Ginna
Me desperté y Mike también.
— ¿Cómo estás? —Me preguntó.
—Bien, un poco mareada. No quiero la fase 5, todas fueron muy dolorosas. Mike hizo una mueca y se sentó a mi lado, puso su mano en mi hombro y me acarició.
—Todos, junto a los guardias caminen hasta donde ellos los guíen. No sé atrevan a escapar o sufrirán las consecuencias. —Se escuchó la voz de Thin desde los parlantes.
—Es muy temprano. —Se quejó Marilyn.
—Tengo sueño. —Dijo Scott.
—Yo también. —Dijo Crely.
—Dormilones. —Me reí.
—Vamos. —Dijo Mike de mala gana.
Caminamos junto a los guardias y nos dijeron que nos acostáramos en las camillas. Estábamos todos en una misma habitación.
Nos estábamos por acostar, yo no quería y cuando miré a los demás me di cuenta que ellos tampoco. Entonces me decidí, no me iba a poner otra vez ahí.
Golpeé al hombre que estaba más cerca, lo agarré, lo tiré y le robé el arme de dardos. El resto de los hombres que si tenían sus armas disparaban, sin embargo, esquivábamos todo. No sé cómo, teníamos los sentidos más desarrollados. Empecé a tirar dardos a los guardias. Mike, Scott, Crely y Marilyn también peleaban. Todos teníamos los ojos rojos y estábamos descontrolados.
Crely tomó a un hombre del brazo y se lo giró. Todos seguíamos luchando pero vimos a lo lejos a alguien, la hija del Doctor Thin.
—Bueno, bueno, bueno. Que lástima que no se hicieron la fase 5. Así será más fácil derrotarlos. —Habló con un notorio tono de burla.
Le quise pegar, pero se convirtió en una leona, me mordió la mano y casi me la arranca. Por suerte mis amigos le tiraron un dardo en la cara, no sabía por qué no funcionaban pero por lo menos sirvió para que me soltara. Yo retrocedí y vi como Brich se acercaba. De pronto ella cayó. Al hacerlo volvió a su figura humana. Su padre la había desmayado, si que era un monstruo. Le había clavado otra clase de dardos, que al primer segundo la dejaron en el suelo.
Con ayuda de más hombres que llegaban encerró a su propia hija. NO TIENE CORAZÓN. La metió en una cosa parecida a una caja, otra de sus máquinas. A nosotros nos obligaron a ponernos en las camillas. Quería luchar, pero sabía que a ellos no les podía ganar, tal vez no aún.
Marcela nos amarró fuertemente, no podíamos salir de allí. Las máquinas se acercaban, miré a mi derecha, estaba Mike. La máquina se aproximó aún más, iba a nuestra figura del pecho.
Mike
Ginna me miraba y yo a ella, cuando esa máquina horrible la tocó volvió a gritar, no sé cómo podía gritar más fuerte. A mí también me había tocado, pero estaba seguro que la potencia de ella era diferente. Yo apenas sentía calor, ella parecía que se estaba quemando en el infierno. Gritaba desesperadamente. Quería salir de mi camilla y salvarla.
Cuando la cosa monstruosa se alejó de su pecho noté que no tenía los ojos abiertos, había dejado de gritar y aunque tal vez significaba que no le dolía más, podía significar que se estaba muriendo.
—¡¡¡EY AYUDENLA!!! —Grité.
—Si no es lo suficientemente fuerte como para sobrevivir significa que no nos sirve. —Dijo Thin tranquilamente.
—Sentí como mis ojos de un momento a otro comenzaban a arder. Mis puños se apretaron y con mucho esfuerzo logré salir de la camilla. Golpeé a un par de hombres y casi sin fuerza me dirigí hacia Ginna. Su figura estaba cambiando nuevamente, muy rápido. No sé veía una imagen en particular y ella respiraba poco.
—¡¡Alguien póngale aire!! —Grité. — ¡Por favor! —Dije desesperado.
Marilyn, Scott y mi hermana no podían librarse de la camilla. A mí no me habían regresado a mi lugar porque no estaba haciendo nada, solo me encontraba contando las respiraciones de Ginny. Igualmente tenían dardos preparados ante cualquier inconveniente.
Marcela tras un gesto del Doctor Thin se acercó a ponerle aire. Luego me agarraron a la fuerza y me pusieron un aparato en la muñeca, lo ajustaron y lo prendieron.
—Niño ya quédate quietito en tu camilla. —Me dijo Thin.
—No.
—Si no lo haces te dolerá.
Yo, miedoso como era, me fui a mi camilla. Estaba apenas 3 metros de distancia de Gin, no mucho, pero ella no se encontraba bien. Aunque ya no gritaba yo sabía que estaba sufriendo bastante. Yo la seguía mirando, tenía los ojos cerrados y respiraba lentamente.
Luego sucedió algo que me sorprendió. Ella rompió lo que la sostenía a la camilla, se levantó y sostuvo su cabeza, parecía mareada. Luego vi que su pecho brillaba. Se transformó en un tigre, en un león, un pájaro, un oso, perro, gato, caballo....
Eran muchos animales, creo que todos los del mundo. Todas las especies que podían existir. El Doctor Thin aplaudía, el resto del "público" observaba asombrado. Cuando dejó de transformarse le pusieron el mismo aparato que a mí en la muñeca. Miré a los demás, también lo tenían.
— ¿Qué paso? —Dijo ella confundida agarrándose la cabeza como antes, como si se le fuera a salir.
—Querida Ginna, el experimento después de todo ha salido bien. Mañana se levantarán y seguirán a Kiptro hasta el cuarto en donde los deje. —Dijo el Doctor Thin. —Ahora vayan a dormir.
— ¿No nos van a amarrar ni nada de eso? —Dijo Ginny alzando una ceja.
—Ya lo están. —Respondió sonriente Thin. —Esas pulseras que tienen en la muñeca los va a mantener a raya. —Habló riéndose como un psicópata.
Aunque entendimos poco hicimos caso y nos fuimos a dormir.
Ginna
Me encontraba mareada, me dolía el pecho.
— ¿Cómo estás? —Me preguntó Mike.
—Me duele todo el cuerpo. No sé para qué nos hacen esto. —Dije cruzándome de brazos.
—No lo sé. Pero por ahora estamos bien, supongo.
—Yo extraño a mis hermanos. —Dije sentándome en mi cama y apoyando mi cabeza en mis rodillas. Mike se sentó al lado mío y me acarició. — ¿Ahora qué seguirá? —Pregunté levantando mi cabeza para acostarme en el hombro de mi amigo. Él simplemente se quedó callado porque no sabíamos que nos harían.
Fui durmiéndome, estaba muy cansada. Sentí como Mike me tapaba y me daba un beso en las mejillas.
—Buenas noches. —Dije prácticamente dormida.
—Buenas noches Gin.
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Gracias por leer, votar y comentar. Los espero en el próximo capítulo. Bye.
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Sólo yo.
Science FictionPara Ginna, la vida nunca había sido fácil en sus cortos 16 años. Abandonada por sus padres, viviendo en las calles con sus hermanos Stacy y Will, cada día era un tormento, pero al menos, era soportable. O así fue, hasta un día en el que fue secuest...
