Capítulo 28

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Tal como había anticipado no conseguí dormir de la mejor manera. Mis ojos se sentían pesados pero mi encuentro con Rosie, Mina y Wen para ir de compras era inminente. Con un esfuerzo sobrehumano fui al cuarto de baño e intenté despabilarme allí.

[...]

Estaba esperando en la cafetería donde siempre nos encontrábamos pero las chicas no aparecían aún. En nuestro chat grupal avisaron que estaban demoradas por lo que preferí aprovechar la espera para desayunar apropiadamente. En cuanto llegue al mostrador una chica alta muy elegante se puso delante mio. Cuando nuestras miradas se encontraron después de todos estos meses evitarnos se sintió raro.

–Hola.–salude.–Pide tranquila.–dije mirando a otro lado. 

Si bien nuestra situación estaba mejor, continuaba temerosa desde el altercado en el baño del instituto. Trague duro algo impaciente por ser consciente de que ella continuaba mirándome.

–¿Tienes tiempo?–preguntó de repente. Miré asustada. Sonrió.–Solo quiero hablar, lo juro.–aseguró. 

Luego de pensarlo unos segundos accedí a su pedido después de todo había testigos ahora. Acordamos en tomar nuestros pedidos y aparcamos una mesa mientras llegaba lo que ordenamos. Jamás creí compartir un café con Tzuyu pero ahora lo estaba haciendo. Igual se sentía jodidamente incomodo. 

–Lamento lo de la última vez.–habló de repente.– No era mi intención actuar como un matón sabes. Fue estúpido de mi parte.–se disculpó. Asentí.

–Entiendo. Ya quedó atrás.–dije. 

El mesero llegó con nuestro pedido. Ambas quedamos en silencio nuevamente bebiendo de a poco nuestras bebidas. Aunque intentaba no mirarla, no podía ignorar sus movimientos torpes como queriendo decir algo más. Y por primera vez un impulso interno me golpeó.

–¿Porque me odias?–pregunte de la nada. Sus ojos se ampliaron por unos instantes no dijo nada pero decidió hablar gracias a todos los cielos. El silencio me estaba matando. Suspiró.

–No te odio. Al menos ya no.–lanzó.– Bien supongo que esto es inevitable.–dijo. Con ello supe que había una historia detras. 

***

TZUYU.

Siempre fui una niña buena, una niña dulce y modelo. Tal cual como con mi hermano mayor, mis padres estaban orgullosos de ambos y se llenaban la boca diciendo miles de cosas sobre nosotros dos. Era algo bueno, eso me permitía hacer lo que quisiera y no es como si quisiera muchas cosas en realidad, pero estaba bien. Mi vida era normal, se podría decir que ideal. Todo marchaba perfecto hasta que cumplí doce años. Ese dia mis padres no pudieron ir por mi a una clase de natación,recuerdo que llovía fuertemente fue por eso que me quede más tiempo de lo habitual en las piscinas vacías. Nade hasta que mis músculos se tensaron y un calambre me impidió volver a la superficie creí que así sería mi muerte, sola en esa piscina con una estúpida muerte. Pero no fue así. Una persona me rescató de la piscina.

No fue hasta que recupere la consciencia que di con ese chico frente a mi. Un chico guapo con rasgos definidos para nuestra edad, porque estaba segura que no era mayor que yo. 

–¿Estás bien?–preguntó preocupado. Asentí.

–Tuve un calambre.–conteste de inmediato. Me tomó de la cintura ayudándome a ponerme de pie. 

Yo continuaba algo débil producto del exceso de fuerza usado pero estaba lo suficientemente fuerte para caminar por mi cuenta, aunque lo use de excusa para aferrarme a él y estar más cerca suyo. Siempre obtuve lo que quise y a quien quise. Siempre. Ese chico no sería la excepción era lo que pensaba en ese entonces.

La chica introvertida y el chico que vivía sobre las nubes.(LIBRO I) ✅Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora