Capitulo 23: Una jaula de oro sigue siendo una jaula... una jaula comoda

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El trabajo en el castillo no parecía acabar, en especial ese día en donde casi la mitad del personal tenía el día libre, por lo que las sirvientas faltantes tuvieron que quedarse en el castillo. Para las sirvientas mayores que dirigían el mantenimiento del castillo les era más complicado dirigir a las criadas, sin embargo, las hijas del castillo se encontraban afuera cazando lobos y la Lady del castillo estaba...

"No puedo creer lo que esta sucediendo ahí." Dijo Mariana, mientras caminaba con su amiga y compañera Olga.

"Créeme, yo estoy tan sorprendida como tú." Dijo Olga, tan sorprendida como Mariana.

Una mujer y un hombre en un cuarto de baño solos da mucho a que pensar. Sin embargo, para estas dos sirvientas, la mujer que estaba acariciando a aquel hombre era la temible Lady Dimitrescu, una mujer déspota con una ira intensa a los hombres.

Aquel odia no se limitaba a palabras, las dos sirvientas habían sido testiguas de primera mano al observar como la Lady del castillo masacraba hombre sin piedad alguna, desde cazadores y ladrones hasta hombres lo suficientemente idiotas de entrar a la propiedad del castillo. Cada uno de ellos tuvo una muerte dolorosa proporcionada por la Lady del castillo.

Pero ...¿cómo era posible que esta misma mujer estuviese tan "cariñosa" con aquel forastero? Era una pregunta que ambas compartían, pero a la vez ambas sabían la respuesta. Las dos estuvieron en la cena y escucharon la conversación entre el forastero y la Lady.

Era claro que ellos ya se conocían de hace mucho tiempo. Mariana y Olga sabían que tanto Lady Dimitrescu como el resto de los Lores y la propia Madre Miranda han vivido una larga vida, sin embargo, lo que ellas no sabían eran cuales eran las fechas exactas.

Otra razón por la cual la Lady del castillo viese a este forastero con buenos ojos era el físico del hombre. Para muchas mujeres del pueblo, los hombres del pueblo no tienen un físico tan atractivo, por lo que muchas de ellas fantaseaban con tal vez único buen partido del pueblo: Lord Heisenberg. Un hombre tal vez guapo a simple vista, pero que era en realidad un imbécil vulgar. Las muchachas del personal hacían bromas con conocer a Heisenberg para que las sacara de trabajar del castillo y demás fantasías, sin embargo, con la llegada de aquel extranjero, las muchachas comenzaron a ver con ojos mas picaros a aquel hombre que sorprendentemente no se había aprovechado de la situación con ellas. No obstante, corría el rumor de que aquel hombre tenía una "pistola extra" en medio de sus piernas. Las sirvientas mayores castigaron a las sirvientas que esparcían estos rumores con mas trabajo o menos comida.

"Mira en todo caso ni una sola palabra." Dijo Mariana, en un afán de hacer lo correcto. "Lo que haga nuestra señora y ese forastero son cosas de ella... o de ambos... "

Mariana y Olga creían que estaban solas en aquella parte de la sala por lo que no se dieron cuenta al cruzar una esquina encontrarían a una joven criada con un trapeador en mano.

"¿Adónde vas con eso?" Pregunto Olga, con autoridad sobre la joven. Pese a su actitud fuerte, había cierto nerviosismo en su interior. Los chismes son una plaga en el castillo, y una plaga como esta obligaría a la Dama a cortarla de raíz.

"Yo... este... viene a limpiar el baño termal." Contesto la criada con cierta timidez.

Las dos criadas superiores se vieron entre ellas y Mariana dijo.

"No lo limpiaras esos rincones por ahora. Ahora iras a lavar la ropa de las señoritas." Ordeno Mariana

"Si, señora" Dijo la joven.

Una vez que la joven se hubiese ido, las dos sirvientas mayores suspiraron aliviadas.

"Bueno, ahora hay que evitar que ninguna del resto del personal venga a este lugar." Dijo Olga a Mariana.

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⏰ Última actualización: May 11, 2024 ⏰

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La Dama y el Forajido (Erron Black x Lady Dimitrescu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora