Oasis

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 "Porque a veces las personas que parecen buenas terminan no siendo tan buenos como podría haberse esperado"

Jonathan Safran Foer.



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― ¿En verdad esperas que me mantenga tranquilo mientras el imbécil de tu hermano se atrevió a golpearte? ―preguntó Sasuke al día siguiente, cuando el maquillaje no fue suficiente y descubrió los moretones en su rostro.

―Sí, e-eso es lo que debes hacer ―respondió ella con indiferencia.

―No, me niego. Debes denunciarlo Hinata.

―Sí, claro. Para que simplemente cierren el caso por falta de pruebas ―Ironizó, mientras preparaba el café de un par de clientes ―. No, en serio quiero ahorrarme todo el proceso.

Sasuke estuvo por hablar pero ella sirvió el café junto con dos pastelillos sobre una bandeja y los llevó a una mesa de la esquina, los entregó con una sonrisa amable a sus clientes y estuvo de vuelta tras el mostrador, ignorándolo por completo.

―Podemos hablar un momento en privado.

―Tengo mucho trabajo que hacer.―dijo ella terminando de decorar un pastel de cumpleaños ―. Tal vez por la noche puedes volver.

―No puedo esta noche, solo me escapé un momento para verte porque...

«Te extrañaba», completó en su mente. Pero al percatarse que nuevamente estaba a la defensiva, prefirió callar.

―Entonces no te preocupes, nos veremos cuando se pueda ―dijo sin mirarlo.

―Solo quiero hablar contigo unos veinte minutos, no pienso robarte más de tu valioso tiempo.

Hinata alzó la cabeza para mirar la clara expresión de enfado de Sasuke, no pretendía ser grosera con él, pero no quería que hiciera más preguntas. No quería continuar mintiéndole, temía que el viera con más detenimiento sus golpes, que se percatara que tenía adoloridas las costillas y que ocultaba debajo de la mascada gris las manos de Hidan cuando intentó asfixiarla.

―Hinata san. ―Una pequeña llegó al mostrador ― ¿Puede prepararme una torre de waffles con muchos bombones y chocolate? ―preguntó con una dulce voz ligeramente chillona.

―Claro que sí, pequeña. ―Le sonrió con gentileza ―. En un momento te preparo una montaña enorme de waffles acaramelados.

La pequeña rubia sonrió satisfecha y regresó a su lugar, junto a sus padres. Hinata sintió una extraña nostalgia al ver a aquella familia. Ella nunca podría aspirar a algo similar.

Efímera como la flor de asagaoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora