"Romperé con tu condena
En este mundo que se derrumba
Dame un poco más del tiempo
Que mi último aliento
Yo lo daré
Para mostrarte el cielo entero
En las nubes contigo me recostaré"
- Foudeqush, Ludwig Goransson. Con la brisa
Kinn
El dolor de perder a un ser querido de manera repentina no comienza el día de su muerte, no comienza cuando lo ves en la ambulancia luchando por su vida o en el hospital conectado a esos millares de aparatos. Tampoco comienza con la noticia de su muerte por parte del personal de salud o por una llamada de teléfono de alguna persona cercana.
El dolor de la muerte te abraza cuando la rutina de cada día te supera, cuando llamas su número para preguntar qué sabor de helado compras en el súper mercado, cuando llegas a casa esperando escuchar su voz o ver su sonrisa, cuando en las noches buscas un calor humano que ya no está. Cuando en las mañanas sigues haciendo otra taza de café para alguien que ya no está.
El duelo de la perdida se siente de alguna manera agridulce.
Los terrores nocturnos se presentaban como un ritual oscuro acompañado de parálisis de sueño donde él todavía tocaba mis hombros y me susurraba al oído cuánto me amaba.
Aún tengo tatuado sus ojos vacíos carentes de vida, negros como esa noche, pero sin ningún brillo en particular. Aún me recuerdo corriendo en busca de la esperanza de vida. Quería conseguir llegar a su corazón y escucharlo latir. Quería ver su rostro contraído del dolor o sus labios buscando oxígeno para sus pulmones. Quería ver cualquier rastro de vida en él, pero tan pronto me acerque y lo abrace pude sentir su cuerpo tibio y su corazón apagado.
Mi amado Porsche se fué una noche fría.
Mi amado Porsche se fué en medio de la oscuridad solitaria.
Mi amado Porsche ya no estaba.
El duelo y el luto con el tiempo desapareció para todos.
En algún momento Chay volvió a tocar la guitarra, componer y sonreír con Kim. Pete en algún momento dejo de visitar la primera casa y su pequeña familia se fortalecía con el tiempo. Mi padre comenzó a entregarle ciertos cargos a Kim por mi poca falta de atención y Khun simplemente desapareció en un viaje de vacaciones por Europa.
El tiempo comenzaba a avanzar para todos como si Porsche nunca hubiese existido.
¿ Qué tan egoistas eran ellos o qué tan egoísta era yo por no soltarlo ?
Aún no tenía una respuesta y comienzo a creer que nunca la tendré.
La tristeza que me acompaña todos los días se vuelve cada día más espesa y solitaria. Ya no hay quien me regale un abrazo recordándome que todo está bien y las preguntas sobre como lo estoy sobrellevando se han vuelto nulas.
Que irreal sentimiento el saber que mi amado Porsche ya no estaba.
A veces la vida es extraña de un momento a otro simplemente no estás, pero todo sigue sucediendo: el tráfico sigue siendo problemático, el trabajo sigue siendo cargado, el estrés suele ser abrumante, la ciudad sigue siendo ruidosa, pero esa persona ya no está y tú ya no estás con ella.
La vida cambia y me preguntó cuántas personas allá afuera acaban de perder a esa persona que amaban; un padre, una madre, un hermano, hermana, harmane o pareja. A cuántos halla afuera el mundo les parece tan grande como a mi.
El dolor y la ansiedad de la soledad se quema en lo más profundo.
La profundidad del mar se vuelve simples números ante el dolor de saber que ya no estás.
Estoy tan cansado de extrañarte y buscarte en cada recuerdo de la habitación. Eras el mayor destello de esta vida mía llena de penumbra.
Anhelo el día en el qué despierte y pueda seguir viviendo sin el dolor de que ya no estás presente.
Anhelo volver a encontrarte y que tú sigas siendo tú y yo siga siendo yo para que nuestras almas se vuelvan a reconocer.
Para que ese día nos volvamos a abrazar como siempre lo habíamos hecho.
No puedo prometer que no volveré a llorar, no puedo prometer que seré la misma persona que fui antes de tu partida, pero puedo prometerte que seré quien siempre quise ser.
Tal vez haya donde nos volvamos a encontrar tardes en reconocerme porque ahora traeré una guitarra y no una arma.
Pero hasta ese entonces te voy a extrañar todos los días mi amado Porsche.
Hasta pronto amor mío.
Hola, después de tanto tiempo.
Quiero compartirles lo espacial y difícil que fue escribir este capítulo pues quien fue como una madre para mí murió hace un mes, el dolor que me consumió estos últimos días fue espeso y triste que no se puede expresar fácil. Ahora entiendo un poquito del dolor que sintió este Kinn al perder a Porsche.
Perdón por tardar tanto en actualizar.
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AGNUS DEI- VEGASPETE
Conto"Me llamas señor y no me obedeces" Juan 14:23 Pete podía derribarme con sus ojos. Yo era su verdadero cordero, seguía su palabra y vivía bajo obediencia. Así que tuve que limpiar mi nombre para que él se sintiera orgulloso. No...
