lo siento, lo siento. - Hyeri sólo reía.
- Iba a buscar a Suzy, no podía permitir que corriera, no quería que se lastimara. Entonces... - Suspiré, ellas me miraban atentas esperando que terminara la conversación.
-Vi a Lisa con una chica y reaccioné de una horrible manera y le dije cosas que no tenía que decirle. Lo peor de todo es que la chica es la ex novia de su hermano, ¿saben? Le dije que ella nunca cambiaría y muchas otras cosas...
- ¿Sabes, Rosé? Creo que Lisa no es un problema para ti, ya que muchos pensaban esto, ¿no? Creo que tú eres el problema para Lisa. -Dijo Seulgi - Ella es una chica problemática e impulsiva,
que hace todo lo posible por verte feliz. Lisa nunca te ha juzgado, ¿no? ¿Por qué no olvidas el pasado? ¿Por qué confías en ella? Esa chica te quiere muchísimo, Rosé. Si no puedes soportar estar con ella, entonces no la mereces.
-Yo la amo, Seulgi.
-Entonces demuéstraselo, supera su pasado y todas estas peleas estúpidas.
-Lo haré. -Sonrío.
Me quedé pensando en las palabras de Seulgi y sí, tenía mucha razón.
Hoy tenía que arreglar esto.
Después del almuerzo, fui a mi clase de Biología, la única clase que tenía con Suzy.
No la había visto en todo el día y estaba mucho mejor así.
No quiero verla después de lo que le
dijo a Lisa.
Entré al salón y afortunadamente, no estaba ahí.
Después de una hora y media de escuchar a mi profesor hablar, sonó el timbre.
Todos salieron desesperados, al igual que yo.
Jennie estaba afuera esperándome, o bueno, esperando a Seulgi.
Lisa no vendría por mí, así que me tocara irme con mi hermana.
Mientras me acercaba al auto, vi a la persona que menos quería ver.
Suzy.
Su cara estaba muy hinchada. Estaba demasiado lastimada. No me quería sentir mal por ella, se lo merece.
Aceleré el paso al auto, pero Suzy me agarró por el brazo haciendo que me acercara hacia ella.
-Tenemos que hablar.
-Tú y yo no tenemos nada de qué hablar.
- Rosé, por favor...
-No, Suzy. Ayer fui sola a buscarte, a ese maldito lugar peligroso, sólo para sacarte de ahí y después de cómo le hablaste a Lisa...
Dios, ¿sabes? En serio merecías recibir toda esa golpiza.
-Estás jodidamente obsesionada con esa imbécil. -Dijo con amargura.
-La quiero, Suzy. No es mi culpa que nunca pudiste aceptar eso.
Suzy me miró, dolida.
Me arrepentí de mis palabras al instante.
-Déjalo así, Rosé. -Dijo y se alejó.
Sé que esta amistad no podía seguir y me dolía un poco, pero es lo mejor.
Suzy puede conseguir a la chica que quiera, pero a esta no.
Ignorando lo que acababa de pasar, me subí al auto de Jennie y tiré la puerta de un portazo.
- ¡Odio a los humanos! -Grité.
Jennie empezó a reír, lo cual no ayudaba.
- ¿Y ahora qué te paso?
-Nada. -Respondo, seca.
- ¿No tendrá nada que ver con lo que le pasó a Lisa ayer?
No podía decirle.
- ¿Qué le pasó a Lisa?
-Pensé que lo sabías. Creo que ella tendrá que decirte, está en la casa de sus padres, así que fue grave.
- ¿Me puedes llevar?
-Claro que sí. -Dijo Jennie sonriendo.
¿Quién iba a pensar que alguna vez mi hermana me llevaría feliz a cualquier lugar donde se encuentre Lisa? ¿Quién?
Sonreí al sólo recordar cómo Lisa y yo nos escondíamos de ella, de sus amigos, de todos.
Habíamos pasado por tantas cosas juntas, que sería estúpido dejarla así por mis celos.
En el camino sólo podía pensar en lo que le diría.
¿Por qué despues de tanto tiempo sigo
poniéndome nerviosa? Increíble.
Esta chica va a ser la muerte para mí.
Pronto llegamos, me despedí de mi hermana dándole un beso en la mejilla y agradeciéndole.
Toqué el timbre y su mamá salió con esa sonrisa que le alegra el día a cualquiera.
- ¡Rosé! -Gritó emocionada y me abrazó, balanceándose de lado a lado.
- ¡Hola! -Entramos a la casa.
-Te preguntaría que te trae por aquí, pero ya sé qué es. Lalisa está en su habitación, ayer tuvo un problema...
-Lo sé, lo sé. -Dije poniendo una mano en su hombro.
-La llamaré. -Dijo y mis nervios aparecieron de nuevo.
Me puse frente al espejo que se encontraba en la sala y arreglé un poco mi cabello.
-Lisa... Lo siento por decirte lo que te dije, es que no pude soportarlo. -Sacudí mi cabeza- No,no. Lisa, ayer cuando te vi con esa chica, quería matarla y matarte, sé que no te tuve que decir
todo eso. -Sacudí mi cabeza de nuevo. No, eso estaba terrible- Lisa, lo siento mucho. Te amo y no quiero discutir...
-Tranquila. -Salté asustada cuando escuché esa voz.
Volteé rápidamente y ahí estaba el padre de Lisa.
Trágame tierra, trágame.
¿Cuánto escuchó?
- Ella te va a perdonar, te quiere demasiado. -Dijo intentando calmarme y yo sonreí.
-Espero que sí.
Su mamá bajó las escaleras y me preocupé al no ver a Lisa detrás de ella.
-Dice que no está de humor. Pero vamos, sube a su habitación. Es al fondo a la derecha.
Lisa en serio estaba enojado.
Lo cual me hacía enojarme a mí también. Vine de la escuela a verla
y ella dice no estar de humor.
-Gracias. -Dije y subí las escaleras.
Le voy a escupir en la cara todo lo que tengo que decirle.
Toqué la puerta tres veces, pero ella nunca abrió.
Estaba enojada.
Lisa estaba actuando como una maldita niña pequeña.
Abrí la puerta con furia y empecé a hablar sin ni siquiera mirarlo.
- ¡Sé que estás enojada! ¿Sí? Lo sé. Me equivoqué y te juzgué, pero lo siento. Te vi con esa chica y no pude soportarlo. La idea de que estés con otras chicas, me mata. ¡No tienes idea cómo estuve cuando te fuiste a California!
Lisa estaba sentado en su cama y sólo llevaba unos shorts y su top negro.
Oh vamos, Rosé, concéntrate.
No mires su pecho, no mires sus musculos, no mires...
-Por eso reaccioné de esa manera y lo siento. Pero, ¿sabes algo? Si tú me hubieses visto con una chica así, después de haberme mentido, ¡tú hubieras reaccionado mucho peor! Mira Lisa, sé que yo también te mentí, pero no quería que Suzy se hiciera daño.
Ella sólo me miraba, pero no estaba seria.
Estaba sonriendo, mirándome fijamente.
El hecho de que esté sin playera, sentada en su cama, sonriéndome, hacía esto mucho más difícil.
-Oh, ¡maldita sea! -Exclamé- Lisa, sé que fui una estúpida y nada de lo que dije es cierto. Sé que cambiaste, sé que esto significa mucho para ti, sólo no pude controlarme... ¿Sabes? Cuando vi a esa chica contigo, por mi cabeza sólo pasó la idea de tirar de su cabello...
Lisa me había interrumpido.
Unos labios me habían interrumpido.
Ella agarra de mi cintura y me acerca más a ella.
No puedo decir donde terminan mis manos y donde comienzan las suyas mientras frenéticamente tiramos del otro, nuestras manos explorando el
cuerpo del otro. Envuelvo mis piernas alrededor de su cintura y cuando la caricia que compartían nuestros labios, se volvió más profunda, terminó por tomarme en sus brazos y me recostó
delicadamente sobre la cama.
Intento retener las lágrimas cuando me doy cuenta de lo mucho que en realidad la amo. Estoy enamorada de Lalisa Manobal sé que lo estoy.
-Lisa, te amo... -Susurro contra sus labios.
-Yo también te amo, pequeña.
Ella profundizó el beso y yo no pude evitar abrazar su cuello.
Entonces el beso se tornó caliente y un gemido resonó en mi garganta, ella se separó de mí.
-No puedo seguir, Rosé. Dios, juro que vas a matarme. -Dijo ordenando su cabello e intentando controlar su respiración.
- ¿Por qué? -Dije con voz ronca, acercándome a ella.
Empecé a besar su cuello.
-Dios mío, Rosé, detente. Juro que, si sigues así, toda la ropa que llevas puesta estará en el suelo en segundos.
Me sonrojé al escucharla decir eso.
Me encantaba el efecto que causaba en ella.
-Lo siento. -Dije sonriendo y bajé de su cama.
- ¿Bajamos? -Me preguntó y yo asentí con la cabeza.
Lisa cogió una camisa y rápidamente se la puso.
Cuando bajamos, su padre estaba concentrado en el televisor.
Al parecer estaba viendo un partido
de fútbol, porque Lisa corrió y se sentó a su lado.
Ahora los dos estaban viéndolo, sí, juntos. Era increíble.
Hacían las mismas expresiones, saltaban y celebraban cada vez que alguien hacía un gol.
Yo sólo los miraba y no pude evitar sonreír.
Sonreí porque mi Lisa se veía feliz.
Se veía despreocupada, se veía bien.
Y maldita sea, eso me hacía sentir tan jodidamente bien.
Lisa es una chica con un pasado difícil y nadie tiene idea de cuánto la admiro. Es una chica que ha cometido muchos errores, pero ha aprendido mucho de ellos.
Lisa es la chica que no importa que mal esté, ella siempre hace lo posible por verme bien.
Dios, la amo.
En serio que sí.
Ver su sonrisa me hacía feliz, muy feliz.
Lisa merece ser feliz.
Siempre tiene que ser así.
Conmigo o sin mi tiene que ser así.

                            ¿Fin?






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Aquí les traigo el último capítulo

Espero y les haya gustado mucho esta adaptación.
Y el final de esto.

Nos andamos leyendo pronto en más adaptaciones que se vienen.
Que ya quiero que las lean. 🥰

~JM~

Pequeña ¡Eres mia! // Chaelisa G!PDonde viven las historias. Descúbrelo ahora