Cuando mi madre llego a casa ya era de madrugada y me encontraba en el sofá de la sala con Marcus, él estaba dormido, parecía un bebé durmiendo, se le caía la baba y todo, me aguante la risa, para no hacer un escandalo.
Me levante cuidadosamente para no despertar a Marcus y él en sueños decía: - No te vayas, quédate aquí, que es tarde-
- No puedo Marcus mi madre esta aquí y necesito hablar con ella, espérate aquí.-
- No- me agarra fuerte para que no me vaya, cuidadosamente abrazándome-
Yo le abrazo y le doy un beso en la mejilla como muestra de cariño, la verdad que ha cambiado mucho conmigo, me acuesto al lado de él y Marcus, me sujeta de la cintura apretándome fuerte contra él.
- Rubita, no quiero soltarte, quiero estar así siempre.-
- Eres Marcus, ¿ verdad?, ¿qué ha pasado con el Marcus arrogante?- le digo sonriéndole-
- No se, la culpa la tienes tu rubita.-
- Ah,¿ si?- me besa la cabeza- Sí, tú, pero te protegeré a toda costa, ese idiota no te tocara ni un pelo.-
- Número 1, no me gusta ser de nadie y número 2 se protegerme sola no necesito a nadie que lo haga por mi.-
- Ya lo sé rubita solo por si acaso.- me decía entre risas-
No quería que ese momento terminase, pero desgraciadamente se arruino, sonó la puerta y mi madre bajo las escaleras rápido como una liebre.
- Patrick, que bueno que estás aquí, allí está Marcus.-
- Papa, la verdad, te llama ella y vienes pues no me voy a ir a ningún sitio, me quedo con Ana.- me coge de la mano-
- Mama, ya lo sé lo que pasa entre tú y el señor White, por favor, necesitamos una explicación.-
Mi madre me dirige una mirada, luego mira al padre de Marcus y luego a Marcus, se van a la sala y nos dejan a nosotros dos solos otra vez.
- Marcus, relájate, ahora nos lo explicaran.- se acerca a mi y me besa, un beso delicado y suave siento en mis labios- Ya lo sé.- me mira a los ojos y se separa-
- Marcus nos pueden ver, además somos algo o no, es que realmente no lo entiendo.-
- Puede.-
- A ver aclarate, sabes que yo no soy una cualquiera, ¿no? y además eres un poco como decirlo... tú.-
Nuestros padres se acercan y nos piden que nos sentemos.
- A ver- empieza a decir mi madre- yo conocí al señor White-lo mira y corrige- a Patrick el año pasado con una cena en amigos, que justamente dos de nuestros amigos pues son pareja y nos presentaron y bueno...
- Pues nos enamoramos- dijo el señor White y mi madre se puso colorada-
- A ver mama- intervine yo- yo no voy a ser hermanastra de Marcus ni mucho menos.-
- Eso, si quereís seguir siendo amantes seguid, pero y si quieres separarte de mama se lo dices y punto.- dijo Marcus, soltando todo o casi todo lo que estaba pensando-
Cuando Marcus termino de decir eso, me levanto del sofá y me dirijo a mi habitación, la verdad necesitaba asimilarlo todo lo que acababa de pasar. Marcus entra a mi habitación y se sienta en mi cama sin decir nada, y al cabo de un rato yo rompo el pequeño silencio que se había formado entre ambos.
- La verdad...es que verdaderamente no entiendo nada..-
- Ya lo sé, esto es tan nuevo para ti como para mi, pero la verdad no me esperaba que mi padre fuera infiel, sinceramente me lo esperaba más de mi madre.-
Yo, la verdad también pensaba eso, pero le dedique una mirada y la volví a enfocar en el suelo.
Marcus me abraza de lado.
- De esto saldremos o intentaremos acostumbrarnos juntos.-
Le dedique una media sonrisa y me tumbe en mi cama, ya eran las 4 de la mañana y habían pasado demasiadas cosas, Marcus se acostó a mi lado, me acaricio la mejilla y me susurro.
- Rubita, no te vayas nunca, por favor.-
Asentí con la cabeza y me apoye en su pecho.
Buenas, buenas, ¿cómo estáis?, yo bien, bueno hasta aquí el nuevo capítulo chiquis y que decir, gracias, os amoo, y nos vemos, bye.
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Mía
RomanceElla es tan distinta a él, ambos se odian pero algo cambiará cuando él se da cuenta que la necesita a ella más que nunca, ese día lo cambiara todo. Esta es la historia de Ana Morgan y Marcus White, ellos dos enfrentaran tristeza, engaños y mucho am...
