Deseo paternal

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"No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte, como la necesidad de la protección de un padre". Sigmund Freud.


Pete

Mi ducha no duró más de quince minutos. La incertidumbre de aquello que ocultaba Vegas, me estaba taladrando la cabeza, sentía un poco de miedo, pero tenía demasiado en lo que pensar en este momento que no quería sumar algo más.

Salí de la ducha, mis caderas dolían, ese dolor placentero que te recorre la columna vertebral, tenía puesta la bata favorita de Vegas pues no pensaba cambiarme. Mi plan era volver pronto a la cama y dormir por más tiempo. Está semana tenía un sin fin de compromisos con Vegas y merezco paz por un momento.

Desde que me convertí en el novio de Vegas se me reconoció como un igual al mando en la segunda familia. Al principio fue muy extraño, recibir todos esos saludos formales, llevar toda esa ropa cara, el respeto de todos los guardaespaldas fue abrumante, en ocasiones les pedía que dejaran la formalidad a un lado, pero nadie lo aceptaba. Llegué a pensar que era una regla de la segunda familia hablarle formalmente y no mirar a los ojos a la pareja del líder, pero después Nopt me confesó que era una orden directa de Vegas, aún recuerdo ese día solo quería preparar el desayuno con normalidad, pero nadie hablaba conmigo aunque yo les hiciera preguntas.

"Lo siento señorito Pete, el joven Vegas nos prohibió verle a los ojos, tocarlo o cruzar una palabra con usted más allá del saludo de respeto"

Recuerdo haberle gritado a Vegas que era una estupidez de su parte implementar esas reglas. Desde ese día los guardaespaldas mantienen conversaciones casuales y amigables conmigo, pero siguen sin poder tocarme o acercarse más de lo necesario, temen que Vegas lo mal interprete y los mate.

Hace tres semana Long me estaba ayudando con el nuevo cargamento de armas y por error me corte un poco la palma de la mano, así que me ayudó a detener el sangrado vendandome.
De un momento a otro Long estaba siendo apuntado con una arma por la parte trasera de su cabeza ví el terror en sus ojos, sentí sus dedos fríos en instantes, levantó temblando las manos y gritó que solo estaba ayudándome. Tuve que mostrarle a Vegas mi mano para que dejara ir a Long y desde ese día Long está encargado de la seguridad de la fábrica de automóviles muy, muy, muy lejos de la casa principal.
Aún sigue siendo extraño en ocasiones sentir esta casa como mía, aún sigo perdiendome de lo grande que está, pero sí un lugar conozco con seguridad es la cocina, así que me dirijo después de la ducha a ser feliz en busca galletitas y té.

Estaba preparándome un té de frutos rojos espaldas a la entrada de la cocina cuando sentí sus manos tocar mis caderas, mi reflejo fue verlas, se veían tan varoniles. La seda verde de mi bata resaltaba sus venas y yo tenía hambre otra vez y no precisamente de ese té.

¿Cuándo te levantaste, fui a buscarte a la cama y ya no estabas?- Vegas me estaba susurrando al oído, tan seductor el cabron.

-Hace un rato, fuí a tomar una ducha, me sentía pegajoso y sucio- Moví mis caderas cerca de él en círculos.
Hasta que sentí como me detenía apretándome con sus manos y después simulaba penetraciones por encima de mi bata con él todavía en pantalones de vestir. Quería voltear a verlo de nuevo y besarlo, pero escuché unos pasos fuertes, sabía de quién eran y Vegas también lo sabía así que se alejo para quedar justo a mi lado de frente, sonriéndome de esa jodida manera.

Macao apareció segundos después quejándose por su nuevo maestro.
-Es un idiota mamá, él solo quiere arruinar mis perfectas calificaciones- Gritaba el adolescente hormonal abrazándome en llanto, mientras Vegas se burlaba de mi.

-Macao, esta bien sí la escuela es difícil, puedes pedir ayuda a tus maestros o podemos escribirte a clases extraordinarias, pero no culpes a tus superiores, por tus propias calificaciones, aún así Vegas y yo estamos muy orgullosos de ti-
Desde que Macao me llamó "mamá" por primera vez un sentimiento paternal insaciable creció dentro de mí. Quería ser un padre ejemplar para él y muy en el fondo quería un pequeño, fantaseaba de vez en cuando en medio de esas juntas aburridas con un mini Vegas o un mini Pete no me importaba el género del pequeño. Solo quería que fuera mío.
Pero solo era una fantasía y con Macao en la adolescencia tenía suficiente.

-Y tu- señale a Vegas - Deberías dejar de burlarte y ayudar a Macao en sus tareas, se que tienes suficiente tiempo para sentarte con nosotros por la noche o acaso hay algo que te consuma tanto en este momento - Se que Vegas pudo ver mi cambio de humor porque de un momento a otro ya no estaba riendo y ahora estaba tan tenso.
-No, vaya yo, yo puedo estar con ustedes Pete, solo es cuestión que lo pidas- Y ahí estaba mi Vegas, mi pequeño y nervioso Vegas.

Con los ojos llenos de pánico.


Ya estamos en el tercer capítulo
y ya quiero ver a Pete con Venecia🥲


AGNUS DEI- VEGASPETEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora