Se levantó de golpe sobre su cama, cubierto por una fina capa de sudor que comenzaba por su frente y bajaba por su pecho hasta la espalda, sintió una gota de sudor bajar por su tórax y no pudo evitar retorcerse ante el escalofrío, miró al celular apagado sobre el buró a un lado de él, la pantalla del reloj marcaba las 4:47am, tenía que ir al colegio en menos de tres horas y a penas y había dormido, y le bastó cerrar los ojos un momento para que las pesadillas volvieran justo como la vez pasada.
Una extraña sensación de asfixia se instaló en su pecho, aún cuando el oxígeno llegaba a sus pulmones, no era suficiente. Sentía que nadaba en las aguas turbulentas del mar, bajo una tormenta que pesaba sobre sus hombros y si tan solo supiera nadar, podría decir que quizá, solo quizá, podría haber sobrevivido.
Se sentó al borde de la cama, apretando los ojos contra sí para despabilarse un poco, el sueño lo consumía, no iba a mentir, pero el deseo por mantenerse alejado de aquellas imágenes era más fuerte; podría vivir un par de días sin dormir mientras se las arreglaba para descubrir como alejar aquellas horrorosas imágenes de su cabeza.
Salió de su habitación, estar encerrado en aquellas cuatro paredes podía asfixiarlo más rápido que cualquier otra cosa, miró la puerta de Dimas, la luz se reflejaba por la pequeña ranura bajo la puerta y se preguntó si aún estaría despierto. Entonces la puerta se abrió y los dos se miraron de frente, Dimas pareció ignorarlo y bajó las escaleras silenciosamente, iba bien vestido y olía a colonia, Lev lo siguió minutos después, quería preguntarle si acaso saldría, con quien iría, quería saber todo de él, que le diera una explicación, que le dijera todos sus movimientos, aún si no le competía en absoluto, pero cuando vio a su amigo tomar las llaves sin decir nada y salir por la puerta principal supo que no tendría tiempo para esas preguntas.
Encendió el televisor y se dejó caer en el sofá. En algun punto de la noche comenzó a amanecer, la oscuridad que mermaba se vio interrumpida por pequeños aces de luz que querían entrar por las ranuras entre las cortinas directo a su rostro. No sabía que hora era pero debía ser demasiado tarde ya o muy temprano por la mañana. Escuchó una puerta abrirse en algún lugar de la casa y minutos después la pequeña Olivia bajó las escaleras todavía en pijamas y con el cabello hecho un desastre.
-¿Te despertaste temprano un domingo? -preguntó.
-En realidad no pude dormir -la pequeña lo miró desde la entrada de la cocina y caminó hasta estar frente a él, se sentó en el pequeño sillón continuo y le dedicó una ligera sonrisa.
-¿Quieres contarme por qué? tal vez no te pueda ayudar pero soy buena oyendo los problemas de los demás.
-No es nada en realidad, solo tuve un mal sueño.
-No te creo, para nada -Lev se lo pensó, Olivia no tenia idea de sus sentimientos hacia Dimas y si alguna vez los llegara a saber, temía la manera en que pudiera reaccionar.
-Hay un chico... -comenzó. La pequeña sonrió con picardía en los ojos y de un saltó se acurrucó a su lado- que me gusta. Es de mi escuela. Pero él es un imbecil de primera, no creo que le gusten los chicos sabes, ademas, tiene novia, aunque... si te digo un secreto, ya nos hemos besado.
La pequeña ahogo un grito entre sus manos, sus mejillas se tornaron de un rojo granada.
-No puedo creer que estuviste ocultandome esto todo este tiempo, Lev. Pero si hay algo que puedo decir, pues... -pensó-, si te besaste con él cuando ya tenía novia, ¿no es eso una infidelidad? Probablemente no la ame, no puedes amar a alguien y correr a sus brazos cuando dices estar con alguien más. Qué deshonesto.
Lev asintio.
-Lucha por ese amor, amigo, yo sé que serán novios. Así como Maddy y yo.
-¿Maddy?
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VESANIA
FanfictionLev no conoce otro mundo más que estar encerrado en su habitación y ser el centro de burlas y el saco de boxeo de sus compañeros, pero si le dieran a elegir entre continuar viviendo esa vida o tener un nuevo inicio, elegiría mil veces quedarse con s...
