perdonen la tardana, PERO LLEGUE EH
Volvemos a usar la imagen xD
Narrador omnisciente:
Dentro del pequeño escondite que se encontraba en la montaña no había más que un enorme problema.
Morro se había desmayado en medio del camino, por una simple razón: Lloyd. Había estado forcejeando para liberarse del fantasma hace mucho tiempo y hoy ya había pasado lo que Morro podía aguantar. Su fuerza se desvaneció y ya llevaba un largo rato desmayado.
Los espíritus discutían entre ellos para decidir que hacer, mientras tanto, Mei, quien cargaba a su compañero desmayado, acostó a su amigo boca arriba. Lo empezó a desvestir, dejando su pecho desnudo a la vista. La azabache pudo observar todas las marcas que Lloyd obtuvo de los golpes en batalla y/o entrenamiento que no había podido ver cuando estaba en las aguas termales. Teniendo solo entre trece y catorce años sintió lastima y tristeza por el chico, pero pronto elimino ese sentimiento para concentrarse en su trabajo.
Hizo todo el procedimiento que _______ había hecho una vez con Lloyd en la batalla del Gran Tirano: activar la primera fase del sello para poder tener más control sobre su cuerpo.
La segunda formando en dos dedos suyos una pequeña llama, haciendo una línea recta sobre su pecho y un círculo alrededor.
Ya para la tercera fase empezó a agotarse, pero tenía fuerzas para seguir aún. En sus manos forma una esfera del tamaño que había hecho el circulo. La pequeña pelotita entro en su pecho.
Por último, puso una mano a la distancia de quince centímetros sobre su pecho. Contó hasta diez y la esfera volvió a salir por el lugar que había entrado. Morro empezó a gemir del dolor mientras la pelotita salía de su pecho. Sus quejidos llamaron la atención de los espíritus, que seguían discutiendo que hacer hasta ahora que vieron la escena.
Finalmente, la esfera volvió a manos de Mei, desvaneciéndose en su palma. La azabache miro a su amigo y le tomo el pulso. Su alivio fue enorme al saber que tenía un pulso normal. Lo tapo un poco antes de pasar de largo hasta llegar afuera de la cueva.
--- ¿A dónde vas? –– le pregunto Soul Archer antes de que pueda dar un paso más.
--- Necesito tomar aire –– le respondió Mei dándose vuelta para mirarlo ––. Hacer todo este proceso para sanar a una persona agoto mis energías.
No espero una respuesta de los tres, por lo tanto, siguió su camino. Llego un poco arriba de donde estaba. Ahí le esperaba un árbol con pétalos rosas: El árbol de sakura.
La rama crujió un poco ante su peso que pudo aguantar. El viento quitaba algunos pétalos débiles que terminaban cayendo al suelo.
Mei podía ver la ciudad de Stiix a los lejos. Las pequeñas luces de ese lugar le daban un pequeño detalle al hermoso paisaje que tenía atrás. Podría ser como un basurero ese pueblo, pero la naturaleza que lo rodeaba era hermosa.
Sintió como la tranquilidad se apoderaba de su cuerpo. Por alguna extraña razón que ella desconocía, se sentía segura al estar cerca del árbol. Le trasmitía cierta paz con su alma. Ahí podía dejar que sus pensamientos se aclaren, lo mismo con sus problemas personales. Siempre ha descartado la idea de poner su problema en otros. La desconfianza hacia cualquiera la llevo a guardarse todo para ella porque quien sabe si pueden usar eso en tu contra.
Si bien Morro es una persona que conoce hace dos siglos, no siente que pueda contar con el para desahogarse abiertamente. Si lo hace de vez en cuando pero solo con los temas adecuados. Además, la personalidad de gruñón y pesimista también era algo que le evitaba contarle sus problemas. Se le hizo molesto los primeros dos años, hasta que ya se le hizo costumbre y se preocupaba por verlo de otra manera. Sabia bien que para Morro ella era su amiga psicóloga debido a su mente mas madura y abierta, eso la mantiene bien dentro de todo, pero detesta no poder tener a alguien con su misma mentalidad para poder tener otro punto de vista. Bansha es otra cosa, es lo mismo que Morro: solo algunos temas, pero no para que ella vaya a buscar un consejo.
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Mi Propósito En La Vida
Fanfiction||Cause You and I, we were born to die|| En la vida tenemos un propósito, uno la cual vivir. No podemos despegarnos tan fácil de ello. Tal vez ese propósito es nuestra meta a cumplir o para superar. Por ejemplo: El inteligente quiere aprender más. ...
