My Lover

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Jisung tenía sus piernas enredadas en la cadera sobre él. Acariciaba con delicadeza la desnuda espalda, y totalmente entregado al momento solo se dedicaba a oír la pesada respiración de Minho en su oído.

Echó su cabeza hacia atrás y rodó los ojos cuando el cuerpo sobre él comenzó a empujar más fuerte buscando llegar al éxtasis.

Su sonrisa era amplia. Ya se había dejado llevar hacía unos momentos y ahora solo esperaba a que Lee terminara.

Celebraban un nuevo mes juntos, un mes aniversario. Y como siempre en esa fecha, los miembros les habían hecho el favor de dejar la casa a solas todo el día.

Al ser una fecha tan especial, fue inevitable para Han notar la diferencia entre sus encuentros actuales y la primera vez.
Y es que, aunque el amor seguía siendo el mismo (o incluso más fuerte) ahora sus cuerpos reaccionaban como si ya estuvieran entrenados.

Lee conocía cada espacio de su cuerpo y él mismo había memorizado cada parte de la anatomía de Minho.

La primera vez lo disfrutó, pero en su cabeza no dejaban de repetirse los consejos que había leído en Internet. Se había preocupado tanto por no hacerlo bien, por no estar a la altura de alguien con tanta experiencia.

"Debo apretar así, debo moverme hacia allá, quizás si hago esta cara le guste más"

Si tan solo él hubiera sabido que en cambio por la cabeza de Minho solo paseaban imágenes dulces y uno que otro "Hannie bonito, chico de mis sueños, chico hermoso".

Lo mejor de todo era que, con el tiempo, Jisung había logrado llegar al mismo lugar. Luego de todas las veces en que habían estado juntos (y que no fueron pocas), por fin había aprendido a silenciar su mente y dejarse llevar, sin que los pensamientos intrusivos lo detuvieran.

Ahora solo se sumergía en las sensaciones del momento, dedicándose a susurrar en el cuello contrario todas las palabras de amor que conocía; "precioso mío, te adoro, me gusta esto"

Ellos nunca tuvieron sexo, ellos siempre hacían el amor.

Cuando sintió el cuerpo sobre él tensarse y luego estremecerse, soltó un largo suspiro de satisfacción. Permanecieron allí durante un buen rato, con los latidos de sus corazones en sincronía mientras recuperaban el aliento.

Después de algunos minutos en silencio, el rostro de Lee se alzó frente a sus ojos, con una sonrisa cansada pero llena de paz.

—¿Nos bañamos juntos?

—No.

—¿No?

—Sabes que no me vas a dejar lavarme tranquilo. Te conozco, Lee.

—Vaaamos, no seas así. Prometo comportarme.

--- Ya pasamos por esto, y terminamos en lo mismo. Estoy cansado, ya van dos veces hoy y apenas son las once, no jodas.

--- Tampoco te quejaste mucho...Espera, de hecho si lo hiciste. Pero de otra forma, ardilla escandalosa.

Han le dio un golpe en la frente a Lee con la palma abierta.

--- Ya, ya perdón. Es que tenía que aprovechar la casa solos. Además. eso es poco contigo. Puedo hacerlo todo el día y toda la noche si se trata de ti.

—¿Sí? Qué bien por ti, pero mi estómago necesita combustible. Y estoy todo sudado y pegajoso, así que, con tu permiso, me voy a la ducha.

—Te acomp...

—Solo.

Lee soltó un bufido infantil y acabó riendo.

—Está bien, aguafiestas.

El Quinto piso [Minsung]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora