Capitulo10: "regresó"

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MARATÓN 2/3

— Oh por Dios.– dijo cubriéndose la boca con la mano derecha.— es malo, él significa problemas.

— ¿Que? – pregunté alarmada.

— Es él... Es él.– comento algo asustada.— Pero... ¿Quien habrá contado la leyenda?.

Me puse nerviosa.

— Yo no se que... – me interrumpió.

— Debo decirle a los chicos.– dijo.— Para que me ayuden a buscar ese libro.– dijo comenzando a avanzar.

— Escucha Andrea, todo va a estar bien... El chico que vino... Parecía inofensivo.– dije poniéndome enfrente de ella.— Debes de tranquilizarte, no va a pasar nada ¿De acuerdo? Además, no crees que si es él, el chico malo que dices... Nos hubiera hecho daño?

— Pero es que... – la interrumpí.

— Tranquila, no va a pasar nada.

— Tn_, es él... Van a pasar muchas cosas.

— Oye... Sabes que... – dije, esto ya me estaba empezando a dar miedo, el temor de los habitantes no era algo normal — No hay que decir nada de esto... Hasta que estemos completamente seguras de que es él, no hay que alarmar a todos.

— Pero... Debemos prevenirlos.– dijo mirándome con suplica.

— Mira Andrea, si lo decimos es más probable armar un alboroto en el pueblo.– suspiré. — Lo que tenemos que hacer es estar tranquilas, si pasa algo nosotras tomaremos cartas en el asunto y avisaremos a todos.

— ¿Crees que sea correcto? – pregunto.

— Si... No hay que alarmar a lo habitantes si aún no estamos seguras, ni si quiera Richard y Joel deben saberlo.

— Pero entonces, debemos encontrar ese libro, también contiene la manera de que el se valla, en todo caso de que sea.– dijo.

— De acuerdo, de acuerdo te ayudaré a buscarlo.–dije comenzando a caminar para buscar entre los libros.

[...]

Andrea y yo caminábamos por las calles húmedas, bueno yo solo cambiaba ya que ella no podía, sin embargo yo la ayudaba con su silla de ruedas.

— Andrea... Te puedo preguntar algo.– dije, las calles ya estaban algo solitarias por lo mismo de que ya era algo tarde.

— Si, claro.

— Espero y no sea algo indiscreta pero ¿Por que estás en silla de ruedas.– pregunté.

Hubo un pequeño silencio y después un pequeño suspiro por parte de Andrea.

— Cuando tenía 10 años solía patinar en hielo.– dijo neutra.— Era muy buena, iba a competencias del pueblo y ganaba, incluso hasta llegue a representar al estado... – suspiro.— Un día, mientras practicaba, algo no salió bien, las navajas de mis patines estaban muy gastadas que al momento de patinar pise mal y me rompí una pierna.– hizo una pausa.— me llevaron al médico y el dijo que... Ya era demasiado tarde, el daño que le había hecho a mi pierna no tenía remedio.– dijo con la voz temblorosa.— asistí a muchas terapias para volver a ser como antes pero fue en vano, jamás pude volver a caminar y mira aquí estoy, posada en una maldita silla de ruedas.– detuve la silla de ruedas y me agache para observarla.— Ya no soy más que una inútil.

— No digas esos Andrea... No por tener una discapacidad eres inútil, las personas así son magníficas y fuertes, tú eres fuerte... Viviste muchas cosas que no fueron del todo agradables y estás aquí... Por que aún que no lo creas, cada día de tu vida es una lucha, y creeme te has ganado mi respeto y mi admiración por que eres demasiado autónoma.– le toque la mano.— y debes saber que no eres una inútil, nunca digas esas cosas ¿vale?–ella me sonrió.

— Está bien, gracias.– Le devolví la sonrisa.

— ¡Eso es todo! Ahora déjame llevarte a casa que ya es demasiado tarde.– comencé a avanzar con ella.

— Gira a la derecha, y es la primera casa.– me dijo Andrea.

— De acuerdo.– y así lo hice.

— Estaremos en contacto, ya anoté tu número de teléfono por si sucede algo extraño.– asentí.

— Yo también ya anoté el tuyo.– dije parándome en la entrada de su casa.

— De a cuerdo, entonces estamos en contacto.

— Claro.

— Nos vemos mañana y suerte en la uni.– me dijo y se despidió con beso en la mejilla.

— Chao, cuídate.– observé cómo entraba a su casa, entonces yo decidí volver a la mía, no queda tan lejos.

La mochila que llevaba en los hombros me estaba comenzando a pesar más de lo normal, lo que me hizo detenerme y quitarmela de los hombros ¿por que pesará tanto?, Solo llevo dos libretas y una pluma. La abrí y en efecto solo llevaba eso, la cerré y volví a colocarmela en los hombros, el aire golpeaba en mi rostro y el frío se intensificaba. Fue hasta que alguien se paró enfrente de mi. Levante mi vista y observé quien era el que se había puesto en mi camino.

Él esbozo una sonrisa pero no crean que fue una sonrisa agradable si no una que daba a a entender que habían problemas.

— Interesante.– dijo curvando la comisura de su boca. Me le quede viendo e inconscientemente retrocedí unos pasos.— Creo que... No eres precisamente de este pueblo ¿verdad? – dio unos pasos enfrente y yo retrocedi más.

— ¿Por que lo dices? – pregunté con un poco de pánico en la voz, él se percato de eso y sonrió.

— Por que... Sabrías que a estas horas ya no se acostumbra a salir en este lugar.– dicho eso me observo de arriba a abajo.— Y... ¿Con quién tengo el gusto? No me gustaría llamarte solo "Bibliotecaria" – su voz era muy linda para ser sincera... Tenía un tono varonil y suave.

— Debo irme.– comencé a caminar y el me detuvo.

— ¿Te vas tan rápido?.

— Si, debo llegar a casa... Ya es tarde.– él hizo una mueca de tristeza fingida.

— Hay, es una pena... Tn_  – abrí mis ojos... ¿no que no sabía mi nombre?.

— ¿Que?, Pero, com... – me interrumpió.

— Yo siempre se el nombre de las personas que tienen que ver con mi regreso....


















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Uyyyy ya empieza a aparecer nuestro Vélez <3

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A...

Hijo de la luna [Christopher Vélez y tu]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora