Felix

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Al encender la luz, los vi mirándose fijamente, separados por apenas unos centímetros. Estaban tan absortos el uno en el otro que tardaron unos segundos en reaccionar. Cuando lo hicieron, Minho ya estaba prácticamente en la otra cama con las orejas completamente rojas, mientras que Jisung, por su parte, se había limitado a sentarse y me observaba con nerviosismo.

--- Felix, hola... ¿qué...sucede?

Me costó responder de inmediato, pues de pronto me sentía igual de nervioso que ellos.

--- Innie me llamó desde el telefono de su mamá para ver si había dejado el suyo aquí; estaba asustado de haberlo perdido en la calle. Me dijo que intentó llamarte, Jisung, pero no le contestaste, así que vine yo a chequear.

Me dirigí a la cama de Jeongin como si nada hubiera pasado y allí justo al lado, estaba el maldito teléfono. Lo tomé, me di la vuelta y me encontré con Jisung y Minho mirandome de forma intensa ambos todavía con las caras completamente rojas. 

Les mostré el teléfono agitandolo en el aire con una sonrisa torpe, lo metí en mi bolsillo y salí de la habitación lo más rápido que pude. Tan pronto como cerré la puerta, solté todo el aire que había estado conteniendo.

--- Oh-por-Dios...

Me llevé una mano al pecho y fui directo a mi habitación para avisarle a Innie que había encontrado su teléfono.

Al parecer esos dos habían estado a punto de besarse y yo acababa de arruinarles el momento. La vergüenza de haberlos interrumpido no se me quitó hasta media hora después y justo antes de conciliar el sueño me puse a pensar en como Minho en realidad contaba con más posibilidades de las que él creía.

(...) 




Durante el desayuno Changbin se sentó a mi lado  y por unos segundos quise contarle  los detalles de lo que había visto la noche anterior, pero conociendolo, no tardaría ni un minuto en ir corriendo a molestar a los chicos. Por eso y para no traicionar la confianza de Hannie y Minho decidí que era mejor no decirle nada.

Estabamos terminando de comer cuando Changbin señaló de pronto la puerta con la boca abierta. Me giré y casi me atraganto con el bocado que tenía en la boca.

--- ¡Ay, Dios bendito, Jinnie, me asustaste! --- exclamé, llevándome una mano al pecho para calmarme.

Hyunjin estaba parado en el marco de la puerta, con el rostro completamente cubierto por una pasta verde brillante y una cinta rosa para el cabello que le sujetaba el flequillo. La combinación era tan llamativa que no podía evitar quedarme mirándolo con una mezcla de sorpresa y diversión.

--- Es un tratamiento para reducir los poros --- explicó Hyunjin con toda la naturalidad del mundo.

Intenté ser amable y le di un cumplido.

--- Hyunjin, pero si sigues así, te vas a quedar sin poros. Tu piel ya es muy linda.

--- Hyunjin, te pareces a Shrek.

--- Gracias, Changbin.

--- De nada, Mike Wazowski --- replicó Changbin, riéndose de su propio chiste.

--- Ustedes son terribles --- les dije entre risas y un suspiro de exasperación.

Changbin, con una sonrisa pícara, se inclinó hacia Hyunjin.

--- Para nada, nos amamos, ¿cierto, Hyunjin?

Hyunjin respondió con una mirada burlona y un tono irónico.

--- Tú lo dijiste, para nada nos amamos.

--- Yaaaaa, este mocoso, ¡ven aquí, Hyunjin! --- exclamó Changbin, levantándose de la silla con una expresión divertida.

El Quinto piso [Minsung]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora