Una vez mas

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Probablemente no era la peor fiesta a la que había asistido, pensó Souichi. Pero le andaba cerca.

Tadokoro los había recibido con una sonrisa y ropa informal, pero se notaba inquieto. Quizá de pronto se había dado cuenta de que iba a echar de menos a Miharu.

La comida estaba buena. Souichi se había obligado a comerla, como si nada más le importara en el mundo.

Observó a Morinaga disimuladamente, tratando de ver más allá de su máscara, aunque sin conseguirlo.

Y, de algún modo, trato de platicar, algo inusual en el. Pero a pesar de todos sus esfuerzos, la atmósfera entre ellos no Había cambiado.

También Miharu había estado silenciosa, también inusual en ella. Incluso el entusiasmo que mostró ante la nueva aventura había parecido falso. Pero había reconocido que era un paso a lo desconocido.

-…Y los voy a extrañar mucho a todos chicos- dijo sinceramente, un rato después se retiro diciendo que aún tenía que hacer las maletas.

-No fue una de mis mejores ideas -dijo Tadokoro cuando Souichi se acercó

-¿Estás seguro de que quieres que se vaya? -preguntó Souichi.

-Tengo sentimientos encontrados..

-Ella parece lamentarlo.

-Es una buena chica, y para algún hombre será una esposa maravillosa.

-Pero no para ti.

-Nunca en este mundo.

-¿Aún piensas en la mujer casada? -preguntó Souichi, sin tacto como era su costumbre, Tadokoro asintió sin apartar los ojos del suelo.

-No dejo de preguntarme si debí esforzarme más, hacer que eligiera. Entonces al menos habría sabido...

-¿Es demasiado tarde para averiguarlo?

-No lo sé -Tadokoro mantuvo la vista apartada- Quizá me asusta sacudir la balsa. Enfrentarme a las consecuencias.

-Pero si su matrimonio no funciona... si no es feliz, seguro que su esposo no querrá mantenerla atada a el.

-¿De verdad?, ¿Y quién puede decir que el ha notado que algo va mal?

-¿Hay niños de por medio? -preguntó Souichi tras un titubeo.

-No. Ellos no pueden... Pero no sirve pensar en estas cosas.

-¿Y qué vas a hacer?

-Ahora mismo voy a limpiar un poco la mesa, ya casi todos se fueron.

-Y es evidente que vas a pensar en ello.

-Sí- dijo en voz baja- Creo que tengo que hacerlo... sea cual sea el precio -alzó unos ojos pesarosos y miró a su senpai- ¿Crees que me equivoco?

-No me considero capacitado para hacer un juicio moral sobre el asunto - respondió Souichi desconcertado- No... no sé qué haría en tu lugar.

Tadokoro le dedicó una sonrisa tensa y  se apartó.

Después de un rato, Souichi empezó a preguntarse donde estaba Morinaga, caminó por la casa y se asomó a una puerta que daba a la cocina, y vio a Tadokoro y a Morinaga de pie junto a la ventana, próximos, pero sin rozarse.
Morinaga le hablaba en voz baja y preocupada mientras Tadokoro lo miraba, con expresión vulnerable, de un modo que Souichi nunca lo había visto.
Ambos se hallaban demasiado absortos y no notaron su quieta presencia en la puerta.

Quiso decirles, Hola, ¿me recuerdan?. Algo que cortara la tensión que llenaba la estancia, y que devolviera la atención de su esposo y su kohai a el. Pero no pudo pronunciar ninguna palabra.
Se obligó a avanzar, el sonido de sus pasos hizo que Morinaga girara bruscamente la cabeza.

Otra personaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora