Llegué a la universidad de Claude para buscarlo e irnos al departamento. Esperaba que todavía no se enterara de la boda, estaba angustiada por eso ya que no sabía como iba a reaccionar. Mi angustia aumentó cuando a la hora en la que salía todavía no se presentaba en donde nos encontrábamos para irnos, así que decidí entrar.
Busqué por todos lados a los amigos de Claude y preguntarles donde se encontraba, pero ninguno de los que vi supo responderme donde se estaba escondiendo. Quise tranquilizarme pensando que tal vez un profesor lo estaba reteniendo con sus aburridas clases, pero dudaba que una clase durara más de treinta minutos después de la hora final.
Cuando iba pasando por uno de los pasillos, cerca de los baños escuché un golpe en seco, esperé unos cuantos minutos recostada en la pared para verlo salir con los puños rojos.
— ¿Cuánto tiempo llevarás golpeando la pared? —Alcé la muñeca para ver la hora en mi reloj.— Tal vez unos cuarenta minutos, uhm. —Miré a Claude.— Rompiste tu récord.
— No quiero hablarlo. —Se llevó las manos a la cabeza.
— ¿Cómo te enteraste? —le pregunté mientras me enderezaba.
— Me llamó su padre, diciéndome "No entiendo cómo pudo elegirlo a él por encima de ti" —trató de imitar su voz y soltó una carcajada falsa— No supe que responderle, solo me reí, colgué y de la rabia casi golpeo a un compañero que se quiso burlar de mí. —Se miró las manos.— Así que solo vine aquí, porque no quería que me vieras así. —Frunció los labios.
Lo tomé de las manos y se las acaricié un poco. A este punto ya no sabía que decir, preferí mantenerme en silencio, creía que era la mejor opción.
— Vamos al departamento ¿Quieres que te haga algo de comer? —Caminamos juntos de las manos hasta el auto.
— Quiero la sopa de mamá. —Sonreí.
— Con mucho gusto.
Unas noches después de que la noticia de la boda de Hera y Abraham saliera en todos lados ya que Hera es la hija del tercer empresario más importante y reconocido en el país, Claude había llorado hasta quedarse dormido en la sala y yo no podía dormir bien sabiendo que él estaba en ese sillón solo, así que me quedé esperando viendo la tv a ver si se despertaba, por alguna razón tenía un mal presentimiento y eso me causaba insomnio.
Eran como las dos o tres de la mañana cuando tocaron la puerta y yo con mis enormes ojeras fui a abrirla. Para mi sorpresa, la persona que había tocado con insistencia era la misma Hera.
Antes de pronunciar alguna palabra cerré la puerta y busqué una bata de Claude que pudiera cubrirme, porque digamos que mi pijama no era presentable para salir al pasillo a encarar a Hera. Corrí hasta la puerta porque Hera había vuelto a golpear pero con más fuerza, Claude a penas se movía con molestia en respuesta al ruido.
Abrí la puerta de nuevo para salir y la cerré con cuidado detrás de mi.
— ¿Qué haces aquí? Esta no es tu casa. —Me tomó del brazo con cara de enojo.— ¿Ahora son novios? —No pude sentir más asco por una persona.— Ya veo que clase de persona eres.
Mi cara era un poema, seguramente.
— ¿Qué te importa? La verdadera pregunta es que haces tú aquí a altas horas de la madrugada. —Jalé mi brazo para soltarme de su agarre.— Vas a casarte, creo que es una falta de respeto que vengas al departamento de un hombre soltero a esta hora. —Fruncí el ceño.
— Vine a hablar con Claude sobre mi boda, quiero consolarlo, sé que está mal. —No sé que cara puse en ese momento pero sé que era una que demostraba todo el desprecio y confusión que había en el mundo.
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Otro personaje.
Teen FictionLa historia de el personaje secundario en un relato de amor. Supongo, que aunque a veces duela tanto que sientes que mueres por dentro, debes dar tu mejor sonrisa ¿No?
