*Lo siento si tiene errores ortográficos, espero te guste*
Mateo
—Mati, despierta —eso es lo primero que escucho al despertar—. Oyeeeee, despiertaaaaa.
—Ya escuché, no hagas más ruido.
Intento levantarme con mucho malestar, pues anoche llegué muy tarde a casa y eso significa que mi horario de sueño se redujo. Sin embargo, todos mis intentos se ven interrumpidos por una pequeña de siete años que se ha sentado en mi espalda mientras jala mi cabello para que despierte.
—Eli, no me puedo levantar si sigues en mi espalda —hablo con toda la tranquilidad del mundo, pues ella es la única persona que causa un cierto efecto positivo en mí. Bueno, también mi madre.
—Mati...
Poco a poco empieza a bajarse, mientras se acurruca a mi lado. Ella ya está muy bien arreglada para ir a la escuela; su largo cabello negro está bien ordenado en dos moñitos que la hacen ver demasiado tierna.
—Dime, ¿pasa algo?
—¿Me puedes llevar hoy al cole?
Enarco una ceja.
—Creo que mamá te llevará con papá.
—Quiero que tú me lleves, porfis.
Estoy a nada de decirle que no, porque he quedado con Alice en recogerla para ir juntos al instituto, pero todo se esfuma cuando ella pasa su brazo alrededor mío mientras repite: "Porfis".
Lo siento, no puedo negarme a eso.
Cuando le digo que sí la llevaré, ella sale disparada del cuarto para que me pueda arreglar. Después de un baño rápido y cambiarme, salgo para encontrarme con la muy emocionada Elizabeth, mi hermanita.
—Eli me dijo que la llevarás —dice mi papá mientras toma su café en el comedor.
—Sí, papá. Me ha rogado que la lleve.
—No manejes como loco, por favor —pide mamá mientras le pone la mochila a Eli.
—Sabes que no lo haré estando con ella.
Mamá sonríe.
—¿Ya tomaste desayuno?
—No me da el tiempo. Eli, vamos.
Mamá deja de sonreír.
—Mateo, tienes que desayunar. Te vas a enfermar y ahí te quiero ver. Sabes que el desayuno es el...
—Alimento fundamental del día —repetimos papá, Eli y yo al mismo tiempo.
—No te preocupes, en el instituto como algo.
*
Eli, desde atrás, no deja de parlotear algo sobre su colegio. Honestamente, estoy escuchándola. Juro que me divierte oírla. Soy consciente de que la mayoría de sus historias son falsas, pero me encanta el nivel de su imaginación.
Al estacionar frente a la casa de Alice, mi pequeña hermana arruga la frente mientras escanea todo a nuestro alrededor desde su ventanilla.
—Mati, este no es el cole.
—Lo sé. Veremos a alguien, ¿te parece?
—¿Cris? —pregunta emocionada. Tengo la sospecha de que tiene un platónico con mi mejor amigo, pero prefiero no pensar en eso.
Mi salvación a esos pensamientos erróneos va caminando rumbo a mi auto. Por un corto, bueno, largo momento, me quedo mirando lo que lleva puesto. Ese pantalón suelto que se acopla muy bien a su cintura y delgadas piernas, pero eso no es nada comparado con aquella dichosa blusa apretada que lleva.
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LA APUESTA
Teen FictionMateo lo quiere todo hasta a ella. O al menos, eso él quiere que ella crea. Alice no lo quiere todo, pero sí a él. Sin darse cuenta le entrega todo a la persona incorrecta, dándole permiso a destruirla cuando menos lo espera. La cuestión es que, e...
