Capítulo 3

476 45 0
                                        

No podía escapar, no existia ni la minima posibilidad de que eso funcionara. Rosie me acorralo. Ella tomó mis manos en cuanto el timbre sonó y prácticamente arrastro mi cuerpo en dirección a la azotea del instituto. 

–Ahora sí.–dijo cerrando la puerta tras ella.– ¿Qué demonios te sucede? Estás pálida y desde que ingresó el chico nuevo no emitiste palabra alguna, no estoy siquiera segura de si estabas respirando en todo este tiempo.–recriminó. Era cierto, yo misma dudaba si estaba realmente respirando durante la última hora. 

Desde que me encontré con esos ojos oscuros como la noche misma repleta de galaxias brillantes... mierda, nuevamente mis delirios. Bien, desde que todo ese extraño remolino en mi interior se llevaba puesta mi psiquis, ese chico fue designado en un asiento justo a nuestro lado. No movi el más mínimo músculo desde que deje de mirarlo, necesitaba huir de esos ojos, esa sonrisa, esa dulce voz lo más lejos posible. Deseaba ser invisible como siempre.

–¿Lisa?.–apuró mi amiga la respuesta que ni yo sabía. Solté un profundo suspiro, es mi mejor amiga si no lo hablo con ella no lo haré con nadie. 

–Mi pecho se cerró por un instante, mi corazón dolía y me costaba hablar.–explique. Rosie se asustó demasiado y comenzó a examinarme preocupada.

–¡Por dios Lisa! Son síntomas de un accidente cerebro vascular. Vamos a enfermería.–soltó en un grito tomando mi mano. Rosie quería ser médica en el futuro, como sus padres. 

–¡Oh por dios no!- intenté calmarla.– Todo se torno raro cuando mire al chico nuevo...–casi susurre aquello. 

Mi amiga se giró de inmediato hacía mi y como si fuera flash de zootopia, su boca se fue abriendo lentamente mientras relaciona cada palabra en su cabeza. Cuando supe que un grito vendría, sin reparo cubrí su boca para evitarlo. 

–No grites. Estoy asustada, se comprensiva.–rogué. En cuanto asintió descubrí su boca.

–Te gusta el chico nuevo...–mire el suelo sintiendo mis mejillas arder.– ¿Amor a primera vista?.– interrogó como si no fuera jodidamente obvio. Asentí e inmediatamente atrapó mis mejillas entre sus manos.– Mi preciosa Lisa se enamoró a primera vista.–dijo orgullosa como una madre.

–No diría amor.–bufé.– Solo un remolino en el estómago por un chico guapo.– intente restar importancia. 

–No niegues tus emociones.– reprendió.– Es lindo estar enamorado, no es nada malo.–remarcó.–Jeon Jungkook eeh.– siseó.–Tu corazón no es nada tonto ese chico es un bendito muñeco y dejame decir que más guapo que Ten.–recordó. No pude evitar reprimir una risa por sus ocurrencias.– ¿Que haremos?.–pensó.

–¿Qué?.–exclame.–Ni se te ocurra Rosie. Solo quería compartir esto porque eres mi mejor amiga y necesitaba soltarlo.–expliqué.

–Muñeca, no seas lenta. Ese chico no durará nada en el mercado y tú déjame decirte que esta vez serás la compradora.–aseguró. Negué de inmediato. 

–Vamos por el almuerzo. No lo conozco y seguramente sea un idiota superficial que le gustan las chicas alfa.–dije mientras me aferraba a su brazo para emprender camino. 

–Puede serlo. Pero puede que no...–intentó hablar y la mire.–Bien, entiendo.– alzó las manos en rendición. 

[...]

Y tal como lo imagine. En la cafetería todo el mundo estaba alborotado a causa de Jimin y Jungkook. Ambos estaban en la misma mesa y hablaban entre ellos algo tímidos como si compartieran su padecimiento de ser nuevos en el sitio. Rosie tomó mi brazo y prácticamente me arrastro para escapar de la vista de ese par, en realidad de uno en particular. No sé cómo demonios completara siquiera una semana antes de que él la reconozco, porque mi amiga no es alguien que pasa desapercibida justamente como yo.

La chica introvertida y el chico que vivía sobre las nubes.(LIBRO I) ✅Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora