De fondo estaba sonando una melodía, una que Abraham amaba. Era una canción que llenaba el corazón con un sentimiento parecido a la melancolía combinada con nostalgia. Ese hombre me miraba impaciente por la respuesta a todos los acontecimientos que me habían ocurrido con Hera el día de ayer.
— Ella va a buscarte en algún momento, tenlo por seguro.
Ese día yo no tenía realmente en claro que era lo que sentía.
— ¿Estás segura, te lo dijo explícitamente? —su voz sonaba tan feliz— Porque si no te lo dijo, tienes que explicarme por qué dices eso.
Froté mi frente tratando de pensar bien en lo que iba a decirle a Abraham.
— Está triste porque no puede creer que yo me haya enamorado de ti. —Suspiré.— Supongo que cuando no se lo negué, ella se dio cuenta de que te estaba perdiendo y reaccionó.
Él esbozó la sonrisa más grande que podía tener una persona, comenzó a gritar como si hubiera ganado un partido. Pensé que estaba perdidamente enamorado de Hera. Reía y yo solo podía observarlo con un poco de lástima, pensé en como alguien podía caer tan bajo en amar a alguien para hacer todo este montaje con el fin de desviar su atención y que lo mirara aunque sea por un segundo solo para demostrarle lo mucho que la ama.
¿Y qué lograrías con eso? Presionarla con tu propio amor.
Pero eso importaba muy poco.
— Gracias, de verdad. —Parecía un niño al que le habían dado un dulce.— No puedo creer que has hecho todo esto por mi.
Sentí un pinchazo en el pecho. No sabía exactamente por qué en aquél momento sentí eso, pero podría decirte que era por mentirle a Hera.
— No importa mucho, con tal de que Hera se de cuenta que está cometiendo un error con Claude... —Fruncí los labios.
¿Era esa la razón de que yo hiciera todo esto?
— Créeme que sí. —Me bajó y fue corriendo a la cocina.— Deberíamos celebrar —dijo para desaparecer por el portal a la cocina.
Ellos realmente eran felices, Hera no se había equivocado ¿Entonces por qué yo pensaba eso? ¿Eran celos?
— ¡Con cerveza! —gritó eufórico sosteniendo un cartón de botellas.
Siento que me dolía el corazón por otra cosa que no tenía nada que ver con Claude.
— ¡Sí! —fingí emoción.
— Te prometo que cuando esto termine, voy a ayudarte con el idiota de Claude. —Asentí absorta en mis pensamientos.
Tal vez yo comencé a tener otro tipo de sentimientos en ese momento, porque cuando miré a Abraham a los ojos me di cuenta de algo:
— Emmelie. —Me sacó de mi burbuja.— Brindemos.— Sonrió, lo hizo tan natural.
— Claro... —me tembló la voz— porque Hera vuelva contigo.
Yo no quería que Abraham se fuera de mi lado.
— ¿Emmelie? —Me alzó el rostro por el mentón.— ¿Estás bien? —preguntó preocupado.
Me sentía segura de mi misma cuando estaba con él.
— No, es solo que no sé que voy a hacer cuando Claude comience a llorar por todo esto, sabes como soy, ni aunque me ayudes podría aceptar que Claude se quede conmigo. —Tomé un largo trago de cerveza y el hizo un largo ruido.
— ¡No te preocupes por eso! —Imitó mi acción— Si el no te ama, yo sí lo haré y lo hago, en serio, te amo. —Me apegó a él con un abrazo amistoso.
ESTÁS LEYENDO
Otro personaje.
JugendliteraturLa historia de el personaje secundario en un relato de amor. Supongo, que aunque a veces duela tanto que sientes que mueres por dentro, debes dar tu mejor sonrisa ¿No?
