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Eran las 8:00 de la mañana, Sana se despertó con una gran sonrisa, al ver al sol detrás de sus cortinas, pensando en lo que podría ser un maravilloso día.

Se levantó de su cama y abrió las cortinas de su ventana para dejar entrar los rayos del sol en su habitación, haciéndola despertar definitivamente dejándose llevar por el calor de los rayos.

Abrió la ventana para poder respirar el aire fresco de la ventana.

-Hoy será un día perfecto.- se dijo a si misma con una gran sonrisa.

Se colocó una pequeña blusa blanca que descubria sus hombros y una falda negra que llegaba arriba de sus rodillas se colocó unos zapatos de plataforma negros y su cabello sujeto con un moño banco. Tomó su celular y su mochila, bajo a toda prisa y tomó solo un vaso de jugo naranja, no quería llegar tarde.

Antes de salir por la puerta regreso a la cocina y tomó un postick de la nevera, en el cual le dejaba un recado a su madre

"Iré de con unas amigas de compras, llegaré un poco tarde. Besooos, te amo"

-Sana. <3

Alzó los hombros y pegó el postick nuevamente en la puerta del refrigerador y se marchó corriendo a la escuela, después de unos minutos llegó, antes de entrar saco su pequeño espejo de mano y se dió unos retoques en las mejillas, ya hecho eso entró.

Todos la saludaban con alegría, chicos y chicas. Sana era la tipica chica popular pero no presumida, ayudaba a muchos en el colegio y le gustaba hacer amigos nuevos, un aura de felicidad y energía la rodeaba, junto con su creatividad que impresionaba a todos, siendo la envidia de unos pocos, la admiración de algunos, mientras conquistaba los corazones de otros.

Algunos días habían muchos que se le declaran, INCLUSO le daban regalos costosos, o hechos a mano, solamente para ganarse su corazón. Sana los agradecía y aceptaba con gusto, sin embargo ella no salia con nadie del colegio, no correspondía a ningún sentimiento declarado por parte de sus compañeros.

Cuando un chico o chica se declaraba ella respondía sutil y calmada; explicaba que no podía tener una relación con ellos por qué ella ya tenía alguien especial en su vida.

¿Quien era? Pues ella respondía que era una chica hermosa, de ojos cafés y piel suave, alguien que se hacía llamar "Park Jihyo".

Nadie había escuchado hablar de ella o tan siquiera haberla visto pero se tomaron a la idea de que la chica que tanto presumía era real, ya que Sana siempre platicaba de sus aventuras y experiencias con Jihyo, sin mencionar resaltar el profundo amor que sentía por ella.

-¡Hola Sana!- gritó Jeongyeon su mejor amiga quien caminaba sonriente por los pasillos.

-Hola Jeonguie- llegó hasta ella y la saludo con un beso.-¿Cómo sigues?

-Bien aunque todavía me duele el estómago un poco.- Jeongyeon sentía un malestar en su vientre, como una mala sensación, no de comida o enfermedad, ni tampoco algún descuido como síntoma de embarazo, si no de una pesadez a su alrededor, una sensación de preocupación por no saber lo que podría ocurrir después

Yoo Jeongyeon era la mejor amiga de Sana, desde que entró al nuevo instituto no dudo en hablarle, recuerda que en un inicio su amiga era tímida, se alejaba de los demás y parecía siempre estar alerta a los demás, con un poco de paciencia y afecto, Jeongyeon se acercó a Sana y así fue como entro en su vida.

Para Jeongyeon, Sana era la chica más linda y tierna que jamás habría conocido, Sana aceptó la amistad de Jeongyeon, ayudándola, cuidando de ella en todo momento sin descuidarla un segundo, desde entonces siempre estaban juntas en todo lo que hicieran.

LOS JUGUETES DE SANADonde viven las historias. Descúbrelo ahora