— Levántese, hoy van a pelear contra robots y pueden usar sus poderes. Pero no crean que va a ser fácil cómo la otra vez, están mejorados. — Dijo Thin por los parlantes.
— No, los robots no— Sé quejó Marilyn.
La última vez que entrenamos usando los robots nos aburrimos mucho debido a que estos eran muy malos. Llegamos a la habitación donde se encontraban tres grandes máquinas parecidas a un humano. Thin nos explicó todo y empezamos a pelear.
Marilyn estaba transformada en un guepardo y Brich en leona. Crely peleaba en su forma humana al igual que yo y Scott. Mike iba alternando. Estábamos a punto de ganar cuando los "enemigos" comenzaron a lanzarnos fuego. Nos alejamos de allí.
— Si que están mejorados— Exclamó Brich.
— ¿Cómo vamos a vencerlos si no nos podemos acercar? Que yo sepa no somos a prueba de fuego— Dijo Mike.
— Bueno, eso aún no lo sabemos. —Hablé.
Respiré profundo y me anime a exponerme al fuego. Sentí un calor muy fuerte y dolor a causa del mismo.
— ¡Gin no sos inmortal! — Me gritó Mike.
Tras unos segundos el dolor fue subiendo hasta el punto de casi desmayarme, pero luego todo se calmo. Sentí como si me hubieran tirado un balde de agua helada refrescándome aunque no era así.
— ¡Chicos, estoy bien! —Les avisé.
— ¡¿Eres a prueba de fuego?! — Preguntó Scott.
— Eso creo, no estoy muerta— Dije dudosa.
— Lo voy a intentar— Dijo Scott.
— Yo también— Dijeron Marilyn y Brich a la vez.
— Yo no chicos, es muy peligroso— hizo una pausa tratando de calmar su respiración. — Y si no son a prueba de fuego podrían morir quemados ¿entienden eso? —Habló Mike desesperado.
Los chicos no le dieron importancia
— Escuchen, yo estuve a punto de desmayarme pero ya no siento nada, es como si no existiera el fuego.
Mientras se metían al riesgo yo luchaba con los robots. Luchar mientras estaban tirando fuego era muy fácil ya que no podían casi moverse.
De repente escuché como los chicos empezaron a gritar.
— Salgan de ahí— Decía asustado Mike.
Yo me acerque a ellos para sacarlos de las llamas pero me detuvieron.
— N--o, es--tam--os bien— Dijo Brich tomándome de la muñeca.
Pasaron unos minutos y todo se calmo
— Woow— Se sorprendió Crely que miraba junto a su hermano.
— ¿Están bien? — Preguntó él.
— Si, esto es asombroso— Respondió Marilyn.
— Voy a ir— Comento su hermana.
— Vamos los dos. — Respirando profundo y de la mano de Crely, Mike se metió dentro del fuego.
(...)
Al terminar el entrenamiento estábamos agotados, acabábamos de descubrir que éramos a prueba de fuego. El Doctor Thin es un loco, él nos hizo las peores cosas, no sabemos por cuánto nos va a vender pero sin duda es mucho.
— Hay que seguir con el plan. — Dijo Scott sentándose en la mesa.
— Sí. — Respondí. — La idea de un escape fingido debe ser descartada, ya que podrían aumentar la seguridad. Lo que podemos hacer es prender la alarma de fuego. Mientras yo estoy en la habitación con mi madre ustedes se ponen a entrenar con los robots, deben sacarlos de la habitación y posicionarnos en un lugar donde el fuego sea detectado. Esto sacara al Doctor Thin de su oficina, dejándome tiempo para encontrar las llaves de las pulseras, borrar y apagar las cámaras. Mi madre irá a hablarle pero no va a llegar a decir nada antes de la alarma. —Les conté todo lo que había pensado.
— Me parece un buen plan. — Dijo Mike sonriendo. Miré al resto, todos se veían felices y esperanzados.
— Debe ser a la noche del día anterior a que nos vendan, por fin vamos a salir de aquí. — Dije con una enorme felicidad. — Hasta entonces debemos seguir con los entrenamientos y…
Brich me interrumpe. — Luego de quitarnos las pulseras tenemos que escaparnos sin que nos vean.
— Pero si vamos a poder usar nuestros poderes no es necesario. — Reprocha Marilyn.
— El Doctor Thin puede tener alguna otra arma, es mejor salir sin que nos vean. —Defendió su opinión.
— Estoy de acuerdo. — Respondo con seriedad.
— Nos escaparemos por el conducto que se encuentra en nuestra habitación, debemos recorrer mucho camino para escapar. — Dice Brich.
— Bueno, como decía, hasta entonces no hay que causar sospechas. —Terminé de hablar.
Nos fuimos a dormir, el resto de los días que quedaban debíamos descansar todo lo que pudiéramos. También del almuerzo íbamos guardándonos algunas frutas para llevar en el escape.
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Sólo yo.
Ficção CientíficaPara Ginna, la vida nunca había sido fácil en sus cortos 16 años. Abandonada por sus padres, viviendo en las calles con sus hermanos Stacy y Will, cada día era un tormento, pero al menos, era soportable. O así fue, hasta un día en el que fue secuest...
