1.Que lindo nombre.

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Lee caminaba de un lado a otro tratando de mantener la calma frente a su padre, tratar de explicarle su propia manera de ver el matrimonio a un hombre tradicional que se casó por amor era más difícil de lo que creía.

-Papá, para por favor, yo no esperaré a encontrar el supuesto amor del que siempre hablas, quiero casarme ya, y quiero que mi futuro esposo ya esté embarazado.

-Embarazado ¿te estás escuchando? ¿Que clase de fetiche es ese? Lee ¡por favor!

El mayor parecía al borde de la histeria, y despeinó su cabello hacia atrás en clara frustración.

-¡Basta papá! Soy un adulto que hará con su tiempo y dinero lo que se le venga en gana, quice contártelo para que no te sorprendas cuando traiga a alguien, pero eres de verdad difícil de complacer.

-A tu padre no le gustará nada esto.

-¡Kakashi que no se meta!

-No digas eso, no hables así de tu padre.

-Bueno lo siento, pero es que estoy molesto.

-Lee yo solo quiero lo mejor para ti.

-Papá, Kakashi te compró y te hizo su esposo, te ama y te cuida, yo solo quiero que creas en mi ¿que te cuesta creer un poco en mi? Yo también quiero rescatar a alguien de esa vida.

-Lo sé, eres muy bueno.

Él lo abrazó y besó su frente.

-Te prometo que elegiré bien.

-Confío en que lo harás, solo... Ten cuidado.

Lee salió de la casa de sus padres y se subió a su auto.

Amaba a ese hombre con todas sus fuerzas, esperaba no decepcionarlo.

De camino al bar, donde venden omegas, Lee se debatía en que tan importante era tener una pareja fija ¿era realmente necesario?

Pero rápidamente recordó en todas las veces que su celo y el olor exquisito de los omegas lo desconcentró, no podía permitirse tales distracciones, era un joven exitoso con cosas por hacer, no podía ir por ahí acostandose con cualquiera, debía elegir a alguien para complacerlo, que cuidara de él y de su casa, que le diera hijos y sobre todo que estuviera guapo.

Lee continuó conduciendo hasta el lugar y estacionó su auto en la entrada, bajó del auto y entró inmediatamente en el lugar.

Era demasiado, el olor, el deseo, muchísimos omegas juntos vestidos con ropa reveladora.

Lee tomó rápidamente una pildora para controlarse y fue hasta donde se encontraba el dueño del lugar.

-Señor.

Un hombre de unos cincuenta y tantos lo recibió.

-Oh pero si tenemos aquí al mismísimo Rock Lee ¿en que lo puedo ayudar? ¿Busca un tipo en específico?
¿Rubias, morenas, hombre, mujer? ¡Aquí tenemos de todo!

-Quiero comprar.

-¿Comprar? Bueno, espero que tenga entendido que el precio por los omegas ha subido debido ya que han bajado los casos en los que se los llevan y eso...

Querido Omega. ~GaaLee~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora