Quien diría que con tan solo una pregunta todo se iría por la borda.
Kairi y Rindo eran pareja hasta que un día Rin se entera que Kairi está esperando un bebé, asustado por las responsabilidades Rin termina con ella dejándola a su suerte.
Kairi dec...
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Narra Kairi: Mis dos días de gracia pasaron volando. Me encontraba en un taxi rumbo a la boutique algo me decía que sería un día muy atareado. Pague el taxi y baje rumbo a la puerta de la tienda, los nervios recorrían cada parte de mi piel me sentía como una principiante. Sujete el pomo de la puerta y la abrí.
Kairi: Buenos días.
Mishel: Buenos días señorita, ¿Necesita algo?
Kairi: Hola, me llamo Kairi Kaburagui y soy la nueva diseñadora.
Mishel: Mucho gusto señorita Kaburagui, mi nombre es Katsuki Mishel.
Narra Kairi: Me acerque un poco a madam Mishel para hacer una reverencia en forma de respeto.
Mishel: Hmmm eres mucho más joven de lo que te imagine.
Kairi: ¡Que! no soy tan joven, tengo 26 años.
Mishel: Querida eso es estar joven.
Narra Kairi: Rasque un poco mi cabeza ante su comentario.
Mishel: Bueno te parece si te enseño tu lugar de trabajo.
Kairi: Por favor.
Mishel: Sígueme por favor.
Narra Kairi: Empecé a seguir a madam Mishel mientras hacía preguntas acerca de mi vida.
Mishel: ¿Es casada señorita Kaburagui?
Kairi: No.
Mishel: Bueno entonces no preguntaré ¿Si tiene hijos?
Kairi: Aaa bueno tengo un hijo.
Mishel: Ou, me adelante a los hechos.
Kairi: No se preocupe.
Mishel: ¿Y por qué no se ha casado madam Kaburagui?
Kairi: Es una historia larga que no me gustaría contar en este momento Madam Mishel.
Mishel: Está bien, bueno pasando a otros temas la hora de entrada es a las 8 en punto y la hora de salida es a las 7 en punto, tendrá receso de una hora deberá estar aquí a las 3 en punto.
Kairi: Está bien.
Mishel: Cuando tenemos galas la hora de salida es hasta las 10:30, tengo que recalcar que los dueños son muy estrictos con los diseños. Y lo más importante cuando ellos vengan a visitar la tienda guarde silencio y si solicitan algo llámame a mi primero quedó claro.
Kairi: Si madam.
Narra Kairi: Después de recorrer unos cuantos pasillos llegamos a una puerta blanca. Madam Mishel se detuvo a buscar una pequeña llave de su bolsillo para abrir la puerta, una vez que el cerrojo cedió se abrió la puerta dejando a la vista un hermoso salón.