[10] Pitch Black

2.9K 200 9
                                        


Punto de vista de Ty

El tiempo pasó demasiado lento mientras corríamos y nos acercábamos a los ruidos.

El sonido de pistolas disparándose y de otros animales nos rodeó. Algo malo ocurrió, era bastante obvio pero no quería aceptarlo. Las cosas empezaban a cobrar sentido.

El murmullo era insoportable. Todos los simios estaban recostados ahí, sin ayuda. La mayoría estaban muertos y las personas que habían cometido este crimen, se habían ido.

Harry abandonó mi mano y miró uno por uno. Paró, se colocó de rodillas y cogió uno entre sus manos. Holland.

Tragué saliva y él se levantó enfrente de mí. Sus ojos irradiaban furia. Holland descansaba en sus brazos. Estaba muerta y era demasiado pronto para ella, no se lo merecía, ninguno de ellos lo hacía. Tan dulce y delicada pero al final así es como se lo devuelven.

"¿Está...muerta?" Pregunté.

El asintió y acarició su cuello con el pulgar. Disparos me hicieron saltar de miedo, estaban cerca. Teníamos que irnos. Teníamos que salir de aquí por la salud de ambos.

"Vamos, Harry, tenemos que irnos." Razoné sacudiendo su brazo y él ni se inmutó. Sé que tenía el corazón roto por Holland, pero no podíamos quedarnos más tiempo y no había razón por la cual hacerlo, no podíamos ayudar a ninguno de ellos. "¡Están viniendo!" Grité intentando que volviese a la realidad. ¿Pero era esto verdaderamente real?

El gruñó, dejando un beso en su frente y dejándola suavemente en las hojas. Agarré su mano, empujándolo y corriendo con él lo más rápido que podíamos.

"Por este camino." Murmuró.

Nos encontramos en el mismo vacío sendero. Miré hacia atrás y no había nadie, buena señal. Hasta que él se paró, parándome a mí también. La multitud de cazadores se posicionaron delante de nosotros, con las armas cargadas y listas para disparar.

"Paren los dos justo ahí. Hemos estado buscándoles, ha pasado mucho tiempo" Nos dijo uno de los hombres.

Harry no estaba tan asustado como yo lo estaba. Sacudió su cabeza y esa famosa sonrisa se expandió por su rostro. Lentamente, comenzó a caminar hacia ellos y los hombres se prepararon para disparar. Yo seguí quieta. Ni me moví, ni miré hacía otra dirección que no sea al frente.

"No des ningún otro paso, Harzan."

Harry rió.

"Si vas a pararme, te sugiero que digas algo mejor." Se burló y alcanzó su bolsillo trasero. Tragué y mordí el interior de mi mejilla para confortarme.

El hombre frunció el ceño y apuntó su rifle. "¿Qué quieres decir?"

Justo en ese instante, cuando todo se estaba volviendo pesado y melancólico, Harry sostuvo una granada en su mano, quitó la seguridad antes de que nadie pudiera decir algo y la tiró a donde estaba la gente.

"¡Corre!" Es todo lo que el gritó y fue exactamente lo que hice.

Todo lo que podía oír era el sonido de mis oídos pitando al ritmo de los latidos de mi corazón y el llanto de los otros después de que la granada explotó. Miré hacia atrás y Harry no estaba ahí. Paré de correr cuando ya estaba lejos de los cazadores y recuperé la respiración. Descansé mis manos en las rodillas y tosí hasta recuperar el aliento.

La lucha de conseguir oxigeno hicieron que mi visión se volviera turbia y un dolor en mi estomago. Al recuperarme pude ver una puerta negra, algo familiar. ¿Por qué demonios iba a haber una puerta en el medio de la jungla?

Como si las cosas no se pudiesen poner más escalofriantes, Harry estaba de pie lejos de la puerta. "¿Harry?" Pregunté cuidadosamente y di unos pasos hacia delante.

Rió y sus ojos se volvieron de un hermoso verde esmeralda a un negro en cuestión de segundos. "Cariño, tu tiempo aquí se ha acabado. Entra aquí para avanzar." Informó y gesticuló con su dedo indicé que entrara a la puerta, ahora abierta, llena de oscuridad.

Negué con la cabeza. "No, ¿Qué me ha estado pasando?"

En un momento, maniobró hasta estar enfrente de mí y miré su alta figura. Esa sonrisa s desvaneció lentamente de su boca. Su mano rodeó mi cuello causándome jadear y mis manos se apoderaron de su cintura, intentando alejarlo. Lo único que conseguí fue que se retorciera, llevándose aun mas rápido mi aire.

Estaba furioso.

"Papi intenta ser comprensivo contigo pero tú lo quieres de la manera más dura." Dijo entre dientes. Aquí estaba, refiriéndose a sí mismo como papi y esta vez no sabía cómo sentirme al respecto.

"Déjame ir." Temblé asustada.

Se rió y gruñó y me acercó aún más a él. Hice una mueca de dolor al ardor de garganta y al complicarse la tarea de respirar.

"Ese es el problema. No puedo dejarte ir. Eres la única que mi retorcido corazón desea y cuando ya no sirvas más, descansarás." Dijo y colocó con su mano libre un mechón de mi pelo detrás de mi oreja. Mis ojos empezaron a parpadear hasta cerrarse. Me estaba quedando inconsciente.

Sus labios se acariciaron contra mi oreja. "Te dije que no era un buen libro, Ty."

Con eso, sentí como era tirada al otro lado de la puerta con él y ésta cerrándose instantáneamente. Estaba cayendo de nuevo, al abismo. La gente- las sombras de mujeres con expresiones depresivas descansaban a los lados de la oscuridad. Habían muchísimas.

Quizás tampoco eran buenos libros.

//

[n/a] Liam va a estar de vuelta más pronto de lo que piensan. ¿Qué creen que pasará próximamente?

vota y comenta xx.


The Neighbourhood PsychoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora