Bianca admiraba, o al menos eso intentaba hacer, las parvadas de pájaros que pasaban volando por el cielo, quería ver los árboles, pero sabía que se marearía. Ella no entendía por qué su madre iba a tan alta velocidad en la Vespa y le había pedido desesperadamente que empacara sus pertenencias más preciadas.
No había tenido tiempo de despedirse de sus "amigos", o de su gato, bigotes, o al menos decirle adiós a su hogar, simplemente habían partido de Milán de improviso.La niña miró a su madre como pudo, su cabello negro como la noche se agitaba con el viento y parecía una cascada de oro negro, apenas podía apreciar sus ojos azules, pero su piel pálida se veía tan resplandeciente a la luz del sol, combinado con las pequeñas gotas de sudor que recorrían su frente. Su madre era lo que más amaba en este mundo.
—mamá, ¿por qué vamos tan rápido? —preguntó la pequeña, aferrándose más al torso de la mujer. Ella no respondió, se veía demasiado tensa y concentrada como para responder aquella pregunta.
La pequeña italiana asomó un poco su cabeza para poder ver lo que había delante de ella, pero el viento hacía que su cabello le cubriera el rostro, impidiéndole ver.
Con mucho cuidado se quitó el cabello de la cara y volvió a su posición inicial para contemplar a su madre de nuevo.
Esta vez no vio lo que esperaba, ella lloraba, nunca la había visto llorar, eso la hacía sentir dolida.¿Había hecho algo malo? ¿Acaso había olvidado en casa algo que a ella le importaba mucho? ¿Le había hecho daño después de aferrarse tanto a ella durante lo que llevaban de viaje? ¿Qué había hecho para que su madre llorara?
Dudas y dudas surgían según miraba como el llanto de la mayor aumentaba, ella no tardó en comenzar a soltar un par de lágrimas y la abrazó aún más fuerte.
Miró por el rabillo del ojo, percatándose de que se comenzaban a desviar del carril y ahora comenzaban a andar en sentido contrario, eso la alarmó lo suficiente como para preguntar a pesar de la situación de su madre.—mami, ¿Por qué vamos en el otro carril? Ahora vamos en sentido contrario —intentó mirarla, pero ella hizo lo posible por que su hija no lo hiciera.
La niña de once años dejó de intentar mirarla y mejor se calló, quedándose en completo silencio, esperando a llegar a donde fuera que su madre la llevase.
La abrazó y se sumergió en un profundo trance, mirando fijamente la carretera.Pasó un buen rato, ella seguía en un estado neutro, sin pensamientos y sin moverse.
El único sonido que había era el del motor de la motoneta y el sonido de las olas, pues la carretera se encontraba cerca de la costa.—cierra los ojos —dijo su madre de repente, ella se desconcertó, ¿Por qué le pedía que cerrara los ojos? ¿Acaso era una especie de sorpresa o algo así?
—¿Qué?
—cierra los ojos, Perla —ordenó de nuevo, sin intentar mirarla, la mencionada hizo caso al instante, temiendo un regaño —, si los abres, corre y escapa, ¿Entendido?
La pelinegra asintió levemente antes de escuchar un fuerte rechinido, sintió como frenaba de golpe y, a pesar de ello, algo la golpeó fuertemente, obligándola a soltarse de su madre y salir disparada de la Vespa.
Había mucho alboroto, muchos ruidos distintos, pero ningún grito de su madre.
Cayó sobre la carretera, sufriendo un fuerte golpe en la cabeza, durante un par de instantes no pudo sentir más que dolor en su cabeza y un pitido en su oído; algo más impactó contra ella y comenzó a rodar cuesta abajo. Golpe tras golpe, raspón tras raspón, y jadeo tras jadeo, pero no abrió los ojos.
Bianca continuó rodando hasta que un último golpe en la cabeza la dejó inconsciente.
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━━𝑷𝒆𝒓𝒍𝒆 𝒅𝒊 𝑴𝒂𝒓𝒆 〔ʟᴜᴄᴀ ᴘᴀɢᴜʀᴏ × ʀᴇᴀᴅᴇʀ〕
Fanfiction𝑷𝒆𝒓𝒍𝒆 𝒅𝒊 𝑴𝒂𝒓𝒆 | ━ ʟᴀꜱ ᴘᴇʀʟᴀꜱ ɴᴏ ꜱᴏʟᴏ ꜱᴇ ᴇɴᴄᴜᴇɴᴛʀᴀɴ ᴇɴ ᴇʟ ꜰᴏɴᴅᴏ ᴅᴇʟ ᴏᴄᴇᴀɴᴏ... ❝ ━𝑳𝒂𝒔 𝒑𝒆𝒓𝒍𝒂𝒔 𝒔𝒐𝒏 𝒎𝒖𝒚 𝒗𝒂𝒍𝒊𝒐𝒔𝒂𝒔 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒏𝒊 𝒖𝒏 𝒎𝒊𝒍𝒍ó𝒏 𝒅𝒆 𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔 𝒑𝒐𝒅𝒓í𝒂𝒏 𝒊𝒈𝒖𝒂𝒍𝒂𝒓 𝒍𝒐 𝒗𝒂𝒍𝒊𝒐𝒔𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒆�...