Pensaba que había sido solo una mala racha.
No sé qué decir, sinceramente. No sé si me lo esperaba, si ha sido una sorpresa, si un poco de las dos, si en realidad es culpa mía...
Supongo que realmente sí que es algo que tengo que solucionar de una manera, pero siendo honesto: no tengo ni idea.
Pensaba que con el paso del tiempo desaparecería, que era algo pasajero. Pero no, vino para quedarse.
Pensaba que con los cambios no tendría importancia y se quedaría atrás. Pero no, se adaptó a las nuevas circunstancias y me persiguió allá a donde fuera.
No sé qué más tengo que hacer para librarme de ese pensamiento que lleva en mi cabeza tanto tiempo que me hace dudar si siempre me sentí así o no.
No logro distinguir un límite, es como si siempre, en mayor o menor medida, haya ocurrido. Quizás simplemente sea envidia, fijarme en aquello que no tengo. Ver cómo esa gente habla con tanta normalidad entre ellos, con esa fluidez y naturalidad, y cómo hablo yo, de forma torpe, escueta, mecánica e irreal.
De alguna forma u otra siento que este no es mi lugar, de alguna forma u otra siento que hablo un lenguaje que no se entiende del todo bien, es como si hablara otro idioma. A veces digo cosas y me miran raro, quizás haya dicho algo malo, pero lo dudo mucho, simplemente recibo esa mirada inquieta acompañada de un incómodo silencio hasta que sigue la conversación.
Miro cómo actúan.
Es bello, me recuerda al fluir de los ríos, al ruido del agua deslizándose entre las rocas de la montaña, haciendo curvas y bajadas con elegancia y sin cesar.
No sé como conseguir pertenecer a ese río. Si ya ni barcas y puentes sirven, pues sólo es una metáfora hortera de un sentimiento insignificante.
Pero siempre busqué la forma de evitarlo y superarlo.
Y lo he intentado. Que nadie ponga en duda que no he hecho ningún esfuerzo porque llevo demasiado tiempo intentando hacerle el vacío a esta estúpida sensación. A este sentimiento de no pertenecer a ningún sitio. Al pensamiento intrusivo de que jamás encontraré un lugar en el que estar tranquilo, que estaré toda mi vida vagando sin rumbo, alerta ante la crueldad de la sociedad.
Desearía una respuesta.
Un alivio una señal.
Un mínimo de reciprocidad entre todos los que viven en este mundo extraño.
Un mundo que parece que habla otro idioma.
Un mundo en el que cuando me acerco a alguien me miran como si viniera de otro planeta.
Un mundo en el que la gran mayoría sólo se preocupan de cosas triviales, como si el yogurt Activia es el único alimento que ha probado con hechos científicos que te ayuda con el tránsito intestinal reduciendo la sensación de hinchazón.
Aunque realmente me gustaría saber que importa, porque llegados a este punto, ¿qué respuesta es válida o no?¿Cuál es el remedio a todas las dudas, aquella sustancia que sea irrefutable?
A día de hoy no se puede tener ningún indicio de la existencia de esa supuesta realidad infalible.
Sólo queda refugiarse en algún lugar y ver cómo pasa el tiempo, cómo fluyen las cosas. Eso que llaman la contemplación. Observar cómo todo actúa con todo, cómo si se tratase de algún tipo de simulador a gran escala donde no hay ningún tipo de limitación. Realmente es maravilloso, porque puedes observar cómo las vidas de todos interactúan entre sí, sin ningún tipo de fallo argumental porque todos han tenido un desarrollo bien definido, no hay nada "escrito" por encima ni tramas a medio explicar. Si hay algo bonito es eso. Los humanos. Los propios personajes de este teatro sin guión. No hay nada más admirable que ver cómo cada uno tiene sus propios traumas e ideales causados por hechos de la infancia y cómo se actúa acorde a ello.
Acorde a las frustraciones que se sufren en el día a día.
Acorde a los sentimientos negativos que son causados por nosotros mismos.
Sólo hace falta un ápice de ambigüedad para que la mente humana actúe en defensa propia, como si algo la atacara.
Es ciertamente frustrante ver cómo hay gente que deja al rencor fluir por sus venas cuando sienten que alguien les falta el respeto, y cómo a su vez, esta persona que supuestamente ha faltado el respeto y que ha padecido la venganza, actúa de la misma forma. Es como una especie de juego para ver quién de todos es más digno. Un juego que nunca dejará de existir, porque mientras haya dos humanos sobre la Tierra, el juego existirá.
No soy partidario de pensar que la maldad es algo natural, pero el tiempo me deja cada vez más claro que el egoísmo es el mecanismo principal que mueve a la sociedad. Y no me parecería algo malo de no ser porque demasiadas veces se lleva al extremo.
Ataques personales que no existen.
Tratos que benefician más a una parte que otra.
Ofensas que realmente nunca ocurrieron, pero se prefiere asumir que así han ocurrido las cosas antes que hablarlas.
Todo es una sensación demasiada amarga, ya nada se puede pensar con claridad. Si todo se ve desde un punto de vista externo y objetivo, ya nada importa realmente. Las decisiones más importantes son triviales en comparación con la amplitud del universo.
La vida parece una gran broma.
Porque es lo único que explicaría toda esta dicharachería: sólo una broma puede no tener sentido y existir, de otra forma, sería una incongruencia. ¿Por qué existe todo? Quién sabe, simplemente existe. Me río por no llorar, porque parece una broma sacada de aquellos shows de televisión en los que salían dos payasos contando chistes con risas enlatadas de fondo.
Quizás eso es lo que sea todo esto.
Un sinsentido.
Una incongruencia.
Una broma.
Algo que no se sabe muy bien por qué está, pero que está, y encima parece que de alguna forma funciona. Supongo que sería algo parecido a inventar una máquina sin tener ni idea de física: no sabes por qué hace lo que hace, pero mientras lo haga, que siga así.
Me parece surrealista. Simplemente ahora no me parece que nada tenga sentido. Todo es una discusión que llega al mismo punto de origen, solo que en este caso, volver al origen, sí es retroceder.
Y así constantemente.
Avanzar.
Retroceder.
Inhalar.
Exhalar.
Dormir.
Despertar.
Reír.
Llorar.
Siempre igual.
Siempre lo mismo.
Porque nunca nada cambió.
Ni lo hará.
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Vacío
Non-FictionEl día a día merma la voluntad de cada uno de maneras distintas. En esta serie de reflexiones se encuentra el paso del tiempo sobre un adolescente en su transición a la etapa adulta.
