"Esa es la última" hablé.
Soltando un suspiro de alivio por todo lo que no habíamos descargado del camión. Por no mencionar que literalmente estaba congelado fuera y el tiempo frío no es compatible conmigo. No estaban mintiendo cuando dijeron que Chicago, Illinois es la ciudad del viento.
La mudanza fue más fácil de lo que creí. Papá quería un nuevo comienzo junto con mi hermano y mamá, además que su trabajo como detective le trasladó a una nueva ciudad.
No fue fácil para mí renunciar a mis amigos de la secundaria y empezar de nuevo aquí, pero lo manejaré, quiero decir, tengo 17 años, tendré tiempo para hacer nuevos.
Coloqué un mechón de pelo que se me escapó de la coleta, detrás de mi oreja. La cama no estaba hecha, solo un colchón y el marco de la cama debajo de él. La habitación que me dieron era agradable y común, sería capaz de dormir en ella. Quizás pintaría las paredes con un color más vivo y pasaría la fregona sobre el polvoriento suelo de madera.
Aferré mi suéter a la parte superior de mi cuerpo, envolviendo mis brazos sobre mí misma mientras bajaba las escaleras. Usualmente yo era la friolera mientras los demás parecían estar bien con una simple chaqueta o una camisa de manga baja, pero yo no. Mis dientes castañetearon ligeramente una vez que salí al aire frío, viendo mi aliento fluir dentro del viento.
"¡Ty!" Mamá gritó desde el camión de mudanzas.
Un resoplido se escapó de mis labios, mantuve mi cabeza gacha y me acerqué. La mayoría de las cosas estaban fuera. Mason y papá estaban trabajando montándolo todo. Mason era mi hermano y el era un año mayor pero nunca estuvimos realmente juntos. Solo por amor a nuestros padres nos manteníamos pacíficos.
"¿Sí mamá?"
"¿Serías tan amable y llevarías eso al ático? Después de esto podrás relajarte y prepararte para tu primer día de clases mañana" Dijo dulce.
Ella siempre estaba tan feliz y sonriendo la mayor parte del tiempo, nunca entendí por qué. No he visto nada en el mundo que me haya querido hacer sonreír por segundos. Mi madre y yo éramos diferentes, ella amaba todo rápidamente y yo odiaba lentamente todo con las horas. Pero papá y Mason eran iguales, la única diferencia es que yo me llevaba con mi padre bastante bien.
"Claro" Respondí.
Cogiendo ambas de las cajas amontonadas en mis brazos y caminando desde el pavimento al porche de mi casa en un momento. Subí las escaleras solo escuchando el suelo crujir con cada paso que daba, siendo ligeramente molesto. En el momento que llegué al final de todos los escalones, sí, tenían muchos y me cansarían pero podría superarlo. La persiana ya estaba abierta, así que empujé la escalera sobre ella y cuidadosamente empecé a escalar hasta llegar al ático con las cajas.
Mordí mi labio inferior mientras decidía donde colocarlas, habían insectos, telas de araña y polvo por todos lados. Las coloqué cuanto antes en el lugar más limpio y bajé de nuevo. Poniendo la escalera en su sitio y empujando la persiana con las cuerdas que te permitirían abrirla jalando de ellas.
Fácil de meterse supongo.
Decidí que era un buen momento para echarme en la cama que todavía no estaba montada, agrego, y relajarme en silencio. El colchón no era duro o incómodo, pero necesitaba unas sábanas y mantas o no habría manera de dormir.
Escuché la lluvia empezar a caer fuera y las puertas cerrarse escaleras abajo. Esa es la única manera de conseguir que todos estén igual de fríos que yo. Me sentí sombría pero si me iba a dormir, luego me despertaría peor de lo que ya estaba. Me levanté y caminé hacia la única ventana que tenía mi decente medida habitación.
Me mordí el interior de la mejilla y miré al frente de la calle. La casa era oscura y transmitía una mala vibración. Había solo una luz en la casa. Una vez que miré directamente a esa habitación, vi una figura. Entrecerré mis ojos un poco para tener una mejor vista y vi que era un hombre.
El se veía frío y sin vida pero entonces me di cuenta que el me estaba observando de vuelta. Empujó sus gafas fuera del puente de su nariz y frunció sus cejas, continuando a observar infeliz. Mis labios se separaron y nuestras miradas se encontraron de nuevo. Su boca se movió para decir algo y mis ojos se abrieron.
Me agaché y me escondí de la ventana, esquivando la situación. Yo no quería mirar y no estaba siendo curiosa. A algunas personas no les gusta eso y siempre lo asumen antes de saber la historia completa. Lo que creo que él está haciendo ahora. Asumiendo que soy la nueva vecina espeluznante enfrente de la calle. Pareció así.
Lentamente levantándome y alcanzando la ventana. "Ty, la cena está lista" Manson gritó.
Salté por el repentino ruido y coloque mi mano sobre mi pecho. Mi respiración aumentando mientras intentaba mantener la calma pero estaba asustada. El hombre de enfrente no podría haber venido simplemente aquí a gritarme. Pero de nuevo, la gente nunca deja de sorprenderme.
Asentí. "Vale gracias, termino en un minuto."
Se fue con esa respuesta y cerró la puerta después. Tragué en My garganta seca y tomé cortas y profundas respiraciones. Lentamente me di la vuelta y miré por la ventana a la casa para encontrar al hombre que me dejó sacudida. Para mi sorpresa, el ya no estaba pero la luz seguía encendida. La más brillante de todas ellas.
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Harry en esta historia lleva gafas, pero no siempre, ya descubriereis por qué ;)
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The Neighbourhood Psycho
Fan-Fiction"Sangra para mí mientras asesino" - Esto es una traducción. Autora original: styonce
