Hijo/a,
No me voy a ir, aunque creas esas mentiras, aunque no oigas cuánto te amo.
Estoy aquí, el frío no me duele, escucho a tu corazón llorar tanto... cada latido grita por mí.
Aunque no lo sientas, aunque no lo veas, eres amado/a y cuidado/a, mi gracia rodea tus escarchas.
Quizá no comprendas lo que diré:
Tu corazón se esta derritiendo.
Aunque lo veas hecho pedazos, yo lo voy a hacer nuevo, a la medida de mi plenitud, que dura la eternidad.
Y cuando te entregues de nuevo, cuando dejes a alguien pasar, es mi amor el que va a dirigirlo, ese amor sacrificial.
El amor que tengo por ti.
Estoy acá.
Mi calidez no cesa, tu corazón ya no será de hielo, tampoco podrá secarse.
Es que si me das tu frío, yo te voy a dar mi calor, mi corazón laterá en ti y buscará lo que yo deseo.
Y lo que deseo es amar a otros; es familia, es amistad, es traer el Reino a la Tierra, no un Reino egoísta.
¿Lo olvidaste?
Somos amigos.
Somos íntimos.
Somos familia.
Corazón helado, no desmayes, te estás derritiendo, te estoy dando mi corazón.
No te vayas lejos.
Y aún si corres a esconderte, mi amor nunca va a abandonarte.
Hijo/a, tu corazón esta siendo derretido por mi amor.
-Dios
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Cartas de Dios II
SpiritualCartas de Aquel quién es la nostalgia del otoño, el abrazo cálido en invierno, el consejo, la sabiduría, el proverbio eterno, el suspiro entre las lágrimas, el sol cuando sale con fuerza, la calma de los que se cansan... quién es todo eso y más, per...
