🌺Este es un capitulo largo, llevo tiempo escribiendo de a poquito sin saber donde terminarlo, es raro porque yo no acostumbraba a escribir capítulos largos pero aqui esta, espero que lo lean y disfruten del drama. 🔥Deseó con todo su corazón no haber ido a Gifu. Todo el día había sido un absoluto desastre.
La comida estaba muy bien, pero a Souichi le pareció estar comiendo cartón. Y hubo tantos silencios incómodos.
En un momento, al entrar en la sala, interrumpió una conversación en voz baja entre Kunijiro y Masaki, que cesó en cuanto el apareció. Como si supieran algo que el desconocía, y que no estaban preparados para hablar en su presencia y quizá fuera así.
Morinaga era próximo a su hermano. No sería tan reacio como el en lo de compartir sus problemas.
Si el tuviera a Tomoe cerca, en vez de vivir en América con Kurokawa, haría lo mismo.
Se mordió el labio y pensó con tristeza que no era verdad. Tomoe y el nunca habían tenido esa relación. El acoso de Souichi hacia Tomoe, contrario a lo que el quería, los había alejado demasiado, hasta el otro lado del mundo específicamente.
Una mezcla de orgullo y valor lo había mantenido en Gifu todo el día. Se marchó con Morinaga pero en su propio auto, no tomó la ruta directa a Nagoya. Se había dicho que tenía mucho en lo que pensar, pero en el corazón sabía que no había querido llegar al piso vacío.
Mientras conducía llegó a la conclusión de que las cosas no podían seguir de esa manera. Debía enfrentarse a Tetsuhiro y exigirle la verdad, sin importar lo dolorosa que pudiera resultar.
Al entrar en casa una franja de luz por debajo de la puerta del estudio le indicó que Tetsuhiro estaba allí, supuestamente trabajando.
-O sólo manteniéndome a distancia- había pensado con tristeza. Jugó con la idea de ir a preguntarle qué pasaba, pero la costumbre de no perturbarlo era demasiado fuerte.
Cuando salió al fin del estudio, se fue directo a bañarse. Souichi estaba sentado ante el televisor, en apariencia concentrado en un programa cuando llego a su lado.
-¿Algo bueno?
-Basura total -dijo Souichi, que no quería reconocer que no se había enterado de nada de lo que veía y oía- Hice arroz para cenar.
-Suena demasiado bueno para ser verdad -Morinaga se sentó y de inmediato quedó absorto con la televisión- ¿Te he contado que Akane cree que el último libro va a llevarse a la pantalla como una miniserie? -comentó cuando el volvió a la sala con los platos.
-Es una buena noticia. ¿O no? -añadió al ver su sonrisa irónica.
-Creo que es demasiado pronto para saberlo. Depende del guión que escriban y de quién la interprete. El consejo de Akane dice que acepte el dinero y corra, pero me gustaría tener algún control artístico, si puedo.
-Bueno, aún me sigue pareciendo bueno. Deberíamos celebrarlo - Souichi hizo una pausa, a punto de poner un pie en hielo quebradizo- ¿Tenemos algo de champán? -preguntó con tono demasiado indiferente.
-No lo creo -respondió Morinaga tras una pausa- Pero hay un buen ice wine que llevo tiempo deseando abrir. ¿Lo haces tú?
-Sí -aceptó, aunque quiso decirle que a veces él bebía champán, pero no se atrevió -Sí, desde luego, el ice wine será perfecto -servido el vino, alzó la copa para brindar- ¿Akane te llamó esta tarde?
-No. Lo sé desde hace unos días.
-Y no te molestaste en decírmelo- lo miró fijamente.
-Los dos hemos estado bastante ocupados -se encogió de hombros.
-Bueno, gracias por recordarlo al fin.
-De nada -le sonrió impasible- ¿Te he dicho alguna vez que preparas el mejor arroz del mundo?
-Una o dos veces -dejó el tenedor molesto por el cambio de conversación- Tetsuhiro... no me mantengas al margen -las palabras le salieron de forma instintiva, y si él hacía alguna broma creía que lo golpearía.
-¿Eso es lo que hago? -preguntó con expresión seria.
-No... no lo sé. Da la impresión de que ya no … tienes el mismo tiempo que antes.
- Nuestras vidas han cambiado. Los dos tenemos unos trabajos exigentes.
-¿Podríamos hacer un viaje o algo? Volver a Kyushu
-Tengo el futuro inmediato bastante ocupado. Quizá podríamos irnos unos días en otoño.
-Quizá -Souichi se puso tenso
-Consultaremos nuestras agendas
…
“pero no es eso lo que quiero” pensó Souichi. “Quiero que me muestres unos folletos y que me digas que hay lugares interesantes y mucha comida. Quiero que mandemos al infierno nuestros plazos y jefes y que... que nos marchemos juntos como aquella ves. Pero tú nunca podrías volver atrás. Sólo sabes avanzar”.
Hubo una época en que Souichi había visto su futuro juntos como un camino recto y brillante por el que marcharían lado a lado. Empezaba a convertirse en líneas paralelas.
Recogió los platos y regreso al sofá. Al sentarse junto a Morinaga, fue intensamente consciente de su cuerpo relajado y estirado a su lado. Quiso que lo acercara a él para apoyar la cabeza en su hombro.
Pero Morinaga se quedó como estaba, con los brazos cruzados detrás de la cabeza.
En la televisión se transmitía una película vieja que desató los recuerdos de Souichi, una ocasión mientras la veían, Tetsuhiro lo había besado y le había hecho el amor sobre el sillón mientras la banda sonora inundaba el salón.
“No puede haberlo olvidado” pensó, mirándolo de reojo.
Y vio que contenía un bostezo.
-Lo siento, le sonrió con gesto de disculpa- pero estoy agotado.
-Bueno, será mejor que te vayas a la cama, yo iré a tomar un baño -ocultó su decepción.
Cuando llegó al dormitorio, él leía, no se había quedado dormido. ¿Tal vez lo esperaba?
No se molestó en abrocharse la pijama, sólo se acomodo el pelo suelto, Morinaga dejó el libro y apagó la luz. Souichi se deslizó en la cama y se pego un poco contra el.
-Ráscame la espalda, ¿quieres, senpai?
Hacía tiempo que no lo llamaba así, recordó mientras pasaba las uñas por la espalda ancha de Morinaga. Escuchó un murmullo de placer mientras repetía el movimiento y luego cambiaba las uñas por las yemas de los dedos y notaba que los músculos de aquella espalda comenzaban a aflojarse.
El mismo no era inmune a lo que estaba haciendo. La sensación que le producía la piel de Tetsuhiro bajo sus manos tenía una profunda carga erótica. Fue consciente de que se le había endurecido cierta parte.
Tomo suficiente valor para hablar con un susurro.
-¿Por qué no te das la vuelta y …
Y esperó que se girara y lo atrajera sobre él. Pero no se movió. Tampoco tenía la respiración entrecortada por el deseo encendido, sino regular y plácida.
Souichi maldijo, desgarrado entre la furia y la frustración física al ver que se había quedado dormido.
No dejó de dar vueltas casi toda la noche, consciente del tranquilo sueño de Morinaga a su lado
Aunque al final se durmió, para despertar con el sonido de la ducha y los canturreos alegres de Morinaga en el cuarto de baño, como si no le importara nada en el mundo.
En el pasado el solo echo de tocarle la espalda lo habría excitado mucho. Nunca había fallado en responder a sus tímidas caricias.
Daba la impresión de que en su relación empezaba a emerger un patrón que Souichi ni se atrevía a considerar.
Él entró al cuarto secándose la cabeza y con una toalla alrededor de las caderas.
-Buenos días, Souichi san -su sonrisa fue tan casual como su saludo- ¿Has dormido bien?
-Está claro que tú sí -no pudo ocultar la nota irónica en su voz, aunque Morinaga pareció no notarlo.
-Te dije que estaba agotado -se peinó y luego tiró la toalla que lo cubría al suelo al buscar unos calzoncillos en la cómoda- Además, tienes unas manos sanadoras.
Ni manos sexys ni excitantes, sino sanadoras, pensó con furia. Sonaba como un personaje adorable salido de una serie de televisión.
-Gracias... supongo -había respondido con frialdad, apartando la sábana para salir de la cama. Hacia tiempo que no se sentía cohibido ante Morinaga desnudo, pero al pasar junto a él en dirección al baño cada centímetro de su cuerpo había parecido arder de rubor.
¿Cuánto tiempo podría continuar de esa manera, soportando su indiferencia? Pensó mientras se iba al laboratorio.
Al mediodía llamó a casa para sugerirle que comieran juntos, pero estaba puesto el contestador y colgó sin dejar ningún mensaje.
Quizá estuviera trabajando y no deseara ser interrumpido. O podría estar en alguna parte... con otra persona. No quiso saberlo.
-Le eché un vistazo a ese procedimiento -indicó Tadokoro- ¿Seguro que vas a emplearlo? ¿Senpai? -chasqueó los dedos- ¿Estás en trance?
Souichi, que tenía la vista clavada en la página con números y caracteres que había ante el, se sobresalto.
-¡¿Que?!, Tadokoro. Pensaba en otra cosa. ¿Qué decías?
-Estos procedimientos -los miró consternado- ¿Acaso son adecuados para este experimento?
-Pensé que podríamos recurrir a ellos -suspiró- ya que estoy atorado con los resultados.
-Pero parece inadecuado creo que será un desastre -dijo Tadokoro- Debemos pensar en nuestra reputación - se detuvo al ver que su senpai lo veía con gesto malhumorado - Pero tú sabes lo que haces.
Souichi pensó con amargura si realmente lo sabía.
-Sugiero que probemos una vez a ver qué pasa -dijo. Alzó la vista y observó que Tadokoro lo miraba con los ojos entrecerrados por encima de las gafas.
-Tienes el aspecto de alguien que ha sido lavado, estrujado y dejado a secar. ¿No has dormido?
-No, nada de eso -se ruborizó un poco. No podrías estar más alejado de la realidad, pensó, y contuvo una mueca de dolor - En realidad solo tengo un ligero dolor de cabeza.
-Pues deberías tomarte una aspirina.
-Ya lo hice -decidido, se concentró en su trabajo.
-¿Seguro que estás bien? -insistió Tadokoro- Das la impresión de tener algún problema.
En silencio Souichi maldijo la percepción de su kohai. Tuvo la tentación de contarle todo, desde la carta anónima, pero algo lo retuvo.
Si había una crisis en su relación, era algo de lo que tendría que ocuparse solo, a menos que llegara a la fase en que resultara imposible seguir ocultando la verdad.
Si Morinaga lo dejaba, por ejemplo, pensó, y sintió que un dolor le retorcía las entrañas.
-No puedo engañarte, ¿verdad? -exageró la expresión- Ayer me tocó almorzar con el hermano de Morinaga y Masaki. Aún me estoy recuperando.
-¿Tan mal te caen? -Tadokoro frunció el ceño.
-No. Pero eso no impide que me sienta como alguien de fuera cuando estoy con ellos mucho tiempo -a Souichi le extrañó la intensidad que notó en su voz. Era consciente del día anterior, y de la noche anterior.
-¿Sabe Morinaga san lo que sientes?
-En este momento el y yo tenemos ligeros problemas de comunicación -se encogió de hombros - Tengo entendido que son corrientes, y que los experimentan hasta los mejores matrimonios.
-Bueno, yo creo que ustedes tienen uno de los mejores matrimonios -aseguró Tadokoro- Así que deberías saberlo. Aunque yo me cercioraría de que se trata de algo momentáneo -le dio una palmada en el hombro, luego se despidió para ir a almorzar.
Era un buen consejo, reflexionó echándose atrás en la silla cuando la puerta del laboratorio se cerró. Pero, ¿cómo podía comunicarse con alguien que al parecer se había rodeado de una muralla de cristal? Y no es que se hubiera peleado con el, sencillamente, y de un modo extraño, había estado inalcanzable.
A pesar de sus pensamientos sombríos, logró acabar con las tareas del día, aunque supo que por primera vez no les había dedicado toda su atención.
Se comportaría con normalidad, decidió de camino a casa. Bastaba de intentos de seducción que sólo terminaban en humillación y frustración para el. A cambio intentaría reabrir las vías de comunicación. Averiguaría si quedaba algo.
¿Y si no quedaba nada?, se preguntó con desesperación. ¿Qué podría hacer... cómo podría sobrevivir?.
Sacudió la cabeza con incredulidad.
El piso se hallaba en silencio, pero la puerta del estudio de Morinaga estaba cerrada, lo que indicaba que se encontraba trabajando. Por lo general no lo habría interrumpido, pero las circunstancias presentes no tenían nada de normal. Cuando fue a abrir la puerta se detuvo, ya que lo oyó hablar.
Era evidente que mantenía una conversación telefónica, en voz no muy alta, pero las paredes eran finas, y el estaba demasiado cerca como para no escucharlo.
-No- la voz sonó clara y tranquilizadora- El no tiene ni idea, lo juro -un silencio breve, luego
- Sí, por supuesto que es sólo cuestión de tiempo antes de que se dé cuenta, pero …nos ocuparemos de ello en su debido momento… No debes preocuparte… Es mi problema… Adiós… yo también te quiero -y colgó.
Souichi se quedó paralizado con la mano extendida aún hacia la puerta, como si se hubiera convertido en piedra.
Quiso romper la puerta con las manos. Quiso gritar y despotricar y golpearlo. Tetsuhiro, su Morinaga... un traidor.
Pero no hizo nada de eso. En vez de abrir la puerta y entrar, llamó con suavidad y esperó.
Cuando abrió, vio que tenia las mejillas sonrojadas, el lo miró con el ceño levemente fruncido.
-Espero que sea importante -dijo con fría cortesía.
Souichi quiso preguntar si tan importante como la conversación que acababa de mantener, pero el pánico lo enmudeció.
-Souichi san -una velada nota de impaciencia- ¿Qué pasa? -frunció más el ceño al observarlo- ¿Algo va mal?
Ese era el momento de exponerle que sabía que estaba enamorado de otra persona y que eso lo estaba matando.
-Creo... que voy a vomitar- anunció con voz ronca. Tuvo una arcada, se cubrió la boca y corrió hasta el baño.
Los diez minutos que siguieron fueron dolorosos y desagradables, y lo dejaron totalmente vacío y con la cabeza dándole vueltas.
Ni siquiera se dio cuenta de que Morinaga había ido tras el hasta que se arrodilló a su lado y le apoyó la cabeza en su hombro al tiempo que le limpiaba la cara con una toalla húmeda.
-Gracias -logró decir.
-Shhh. No hace falta que digas nada- lo ayudó a levantarse y a ir a la recamara.
Lo sentó en el borde de la cama, le quitó los zapatos y comenzó a desabotonarle la camisa con dedos amables, pero impersonales, y eso era lo peor de todo. La confirmación definitiva de la pesadilla.
-Yo puedo -un resto de orgullo lo obligó a pronunciar las palabras en un susurro agónico mientras sentía una lágrima abrasadora por la mejilla.
-Lo sé- dijo mientras iba a buscar su pijama -Y tampoco hay necesidad de que llores.
¿No? ¿No? pensó el con desesperación.
-Lo sé -dijo en voz alta. Acercó una caja de pañuelos de papel- Odio vomitar, eso es todo.
-Lo sé -guardó silencio mientras Souichi se cambiaba, luego dijo.
- Será mejor que llame al medico
-Oh, no -le sujetó la manga- Es... estoy seguro de que no es nada grave... bueno, solo que he trabajado mucho necesito descansar.
-Ya veo. ¿Por eso has vuelto más temprano?
-Es uno de los motivos -evitó su mirada.
-Fue toda una sorpresa.
-Me... me gustaría que hubiera sido una sorpresa más agradable para ambos.
-¿Quieres un poco de café? -preguntó tras un silencio tenso.
-Sólo un vaso con agua, por favor.
Si le pidiera a Morinaga que le dijera la verdad en ese momento, puede que mintiera por pena, para ahorrarle ese dolor. No necesitaba simpatía, necesitaba saber. Pero también quería estar de pie y ser fuerte, para luchar. A menos que la perspectiva de perderlo tuviera los mismos efectos físicos sobre el.
Cuando Morinaga regresó con el agua, le dio las gracias y la bebió, consciente de su escrutinio.
-¿Te sientes mejor?
- Ya me siento mucho mejor. De hecho, estoy bien.
-Pareces un fantasma. Deberías dormir.
-Seguro que tienes razón -bebió un poco más de agua- ¿Vas a... volver a trabajar?
-Tengo que hacerlo -no pareció muy decepcionado- Pero intentaré no despertarte cuando suba. Y si te vuelves a sentir mal, llámame.
Al darse la vuelta, Souichi pensó con desesperación “No te vayas. No me dejes”
-Mori… -dijo casi sin voz. Vio que él se detenía.
-¿Sucede algo?
-Sólo quería... darte las gracias por cuidarme.
-No tienes que agradecer- dijo antes de cerrar la puerta.
Souichi se dejó caer sobre la almohada y cerró los ojos, contemplando una oscuridad mayor que la que jamás había experimentado.
Supuso que lo más valiente y orgulloso sería ofrecerle a Morinaga la libertad, pero no se sentía ni valiente ni orgulloso.
Se sentía asustado y confundido, y, sí, incrédulo ¿Era posible que hubieran dejado que su relación se marchitara y muriera, sin darse cuenta de ello? ¿Qué Morinaga en algún punto hubiera dejado de ser su amigo, su compañero, su amante y el no lo hubiera notado?
Lo que sí sabía era que no estaba preparado para entregárselo a algún desconocido. No sin oponer resistencia.
“Conoce a tu enemigo”, pensó. Eso era lo que necesitaba conseguir averiguar, la identidad de su rival, ver a quién se enfrentaba, y luego ponerse manos a la obra.
La carta anónima debió venir de la otra persona, no había otra explicación, y si el tipo estaba preparado para correr ese tipo de riesgo quizá no se hallaba muy seguro de la posición que ocupaba. Tal vez esa era su forma de forzar la situación.
Las palabras tranquilizadoras de Tetsuhiro seguro que fueron malas noticias para el. Debía sentirse en ascuas, preguntándose si Souichi había llegado a recibir la carta.
-Enviar la carta pudo haber sido un movimiento estúpido, porque me ha hecho conocer su existencia. Y si quiere guerra, estoy preparado para dársela, cuando lo encuentre.
Entonces se puso de lado, y para su propia sorpresa cayó en un sueño profundo y sin pesadillas.
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Otra persona
FanfictionMorinaga se ha convertido en un famoso escritor y ahora el y Souichi estan casados legalmente, todo deberia estar bien o eso es lo que Souichi espera, pero algo cambiara su tranquila vida de repente .