Estaba saliendo de la casa de Robbie cuando sintió una mano sostener su muñeca.
–¿Adónde vas? –era Theo y parecía enojado–, ¿por qué te vas ya?
–Tengo algo que hacer...
–¿A la una de la madrugada? Déjame adivinar, ¿Dimas?
–Claro que no, solo... tengo algo que hacer ¿de acuerdo? –dijo y se zafó del agarre de su amigo.
–A mí no me engañas, tiene que ser él, siempre sales corriendo cuando él te habla, pareces su jodido mayordomo ¿tanto te gusta ese chico?
–Creo que ya estas borracho, será mejor que entres.
–Ve a darle el culo a tu chico entonces –rio.
–No tienes porqué ser un jodido grosero –la voz de Damian hizo que Theo se volteara en su dirección–, si el quiere irse ¿quién eres tú para deterlo? ¿su amigo incondicional? Ah, claro, como seguramente estabas con alguien más fuiste incapaz de notar que tu amigo del alma tuvo un ataque de pánico hace unos minutos.
–¿Y tú quien mierda eres?
–Un amigo de verdad.
–¡JA! De seguro le comes todo el culo también, ambos tienen cara de ser unos putos de mierda.
–Damian... –suplicó Lev–, déjalo, esta borracho.
Lev se detuvo antes de salir corriendo, si hubiera sido por él se daría media vuelta y lo enfrentaría, pero no iba a pelear con Theo en ese estado, incluso si sus palabras habían roto su corazón y ahora resonaban en su mente haciendo un eco sin fin. Tenía cosas más importantes qué hacer.
Alrededor de quince minutos después ya había llegado a la playa y se dirigía a la única zona boscosa cerca. Estaba demasiado oscuro y los altos árboles impedían que la luz de la luna iluminara su camino. Escuchó un ruido a su derecha pero siquiera había tenido tiempo de iluminar con la linterna de su celular cuando algo cayó sobre él tirándolo al suelo. Era Dimas, su respiración acelerada y los pequeños gemidos que emitía producto del cansancio lo hacían parecer una criatura del bosque.
–¿Dimas... estas bien? –iluminó su rostro con su celular. El chico parecía desorientado, sus pupilas como dos pequeños puntos en medio de sus iris lo hacían lucir intimidante, se apartó de Lev cayendo sobre el suelo y suspiró hondo.
–Llévame a casa.
***
En todo el camino de regreso, Dimas no había dicho ni una sola palabra, ni siquiera cuando entró tropezando con el pequeño escalón de la puerta o cuando se metió a bañar. Parecía un zombie, estaba directo, como una maquina. No fue hasta después de ducharse que vio a Lev sentado al borde su cama y un pequeño "¿dormirás aquí?" había salido de entre sus labios.
–¿Puedo? –dijo Lev levantando la mirada.
–Hazme compañía esta noche.
Lev no preguntaría nada al respecto sobre lo que había pasado en la playa, aún cuando la curiosidad lo carcomía, pero, pensaba que ya habría momento para hablar de ello, sin mencionar que muchas cosas tenía en la mente ya como para lidiar con más. Se dejó caer al lado de Dimas y comenzó a jugar inconscientemente con sus dedos, Dimas sonrió al verlo, entonces apartó su mano y apagó las luces.
–No la apagues... me da miedo –escuchó a Dimas reír por lo bajo.
–¿Desde cuando le temes a la oscuridad? –Lev se acercó a él y lo abrazó por la cintura.
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VESANIA
FanfictionLev no conoce otro mundo más que estar encerrado en su habitación y ser el centro de burlas y el saco de boxeo de sus compañeros, pero si le dieran a elegir entre continuar viviendo esa vida o tener un nuevo inicio, elegiría mil veces quedarse con s...
