Capítulo 21

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18 años. Tengo dieciocho años al fin. Sí, finalmente Lisa Manobal tiene dieciocho años y esta apunto de ir a un club nocturno con sus amigas. Sí, no llame a Jeon. Sí, esta Lisa de dieciocho años tampoco tiene nada de valiente como la de diecisiete. Nada cambio, solo un numero.

[...]

Las chicas vinieron temprano a casa. Disfrutamos de unas películas, cenamos con mis padres, comimos pastel, nos divertimos mucho durante el día. Wendy insistió en que invitará a Jeon pero no me atreví y felizmente dejó de insistir. Por ahora. Finalmente dimos comienzo a la odisea de vestimenta para una salida nocturna. Como era de esperarse esas enormes bolsas con las que habían llegado eran de nada más y nada menos que miles de vestidos, faldas, tops, zapatos, maquillajes y demás para esta noche. 

–Este es nuestro regalo.–dijo Wendy extendiendo un paquete hacía mi. Sonreí emocionada y abrí el envoltorio. 

En el interior había un hermoso par de zapatos negros. Muy delicados, muy bonitos. Justos y perfectos para esta ocasión. Sonreí y las abrace a las tres. Con mil agradecimientos, porque en realidad no tenía más que unos borcegos simples para escapar de la habitualidad de las zapatillas. 

–Como mejor amiga.–habló Rosie.–Tengo el deber de un regalo extra.–dijo orgullosa. Las otras dos rodaron los ojos y reímos por su ocurrencia.

En cuanto lo abrí vi un hermoso top de seda blanca con delicadas tiras acompañado de una falda corta negra en forma de tubo con algunos brillos. Era hermoso, todo.

–¡Oh por dios, es hermoso!–agradecí con un abrazo.–Gracias chicas, de verdad me sorprendieron. Muchas gracias por este día.–dije con una sonrisa puesta en la delicada blusa.

–Manos a la obra entonces porque esto recién empieza.–dijo Mina.

Y así como así. Mi habitación se volvió un caos. Nunca había sido muy ordenada que digamos pero definitivamente este nivel de desorden era superior por mucho. Tras miles de cambios y maquillajes terminaron conmigo y con ellas. Estaban preciosas. Rosie con precioso vestido negro straples ceñido a su cuerpo. Mina tenia una falda plateada con una blusa negra con un escote profundo en su espalda, mientras que Wendy llevaba un vestido azul con detalles con encaje ajustado en el busto y con caída hacía sus caderas. Las tres estaban perfectas. Me sentí un tanto presionada pero fui al cuarto de baño a cambiarme, al contrario de  ella me daba algo de vergüenza la exposición. 

En cuanto reaparecí el vitoreo me dejó sorda. 

–¡Dios mio Manobal!–grito Mina a mi alrededor.

–¡Santa madre!–exclamó Rosie.

–Perfecta.–dijo Wendy con una sonrisa. Me sentí más tímida por ese comentario.

–Creo que la falda esta algo corta.–comente tirándola hacía abajo.

–Estas perrísima amiga. Dieciocho no son siempre. Para eso es el short debajo, Tranquila.–animó Rosie.

–Bien es momento de partir. El taxi esta llegando.–avisó Mina mirando su teléfono. 

Como era de esperarse a mi padre casi le da un infarto al verme, mientras que mi madre se dividía entre elogios para todas y salvar la vida de su esposo agonizante. Tras pedidos de cuidado y mantenernos unidas nos despedimos. Por millonésima vez desde que desperté el deseó de ver a Jungkook paso por mi mente.

[...]

Al bajar del taxi mis ojos se perdieron en la cantidad de gente que había en la fila de espera para ingresar por una parte, y en las vestimentas tan sorprendentes por otra parte. Por esa razón ya no me sentí tan expuesta, ahora estaba más tranquila.

La chica introvertida y el chico que vivía sobre las nubes.(LIBRO I) ✅Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora