Capítulo II.

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No tengo palabras para describir los sentimientos de Claude por Hera, es decir, ni siquiera sabía como en un principio sus historias se entrelazaron, de como este "amor"  se llegó a formar. De un día para otro Claude me confesó que estaba teniendo sentimientos por ella, quién en su momento estaba pasando por una situación un poco mala, y cuando todo ese problema se arregló este tonto me dice que estaba enamorado ¿Acaso era eso posible? Yo no me enteré de la resolución porque hasta el día de hoy todavía veo las migajas de aquello que en algún punto pareció un infierno, sin embargo parece no afectarle, como si la presencia de Claude hubiese ayudado en algo.

Tristemente Hera nunca le devolvió a Claude todo lo que hizo por ella. La historia habría terminado distinta. Todavía tengo pesadillas por esto.

— ¡Vázquez, por Dios! —Me jaló del pelo y me quejé.— Nunca me prestas atención. —Se cruzó de brazos e hizo un puchero.

— Perdón. —Me sobé la cabeza.— No tenías por qué ser agresiva, pero tienes razón en que no te escucho. —Suspiré.— ¿Puedes repetirlo, por favor? —traté de sonar dulce.

Ella asintió, tomó un sorbo de jugo y se acomodó el cabello.

— Sé que Claude te gusta, pero, últimamente se ha comportado bien conmigo y...— Por favor, haz que deje de escucharla. —He decidido que darle una oportunidad sería lo mejor.

¿Quién se cree esta perra?

— A sabiendas de que te besaste con Abraham anoche, después de declararte, porque te miró con ojos de perrito mojado —mencioné cabizbaja— deberías pensarlo mejor. —Respiré profundo.

— ¿Eso piensas? Seré buena a partir de ahora, lo juro. —Me tomó de la mano.— No le quiero hacer daño, se ha vuelto muy importante para mí, tanto como tú y sé que Claude es la mejor opción que podría tomar en la vida. —Me miró a los ojos, con esos hermosos ojos de un profundo azul celeste.

Hera sabe como vender, pero tú sabes que esto va a terminar matando a Claude.

Mierda, claro que lo sé, pero...

Pero...

— Recuerda que antes de ser mi crush, es mi mejor amigo. —Sonreí.— Y si le haces daño, voy a arrancarte los pelos y a enseñarte que cometiste el peor error de tu vida con él. —Jugué con su cabello.

Ella se emocionó y me abrazó, muy fuerte, se suponía que yo era la que debía consolarla a ella pero con este abrazo sentí que yo era la que estaba siendo consolada. Era como de esos abrazos en los que sientes unas inmensas ganas de llorar porque no sabes cuándo volverás a tener uno de estos.

Hera es muy cálida y reconfortante.

Yo solo soy la amiga de la protagonista. Debo apoyarla.








— ¡Increíble, Vázquez! —gritó el profesor, sorprendido— Usted si es inteligente. —Fruncí los labios.— A eso súmele que es muy bella, señorita —agregó risueño y cabizbaja me senté en mi escritorio.— Bueno, como les estaba explicando...

Ojalá y lo reporten.

Terminó la clase y mientras recogía mis libros el profesor me llamó.

— Vázquez. —Lo miré.— Quédese, quisiera hablar con usted. —Me acerqué a su escritorio un poco fuera de lugar, en varias ocasiones he escuchado que este profesor es un poco... Pasado de la raya.

Otro personaje.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora