Capitulo33: "rasguños"

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Christopher se iba a lanzar hacia el cuando este desapareció frente a él dejando al castaño frustrado.

— ¡No destruiré este pueblo!

Narra Tn_.

— Estuvo muy buena la cena Mirta.– me sonrió como agradecimiento.

— Mañana iremos con mi amiga Sofía, Tn_, me dijo que te quería conocer y nos invito a cenar.

Hice una mueca incomodidad, que aburrido.

— Si piensas que te vas a aburrir no lo creo.–comentó mi abuela adivinandome el pensamiento.

— ¿A no? – comenté.

Mi abuela me miro con una sonrisa.

— Tiene un nieto de la misma edad que tú, se llama Adam  y en verdad es un chico atractivo.– casi me ahogó con mi propia saliva.

— ¡Abuela! – dije en tono de derroche.

— Cariño no tiene nada de malo que conozcas chicos, ya estas en edad de tener novio.– mire a mi abuelo como pidiendo ayuda.

— Miriam, depende de que el chico le guste a mi nieta, igual su forma de ser.

— Bueno en eso tienes razón. Pero sólo decía.– mi abuela se me quedó viendo raro.

Puse los cubiertos sobre mi plato y me levante de la mesa.

— Bueno pues. Me retiró.– dije.

— ¡Espera!, ¿Que tienes junto al labio? – ¡mierda, el moreton!

Mi abuelo de igual forma se me quedo viendo, en estos momentos me gustaría desaparecer como Christopher lo hace.

— ¿Qué? – me hice la loca.

— Tienes algo, como una mancha cerca del labio.– hablo mi abuela frunciendo el ceño.

— Oh no es nada, es solo pintura, estaba pintando unos... Unos zapatos que ya no usaba.– mentí.

Mi abuela asintió más tranquila.

— Oh, de acuerdo.–dijo.

— Buenas noches.– corrí lejos de ahí.

Al llegar a mi cuarto me tiré a la cama, como pude ser tan imbécil para cubrirme el moreton. Mañana debo de hacer un milagro para que nadie lo vea.

Bueno, como no había televisión y no tenia nada que hacer, era mejor dormir, así que destendi mi cama, me puse mi pijama, fui al baño me lave los dientes y me metí bajo las sabanas.

Cerré los ojos y la escena del beso de Christopher se reproducido en mi mente durante mucho tiempo.

— Ay Christopher.– suspire. — Te extraño.– dije girando a ver la ventana de mi habitación, tenia la esperanza de que quizá él estuviera afuera, ¡no puedo creerlo! Lo acababa de ver y ya lo estoy extrañando ¿qué me esta pasando?

(...)

Abrí los ojos de golpe, había tenido un mal sueño donde Christopher era forzado a hacer algo horrible, y después moría, no, no. El sudor resbalaba de mi frente y mi corazón latía al mil. Me levante de la cama con la respiración agitada y me puse mis pantuflas, tenia la boca seca, tenia que bajar a tomar agua y eso no me agradaba, me da miedo pero tenia que hacerlo, no podía quedarme con sed hasta que amaneciera, mire el frió reloj de pilas y loa números fosforescentes marcaban las 3:15 de la madrugada.

Tome mi celular para encender la lamparita cuando saliera al pasillo.

Camine por el pasillo mientras el piso rechinaba bajo mis pies, ese sonido me ponía de nervios.

Baje rápidamente a la cocina, encendí la luz y tome un vaso de la alacena, me serví un poco de agua y comencé a beberla, en ese momento detrás de se escucho caer un plato, lo que me hizo saltar del susto.

— ¡Oh por dios! – dije me me toque el pecho, la cerámica del plato roto yacía esparcida en el suelo. Mire confundida. — ¿Pero como? – era difícil que se cayeran, estaba todo puesto en su lugar, deje el baso en el fregadero y al voltear otro plato callo, pero en esta ocasión se escucho una risa escalofriante, era la risa de un hombre, las puertas de los muebles de la cocina comenzaron a abrir y serrar solas, salí de la cocina horrorizada.

— ¡Estoy soñando, estoy soñando! – dije corriendo hacia los escalones que me llevaban directo al segundo piso.

Subí los escaleras y corrí a la habitación para encerrarme.

Me metí a las sabanas temblando, pero estas fueron rasgadas por un ser invisible, que desafortunadamente paso rasguñandome una pierna, grite con todas las fuerzas que mis pulmones me dieron, pero nadie llegaba a mi auxilio.

Las sabanas continuaban siendo arañadas, eran las pesadillas, me baje de la cama con la pierna ensangrentada, las lagrimas corrían por mis mejillas, otro rasguño, pero esta vez en mi brazo derecho, el llanto era ensordecedor y nadie llegaba a mi habitación.

— ¡Ayúdenme! – grite. — ¡Ayúdenme! – volví a gritar, no importaba a donde me moviera los rasguños seguían, pareciera como si las uñas fueran de lumbre, la pijama ya tan solo eran hilos colgando, estaba llena de sangre, sentía ardor, prácticamente quería deshacerme la piel con todos los rasguños que me estaban haciendo.

De pronto mis ojos se cerraron.



















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¿Algo que quieran decir al respecto? ¿Creen que Christopher haga algo...?

¿O creen que alguien la escuche?

¿O creen que alguien la escuche?

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Si supieran que se viene...

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A...

Hijo de la luna [Christopher Vélez y tu]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora