Canciones de un gato triste

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Era el tercer día de los cinco días libres que la compañía les había dado.

Minho se encontraba en el pequeño patio trasero de los dormitorios. Las luces contaminantes de Seúl no permitían ver las estrellas, así que se conformaba con imaginarlas. En su mano derecha apretaba el teléfono, aún en la espera de que su novio contestara su último mensaje. Llevaba esperando un par de horas.

Sintió su teléfono vibrar ante la llegada de un mensaje y lo desbloqueó rápidamente.

Ardillita:
"Todo está bien, no te preocupes. Te amo mucho, Minho."

Suspiró un poco más tranquilo y tomó la taza de café junto a él.

Jisung se había marchado a casa de sus padres y estaba recibiendo terapia allí.
La empresa se estaba portando extremadamente bien y se encargaba de que Han no moviera un pie fuera de casa. Era el psicólogo quien se desplazaba desde Seúl hasta la casa de su novio.

Lee sintió la puerta abrirse tras su espalda, más no volteó a ver.

—Así que aún estás aquí. Hace frío.

—Aún no quiero entrar.

—Lo sé. Te traje una manta.

Hyunjin dejó caer una tela peluda encima de su compañero. Este la acomodó sobre sus hombros y giró para verlo.

—Gracias. ¿Qué haces aquí? ¿No estabas en tu casa?

—Vine a verte. No contestabas.

--- no estoy interesado, tengo novio.

Hyunjin soltó una carcajada, impresionado ante el repentino humor de Minho.

—Gracias por venir, Hwang.

—De nada. Estás muy solo, iré por una taza de té, ya vengo.

—Está bien. Oye, ¿y Yongbok?

—Sigue en mi casa. Mi mamá lo quiere más que a mí, así que se quedó haciendo brownies con ella.

—Dios, cómo necesito un brownie de Felix ahora.

Hyunjin sonrió y, repitiendo que volvería pronto, se marchó por una taza de té para hacerle compañía a Minho, quien ante sus ojos se veía como un pequeño gatito triste.


(...)



Minho no disfrutó mucho sus días libres. Entre pequeñas llamadas con Jisung y finalmente una visita a la casa de sus padres, el tiempo se le fue volando. Las actividades se retomaban al día siguiente.

Sentado en la cama de su habitación en la casa de sus padres, marcó una vez más el número de Jisung.

A los pocos segundos, la voz calmada de su novio sonó por el auricular.

—¿Hola?

--- ¿ como está el ser más precioso y cachetón del universo?

—Hola, cariño.

La voz de Han se había vuelto alegre de pronto, Lee casi podía visualizar su sonrisa.

—Ya me voy a dormir, quería darte las buenas noches. ¿Cómo te sentiste hoy?

—Un poco mejor. Desperté sintiéndome triste, no te voy a mentir, pero mi mamá ha estado muy al pendiente. Nunca vi a mi papá tan cariñoso tampoco.

El Quinto piso [Minsung]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora