4. Heridas ajenas.

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23 De agosto 2017

"No voy a decirte lo que todo el mundo ya sabe

La única manera de vaciarse de amor es llenándose de silencio"

Elvira Sastre

Era el cumpleaños de Maxi y por alguna razón eso entusiasmaba a Lucia, hace semanas nada lo hacia... ¿La razón? es que su abuelita había fallecido.

Despues de que termino de hacerse toda la casa arriba de la de su abuela, ésta simplemente partió.

Ese año que se tuvo que quedar más con ella igualmente aprendió mucho, más de lo que se parece.

Su abuela, una mujer seca y fumadora que parecía no sentir, antes de que le agarrase esa enfermedad era sumamente independiente pero al pasar de los meses aquello le ganó,
la verdad es que nunca tuvo buena relación con Lucia, chocaban mucho y nunca se demostraron interés una a la otra hasta que se quedaron solas, el martirio de convivir por seis años le dijo que ni bien termine la secundaria le iba hacer una casa arriba de la suya y así fue, le dió todo para que empiece y después paso todo lo que sabemos.

Murió y Lucia no lloro pero aún así estaba asustada, le quedó mucha plata para ella sola y aunque aquello significaba no preocuparse por nada al mismo tiempo no sabía que iba hacer con tanto.

Y aunque todo suene tan superficial eso ya no le afectaba, no hoy.
Su amigo estaba cumpliendo años y le iban a organizar una sorpresa, así que solo se alisto lo mas linda posible y marco en el teléfono para llamar a Noemi.

-Hola- escuchó una voz ronca del otro lado.

- Uyyy hola, me parece que es un poco tarde para que recién te estes despertando.- dijo con una sonrisa en los labios mientras se miraba en uno de los espejos.

- Primero que nada es sabado puedo quedarme hasta dormida hasta la hora a la que quiera mami- dijo con una sonrisa que le siguió un bostezo- segundo, anoche tuve que hacer algunas cosas en el taller con mi viejo y me quedé hasta tarde.- se agarro la cabeza - Ni siquiera sé a que hora me dormí.

- Ay que caritativa, me sorprende que no hayas salido- se miro los dientes - pero bueno, me llamó Aron para que te acuerdes de que- fue interrumpida.

- Si... Tranquilos, ya me llamaron tres veces ayer sus viejos...¿Por qué no me tienen fé?- dijo casi ofendida.

En esos meses maxi además de tener un jugueteo secretro con Lucia también comenzó a tener una amistad muy cercana con Noemi, oh bueno Aron, Noemi, Lucia y él estaban formando una especie de lazo en cuarteto.

- No es que seguro están ansioso los pobres.- le dijo calmada mientras se ponía perfume.

- Y con razón- dijo levantando los ojos. Suspiro cuando unas manos se le aferraron a la cintura. - Entonces, ¿vas a venir hoy a la noche?- preguntó mientras la boca se le llenaba de culpa con sabor a hierro.

- Si, ya sabes que si- le dijo esta vez prestando más atención a su amiga.

- Si bueno, últimamente solas no nos vemos, salís por ahí y no me decis con quien... Una nunca sabe- dijo fingiendo estar muy ofendida aunque en el fondo le dolía ese alejamiento de su amiga.

- Bueno perdón, esta noche voy a tu casa y te cuento todo sin excusas, te lo prometo, no me gusta guardarte secretos es como mentirte pero esto es muy importante para mí así que espero que me entiendas- dijo la chica haciendo un puchero.

- Sabes que jamás te juzgaría, en nada- dijo Noemi mientras un peso se le atravesaba en el pecho.

- Bueno entonces nos vemos hoy en la tarde, acordate de- no termino la frase y su amiga le corto, sonrió por aquello.

Miradas y MiedosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora