Claude corrió hasta donde estaba Abraham y le metió un puñetazo que lo hizo retroceder.
Rápidamente reaccioné, agarré a Claude del brazo con todas mis fuerzas y traté de que parara mientras que Hera estaba en shock parada en su puerta.
— Déjame en paz, Vázquez. —Trataba de soltarse de mi.— ¡Suéltame! —gritó enojado.
— Escúchame Claude, podemos resolverlo de una forma civilizada. —le respondí de la misma forma que él.
— ¡Yo no quiero eso! —Y de pronto, lo único que vi fue el suelo.
Antes ya lo había visto así, pero fue hace tanto tiempo y ya no era un niño al que le podías aguantar los golpes. Mi cabeza dolía mucho por el golpe que me di y estaba un poco mareada, solo escuchaba los gritos que intercambiaban. Cuando él estaba así no había casi nada que lo parara porque ni siquiera él mismo podía, y ahora mismo parecía imposible detenerlo porque ni Hera fue capaz de hacerlo.
Al poco tiempo escuché pasos fuertes acercarse, no podía permitir que se llevaran a Claude, no en esas condiciones. Hera se acercó a mi para ayudarme a levantarme, del otro lado del pasillo observé a un cúmulo de gente que se había reunido a ver que estaba sucediendo.
Había una voz en mi cabeza que me gritaba que tenía que cuidarlo, que necesitaba hacer algo al respecto.
— ¡Claude Davis! —levanté la voz para que me escuchara.— Creo que a tu madre no le hubiera gustado lo que estás haciendo. —Los golpes cesaron por parte de los dos.
— Lo vas a hacer enojar más si mencionas a su madre —me regañó Hera.
No me importa si se enoja conmigo.
— Es mejor que vayamos a casa —sugerí exigente mientras empujaba levemente a Hera para acercarme a Claude— Mañana les pedirás perdón como se debe. —Le extendí la mano para que la tomara.
— Sabes que no me gusta cuando hablas de mi madre. —Se volteó y tomó mi mano.— No lo vuelvas a hacer. —se quejó cabizbajo.
Le limpié las lágrimas y miré a Abraham.— Hera, ayuda tu al tonto ese. —dije con desagrado.
Claude me abrazó y lo arrastré conmigo, la administradora del edificio se acercó y quería ver que estaba sucediendo, ni siquiera había llamado a la policía. Le dije que ya los dos se habían calmado, que no iba a volver a suceder.
Lo monté en el asiento de atrás de su auto y le saqué las llaves del pantalón para conducir hasta su departamento. Solo escuchaba los quejidos de un niño pequeño haciendo berrinche en el asiento trasero y sentí que todo el mundo se me venía abajo, la había cagado, sabía que no debía hacer ningún plan con Abraham pero ya era tarde para dar vuelta atrás.
Llegamos al apartamento de Claude y el seguía llorando, solo que al llegar su llanto incrementó el volumen. Lo dejé acostado en el sofá mientras buscaba algo para bajarle la hinchazón de los golpes que tenía. Verlo así me dolía como si me clavaran mil cuchillos en el corazón.
— ¡La odio, la odio! —le escuchaba gritar desde la sala— ¿Qué le hice, Vázquez, me merezco esto? —Me acerqué a donde estaba para limpiarle el rostro.— Yo hice todo por ella y me paga así —se rompió otra vez en llanto— ¿No soy suficiente?
— ¿Sabías que las personas a veces se equivocan? —Se sentó y me miró confundido.— No creas que trato de defenderla. —Le acomodé el pelo y le puse un hielo envuelto en un trapo cerca de uno de los golpes que tenía y él lo comenzó a sostener.— Solo digo que, ella cometió un error contigo, no es que tu no seas suficiente —dije suavemente y tomé sus mejillas— porque eres perfecto, créeme. —Lo miré a los ojos.— No te merece, eres más que una simple cara bonita que debe estar a su lado.
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Otro personaje.
Teen FictionLa historia de el personaje secundario en un relato de amor. Supongo, que aunque a veces duela tanto que sientes que mueres por dentro, debes dar tu mejor sonrisa ¿No?
